PUNTO DE VISTA

La brújula interior / Giovanna Carrillo De Gregori

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ESCRIBE: Giovanna Carrillo De Gregori (*) / ILUSTRACIÓN: Dreamstime

La vida adulta en la actualidad nos somete a un bombardeo constante de toma de decisiones, responsabilidades y diversos estímulos externos. Ante la incertidumbre del mundo y el estrés frecuente, nuestra mente a menudo se puede saturar, llevándonos a la preocupación constante. Para mantenernos templados y equilibrados, la psicología contemporánea nos invita a mirar hacia adentro de nosotros y activar tres recursos intrínsecos de la psique humana: La intuición, la sabiduría y la espiritualidad.

Lejos de ser conceptos abstractos o místicos, esos tres elementos mencionados al unirse con nuestro pensar y accionar, nos ayudan a regularnos emocionalmente y tomar decisiones sabias. Nos enseñan cómo reaccionar ante distintas situaciones de forma plenamente consciente para nuestro beneficio y el de los demás.

Para aplicar esas tres fuerzas psíquicas en el día a día, primero debemos entender cómo operan psicológicamente en un solo engranaje, las cuales contribuirán con nuestra salud mental:

  1. La intuición es tu sensor inmediato: Científicamente, la intuición es el procesamiento rápido de tu «Sistema 1» (como lo llamó el psicólogo Daniel Kahneman). Se refiere a tu cerebro, que reconoce patrones de experiencias pasadas de forma instantánea y envía «marcadores somáticos” (que son señales físicas como una opresión en el pecho o una súbita sensación de ligereza). En momentos especiales, es esa primera voz, sensación o corazonada que te avisa de algo antes de que tu mente lógica lo procese.
  2. La sabiduría es tu filtro regulador: La intuición, aunque es rápida, puede contaminarse con hechos pasados o temores inconscientes. Aquí entra la sabiduría. Desde la psicología cognitiva, la sabiduría es la capacidad de tomar distancia de uno mismo, de nuestras inseguridades o dudas poco objetivas, para pasar a evaluar el contexto de los hechos de forma neutral, aceptar las contradicciones de la vida y gestionar la incertidumbre. La sabiduría toma el impulso de la intuición y se pregunta: ¿Esto viene de mi claridad mental o de mi miedo? ¿Es razonable creer esto? ¿Cuánto de cierto tiene este hecho? ¿Qué posibles soluciones tiene?
  3. La espiritualidad es tu ancla de significado: La espiritualidad, entendida desde una perspectiva terapéutica y laica, es la fortaleza humana de autotrascendencia. Es la necesidad de conectarte con algo más grande que tu propio ego (la naturaleza, el bienestar común, el propósito de vida, una obra benéfica). Cuando el estrés te desconcentra y te desconecta de tu entorno, la espiritualidad te recuerda que la crisis actual es transitoria y que tú no eres tus problemas. La espiritualidad nos da la posibilidad de observar el panorama de los hechos de una forma más amplia, dejando el “ego”, comprendiendo cómo ese ser divino que nos creó visualiza más allá de todo y su visión es tan completa que alcanza nuestro ser y puede darse cuenta de nuestras dificultades.

Cuando estos tres elementos se alinean, se crea una resiliencia psicológica muy importante. La intuición te da la rapidez de percibir las situaciones; la sabiduría te otorga perspectiva objetiva, y la espiritualidad te dota de un amplio propósito.

Guía práctica: Aplicación en la vida diaria

¿Cómo traducir este modelo terapéutico a las tensiones cotidianas (problemas laborales, crisis de pareja o sobrecarga financiera)? Sigue este protocolo de tres pasos cuando te sientas sobrecargado:

Paso 1: Escucha a tu cuerpo (activa tu intuición)

El estrés crónico bloquea nuestra capacidad de sentir. Cuando te enfrentes a una decisión difícil, que muchas veces genera una alta dosis de ansiedad, ¡detente tres minutos! Cierra los ojos y escanea tu cuerpo.

  • La práctica: Siente los latidos de tu corazón, la tensión en tus hombros o el nudo en el estómago. Aprende a identificar señales corporales. Tu cuerpo sabe qué dirección te genera paz y cuál te genera hostilidad mucho antes de que puedas identificarlo con palabras. No ignores esa corazonada; anótala en una libreta como un dato valioso.

Paso 2: Toma distancia cognitiva (aplica tu sabiduría)

Una vez que hayas escuchado tu intuición y tus sensaciones corporales, evita reaccionar de inmediato. Utiliza la técnica terapéutica del «distanciamiento autocrítico».

  • La práctica: Pregúntate: Si un amigo muy querido estuviera pasando exactamente por esta misma situación de estrés, ¿qué consejo le daría? Esta simple pregunta desplaza el foco del ego alarmado y activa las áreas cerebrales de la sabiduría pragmática, pero a la vez objetiva. Te permite visualizar el panorama completo, aceptar que no puedes controlarlo todo y flexibilizar tus expectativas.

Paso 3: Eleva la perspectiva (sintoniza tu espiritualidad)

Finalmente, rescata el sentido de trascendencia para desactivar la respuesta de lucha o huida de tu sistema nervioso.

  • La práctica: Enfoca tu situación en perspectiva macroscópica. Pregúntate: “¿Qué me está intentando enseñar esta situación? ¿Cómo puedo actuar frente a esto, alineado con mis valores más profundos (como la compasión, la integridad o la paciencia)?”. Al conectar tu acción con un valor superior, el estrés deja de ser un sufrimiento estéril y se convierte en un terreno de aprendizaje que dará paso a la evolución personal.

Hacia una vida integrada

El estrés no desaparece de nuestra vida, pero su capacidad para destruir nuestra paz mental disminuye en forma drástica cuando dejamos de depender únicamente de la lógica vigilante. Al integrar tu radar intuitivo, tu ecuanimidad sabia del conocimiento y tu brújula espiritual, dejas de sobrevivir a las circunstancias para empezar a responderles con maestría. La verdadera salud terapéutica nace de este equilibrio: Confiar en lo que sientes, reflexionar en lo que sabes y entregarte con propósito a lo que te trasciende, no solo pensando en ti, sino en los demás.

Reflexión final

Muchas veces los seres humanos en el mundo actual se dejan llevar por el “ego”. Conocernos a nosotros mismos, con todas nuestras cualidades, es muy importante para saber qué debemos hacer en distintas situaciones; no obstante, en nuestro diario vivir, vamos aplicando nuestra sabiduría y los conocimientos que adquirimos, pero no podemos negar que la espiritualidad nos da ese toque de comprender mejor las lecciones de esta escuela llamada “vida”, en la que las dificultades son fases que nos llevan a nuevos aprendizajes. Por eso, aprendamos a educar nuestra mente con pensamientos positivos, buenos, alegres y entusiastas, que en algún momento puedan concretarse en hechos positivos en nuestra vida y en la de los demás, reflejo de nuestra mente, y sepamos reaccionar con sabiduría, bajo la protección y bendición de Dios.

Siempre al iniciar un nuevo día, debemos exclamar colmados de júbilo: “¡Mi brújula interior está puesta en manos de Dios!”.

Bibliografía:

A continuación, se detalla la bibliografía en formato APA (7.ª edición) de los autores de referencia, citados a lo largo del artículo y el desarrollo conceptual (Daniel Kahneman, Antonio Damasio, Viktor Frankl y Abraham Maslow).

Para garantizar el máximo rigor académico, se han incluido las obras fundamentales donde los autores postularon los conceptos específicos mencionados (Sistema 1, marcadores somáticos, logoterapia y autotrascendencia):

  • Damasio, A. (1994). El error de Descartes: La emoción, la razón y el cerebro humano. Crítica.
    • Nota: Obra clave donde el autor postula la hipótesis de los marcadores somáticos y la conexión biológica de la intuición a través del cuerpo.
  • Frankl, V. E. (2015). El hombre en busca de sentido (2.ª ed.). Herder. (Obra original publicada en 1946).
    • Nota: Texto fundacional de la logoterapia, esencial para el abordaje de la espiritualidad secular y la construcción de significado ante el sufrimiento y el estrés.
  • Kahneman, D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio. Debate. (Obra original publicada en 2011).
    • Nota: Libro cumbre de un destacado autor de la Psicología cognitiva y Premio Nobel de Economía 2002, detalla la arquitectura de la mente a través del Sistema 1 (rápido e intuitivo) y el Sistema 2 (lento y deliberativo).
  • Maslow, A. H. (1991). Motivación y personalidad. Ediciones Díaz de Santos. (Obra original publicada en 1954).
    • Nota: Aunque su obra póstuma de 1971 (The Farther Reaches of Human Nature) detalla formalmente la autotrascendencia, este texto es la referencia universal para comprender la evolución de la pirámide de necesidades humanas hacia lo transpersonal.

(*) Giovanna Carrillo De Gregori es Bachiller en Comunicación Social y Licenciada en Bibliotecología por la UNMSM. Actualmente labora como profesora particular de Comunicación y Lenguaje para el nivel primaria. Se desempeña como psicoterapeuta y consejera espiritual. También ha incursionado recientemente como asistenta de corrección de estilo. Junto al profesor Mítchell Cabrera está preparando un libro sobre ortografía básica.