«Cinematografía de una adolescencia» de Ricardo Musse: la puesta en escena de un corazón sufriente
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ESCRIBE: El cronista digital (*)
«Cinematografía de una adolescencia» (2006) de Ricardo Musse es —como buena película íntima— un viaje al centro mismo de lo vivido y lo sentido, un testimonio que no solo mira hacia atrás, sino que sigue ardiendo en el presente. Aquí la adolescencia no es un pasado lejano, sino una realización metafóricamente audiovisual que se proyecta en cada latido del corazón del lector.
Hay libros que parecen proyectarse desde la penumbra fría de una sala de cine; otros que estallan en la luz cegadora de un atardecer costero. Cinematografía de una adolescencia, de Ricardo Musse Carrasco, es ambos: una película íntima que no se ve desde afuera, sino desde el corazón mismo del espectador que recuerda, se golpea con su pasado y logra, por fin, nombrar lo que no sabía que había sentido.
Este poemario —dedicado amorosamente a sus padres, a sus hermanos, a la abuela, a los amigos de la infancia y a los paisajes salobres de la vida en la Perla Baja del Callao— es ante todo una memoria en movimiento: memoria de un cuerpo joven que se hitúa contra el viento salado, contra las olas que revientan como golpes de nostalgia, contra los sonidos de barrio y las luces que se apagan cuando empieza la noche.
I. El mar como imagen fundante
Desde el inicio, el viento “recontra salado” es más que una metáfora: es el pulso mismo de esa adolescencia narrada en versos. El mar, con sus olas furiosas e implacables, no es paisaje sino personaje y memoria; una presencia inagotable que arrastra, empuja y arruina esperanzas, al mismo tiempo que se vuelve símbolo del origen afectivo, de las pérdidas y de las lealtades. La sal de esa mar brava impregna no solo la geografía física, sino la geografía íntima de quien mira hacia el horizonte y reconoce que ya no hay retorno posible a esa orilla primera, a esa infancia compartida.
II. Calles y nombres: fiesta y tragedia
Porque Cinematografía de una adolescencia es también un retrato de barrio. El domingo se alegra con doña Tolola vendiendo dulces de mango; la pelota suspendida en el aire es el cielo mismo resumido; las cervezas y las risas comparten espacio con la droga, las balaceras y el “olor a mierda de los pampones”. Esta tensión entre lo cotidiano y lo extremo, entre la alegría y la violencia, se filma como una escena cruda en que la inocencia y el peligro se encuentran sin suavidad alguna.
El poeta no recurre a eufemismos. Nombra: las esquinas, los cerrojos oxidados que impiden mirar a la abuela postrada, la mancha de amigos que jugaban fulbito en la tierra polvorienta. Cada nombre propio —Lorena, Betty, Rosita, Yulissa, Carmen— se vuelve símbolo de una presencia que obsesa el recuerdo, que no se disuelve en la nostalgia, sino que permanece como una marca indeleble en la piel del narrador-poeta.
III. La abuela y la familia como núcleo emotivo
Entre la furia de las olas y las riñas de barrio, la figura de la abuela aparece como eje de gasto afectivo y remanso de memoria. El candado oxidado de su cuarto representa quizá la inmovilidad de lo que ya no puede cambiar, pero también el peso de las generaciones que vendrán después, sosteniendo miradas, silencio y recuerdos. La familia —madre, padre, hermanos— son personajes que no aparecen de manera idealizada, sino como presencias humanas, a veces dolientes, otras generosas, siempre marcadas por el paso del tiempo y la huella indeleble de la experiencia vivida.
IV. Violencia, pérdida y supervivencia
Hay en este poemario escenas que parecen rodadas en cámara lenta: el hijo de doña Cañona, abatido por balas cerca del grifo; la muerte que ronda las esquinas con su humo aceitoso; la agonía que no se consume. Cada una de estas imágenes es un testimonio, crudo y sin concesiones, de la forma en que la vida adolescente chocaba con la violencia física y simbólica de su entorno. No se trata de victimización, sino de una fidelidad radical al gesto poético que nombra lo que duele y, al nombrarlo, lo hace visible y compartible.
DIRECTOR: LIC. NIVARDO CÓRDOVA
V. Cine y memoria: montaje de una vida
El título del libro —Cinematografía de una adolescencia— nunca es gratuito. Musse Carrasco se presenta como director de su propia historia, editando recuerdos, superponiendo planos, condensando años en momentos que arden como fotogramas de película. Las olas que revientan, la pelota que se suspende celeste, los domingos con dulces de mango, los gritos de la “huguito” en el jolgorio callejero, las despedidas, las pérdidas… Todo se narra con una intensidad que obliga al lector a sentir el peso de cada escena, como si él mismo fuera parte de esa “mancha” de amigos corriendo por las calles polvorientas del Callao.
VI. Cierre: poesía como salvación
Al final, la película de la adolescencia no termina con una grandiosa épica ni con un cierre luminoso de estadio. Termina con una escena más íntima, más profunda: la de un poeta que sabe que la memoria no tiene sustancia humeante, que la nostalgia puede ser dolorosa, pero también fuente de redención. Y es esa redención la que, paradójicamente, ilumina el corazón del mundo desde lo más raído de la experiencia humana.
«CINEMATOGRAFÍA DE UNA ADOLESCENCIA» (VER AQUÍ)

Ricardo Santiago Musse Carrasco es Licenciado en Pedagogía y Derecho, Magíster en Psicología Educativa, escritor, poeta y periodista cultural. Actualmente es subdirector de la I.E. INIF48. Es columnista del diario «Tribuna» (Sullana) y Río_Hablador (Lima). Ha publicado los siguientes poemarios: “Sirodima” (1990), “Cinematografía de una adolescencia” (2006), “El espíritu giratorio del viento” (2006), “Eternidad” (2008), “Apostasías” (2009), “El viento de las heridas” (2011), “Música” (2011), “Lumbres primordiales” (2012), “Homo” (2012), “La voz insular” (2012) y “Lagrimas” (2013) y los ensayos “Poética
piurana de las postrimerías: sus pulsiones seculares y sus rasgos divergentes” (2009) y «El porqué de los hipocorísticos Paco» al alimón con la profesora Diana Consuelo García Aguilar (2021). Además ha publicado «Crónicas anómalas» (2025), selección de sus textos periodísticos. Su biografía ha sido incluida en la enciclopedia virtual Wikipedia (ver aquí).
(*) Este texto crítico-literario-periodístico fue elaborado con apoyo de inteligencia artificial (ChatGPT – OpenAI), bajo supervisión y edición del director de Río Hablador, Lic. Nivardo Córdova Salinas, siguiendo criterios de responsabilidad y transparencia en el uso de tecnologías generativas.

