Cuatro microrrelatos del mundo real versus el mundo virtual / Ernesto Zumarán
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ESCRIBE: Ernesto Zumarán Alvitez (*) / ILUSTRACIÓN: Gustave Doré
Ernesto Zumarán Alvítez —poeta y narrador chiclayano— nos comparte en Río Hablador, en calidad de primicia, algunos cuentos extraídos de su próximo libro de microrrelatos titulado «El diablo en el umbral» y que será editado por el sello editorial Prometeo desencadenado que dirige el poeta Stanley Vega.
1
[MUERTE POR NOCHE]
Cada vez que lo asaltaba el insomnio solía caminar las calles de la ciudad a altas horas de la noche. Pasados los años, supo que quien en realidad caminaba por aquella ciudad era su yo sonámbulo. Virtualmente soñaba en cada ocasión una muerte por noche.
2
[EL HOMBRE QUE SOÑABA CON VIVIR ENTRE BOSQUES Y MONTAÑAS]
Había una vez un hombre que soñaba con vivir entre bosques y montañas. Siempre supo que ese sueño era posible hasta que en uno de sus tantos sueños, vio que la luz solar entraba a raudales por la ventana sin cortinas. Entonces supo que no era necesario estar rodeado de bosques y montañas para vivir realmente entre bosques y montañas.
3
[AUREA MEDIOCRITAS]
Había una vez un hombre que decía todo el tiempo que había soñado con alcanzar una vida llena de normalidad. Dijo haber escrito un poema alejado de la molicie contemplando el mar y rodeado de exquisitos pajarillos con diamantes en la cabeza. Agregó también haber sido feliz en grado sumo ante esa sola visión que le concedía la dicha de la simetría y la corta emoción. Pero un buen día, después de haberse levantado muy temprano, tuvo la impresión de que lo único que en realidad había soñado era haberse quedado dormido al lado de un abismo y muy a altas horas de la noche.
4
[EL PODER CAMBIA DE MANOS]
El joven ajedrecista sintió por primera vez en su alma que podía vencer y experimentar el especioso efluvio del poder. En el tablero estaban dispuestas las piezas de tal manera que aquello era así de posible. Sintió que estaba muy cerca de la gloria cuando, de pronto, su contrincante lo derrotó de una manera humillante. Ahora, lo único que lo inquietaba era saber si quien lo había derrotado tan estrepitosamente era más joven que él o solo era un jugador más que la revolución digital burdamente había inventado.
(*) ERNESTO B. ZUMARÁN ALVÍTEZ: Nacido en la ciudad de Chiclayo – Perú, en el año 1969. Abogado de profesión. Perteneció al Círculo Literario “Argos”, conjuntamente con los poetas Joaquín Huamán Rinza, Luis Antonio Noblecilla Rivas y Carlos Becerra Pupuche. Ha escrito los poemarios Todavía el paraíso, Los Templos Ausentes, De prófugos y vigilias, La danza y el fuego, el Libro del Umbral, In Perpetuum, La noche y su sombra y La noche que se desvanece y otros poemas. En narrativa, ha escrito el libro de cuentos Ninguna historia que contar y la novela corta Las últimas tinieblas. Fue co-fundador de la Revista de Literatura, Ideas y Sociedad Entera Voz junto a Stanley Vega Requejo. Ha obtenido los siguientes premios: Primer puesto en la III Bienal de Poesía “ Poeta Joven de la Renom” (1995); mención Honrosa en el VIII concurso “El poeta joven del Perú” (1995); Primer Puesto en los II Juegos Florales Universitarios, otorgado por la Universidad Nacional “Pedro Ruiz Gallo” en (1995); Finalista de la XII Bienal de Poesía “Premio Copé de Poesía 2005”; Finalista del Premio Internacional de Poesía “Desiderio Macías Silva”, organizado por Azafrán y Cinabrio Ediciones por el Gobierno del Estado de Aguascalientes, México, (2007); Segundo Puesto en el II Concurso Internacional de Poesía “Javier Heraud”, organizado por la Fundación Yacana (2009). Ha sido finalista del XVI Bienal Copé de Poesía en el año 2013 (Perú) y Premio Copé de Plata en poesía en el año 2017 (Perú).

