La Industria, el cierre doloroso de un diario con identidad / Juan Vejarano
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ESCRIBE: Mag. Juan Vejarano Vergara (*)
El subdecano de la prensa nacional imprimió este 15 de junio de 2026 su último ejemplar y con ello cerró un ciclo de historia. Sus administradores no fueron capaces de ir a la vanguardia de la digitalización de las comunicaciones, lo que profundizó su crisis y provocó el colapso total.
Este domingo 14 de junio de 2026 quedará marcado con un día triste y sombrío para el periodismo nacional, porque uno de los diarios más importantes cerró definitivamente su ciclo. El Diario La Industria de Trujillo, el subdecano de la prensa nacional, imprimió su último ejemplar, porque la crisis también toco sus puertas, generando sensaciones de nostalgia y evocaciones de un pasado glorioso. Un día antes, el popular vespertino Satélite también le dijo adiós con su último tiraje. Tiempos duros y recios para el periodismo denominado tradicional, que no supo y pudo sobreponerse a los retos actuales, donde la tecnología nos invadió abruptamente, así como a la crisis económica que devino de la pandemia de la covid-19.
La Industria fue un referente de la prensa en el norte y en el país, en sus páginas se ha escrito la historia social, económica, política, cultural, policial y deportiva de Trujillo. Los grandes acontecimientos han quedado impregnados en papel en blanco y negro (y luego en color), la memoria colectiva se escribió en cada una de sus ediciones con pasión, entrega y profesionalismo. El diario fue parte de la identidad e historia trujillana, con su imprenta enclavada en el corazón de la ciudad, fue el alma del periodismo por mucho tiempo, la hornada de comunicadores que egresaban de las universidades buscaban practicar, y luego trabajar, en este medio por su relevancia y prestigio.
NO AVIZORARON EL FUTURO
Pero todo ese legado obtenido a lo largo de 130 años, no fue suficiente para enfrentar el temporal que se avecinaba con la digitalización de las comunicaciones. Sus propietarios -más interesados en disputarse la administración de la empresa, que en proyectarse y adelantarse a lo que se venía en el futuro- no tuvieron la capacidad de innovar e ir a la vanguardia de la tecnología, y cuando intentaron reaccionar ya era demasiado tarde. El temporal los avasalló implacable e inmisericordemente. Trataron de dar algunos manotazos de ahogados para subsistir a este huracán digital; pero ya no les alcanzó el tiempo y tuvieron que resignarse ver morir a pausas a esta empresa periodística. La agonía fue lenta, muy dolorosa, pero el final estaba marcado para la extinción del diario fundado por Miguel Félix Cerro Guerrero en 1895.
El común denominador en los últimos años fue: periodistas impagos, personal administrativo que ya no daba para más, y administradores que solo hacían promesas de que las cosas mejorarían, pero no había nada concreto en el frente. Muchos colegas, con carga familiar, tuvieron que reinventarse y buscar otras alternativas que les permita obtener ingresos económicos. Incluso, no tenían ni para los pasajes. Era una asfixia por todos lados. En esas condiciones el cierre de La Industria era inevitable, solo era cuestión de tiempo. Y este 14 de junio pasó lo que ya era previsible. Y con ello se cierra toda una época del periodismo, una marca registrada que quedará en el colectivo de la gente.
UNA “ESCUELA” DE PERIODISTAS
Pero no solo se ha ido La Industria, sino con él su hermano menor, el vespertino Satélite, el diario más popular y de mayor circulación de Trujillo. Ambos medios fueron formadores de periodistas, fueron como una especie de “escuela” de donde salieron grandes hombres de la pluma y del pensamiento. Su cierre marca un antes y un después, y surge la pregunta reiterada, ¿Está próximo el final de las empresas periodísticas tradicionales en el país? El 2024, el Grupo La República cerró sus sedes del norte y del sur del país alegando una “crisis económica” y tuvo que alinearse e involucrarse directamente a las nuevas tecnologías (ya lo había hecho un poco antes de la pandemia). Lo mismo han hecho otras empresas para tratar de subsistir y enfrentar a la digitalización de los medios con todas las armas posibles.
Es un adiós irreversible, como un puñal clavado en el corazón, un hasta luego infinito que solo deja buenos y malos recuerdos. Ahora toca a los trabajadores de La Industria recuperar las deudas que les tiene la empresa, que de acuerdo a la Junta General de Accionistas acordó su disolución y liquidación. Será un largo batallar, pero se tendrá que reconocer a quienes pusieron el hombro hasta sus últimos días con la esperanza de revertir el escenario fatal, a quienes galoparon contra la corriente pensando en un mañana diferente que nunca llegó.
(*) Juan Vejarano es Magíster en Gestión Pública y periodista profesional. Actualmente es docente de comunicaciones en la Universidad Santo Toribio de Mogrovejo (USAT).
Fuente: Crónica Digital

