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Cardenal Cipriani reafirma su inocencia y pide que se rectifiquen las mentiras en su contra

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Cardenal Juan Luis Cipriani solicita a la Conferencia Episcopal Peruana que rectifique lo dicho de manera falsa en el comunicado firmado por su presidente Mons. Carlos García Camader (ver aquí), señalando en uno de sus párrafos «el gran daño causado no sólo contra la honra de un cardenal, sino a los fieles de los que ustedes son los Pastores, al haber afirmado una mentira diciendo que ‘se comprobó la veracidad de los hechos´ y usando esta falsedad como la justificación para el comunicado».

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Madrid, 28 de marzo de 2025

A los señores Obispos

Miembros de la Conferencia Episcopal del Perú

Hermanos en el Episcopado:

Han pasado dos meses desde la publicación del Comunicado que hizo público la Presidencia de la CEP en la que se afirmó – de manera falsa – que «se me aplicaron algunas medidas disciplinares una vez que se comprobó la veracidad de los hechos». Esta afirmación es falsa y puede causar un grave escándalo al Pueblo de Dios y por ello me dirijo a todos los Obispos para invitarlos a que rectifiquen. No es verdad que se haya comprobado nada, porque no ha habido un juicio, ni se han actuado pruebas, ni ha habido una defensa, ni hay testigos, ni nada.

El Decreto emanado de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que es reservado menciona que existe un «fumus delicti». Es decir, posibles indicios que no han sido comprobados, porque no han sido sometidos a un juicio, que me permita el debido derecho a la defensa. Como he afirmado ya, y lo vuelo a afirmar ahora, acaté las medidas limitativas que se me impusieron en el Precepto de modo reservado por el bien de la Iglesia, dejando constancia escrita que eran falsas las acusaciones contra mí, esperando la ocasión de poder defenderme, cosa que no ocurre hasta ahora.

Más adelante el mismo comunicado dice que «reconoce la sabia decisión del Santo Padre de aceptar que deje el Ministerio Episcopal al cumplir los 75 años y de imponerme algunas limitaciones ministeriales». Como es de conocimiento público el Derecho canónico obliga a todos los Obispos a presentar su carta de renuncia al cumplir los 75 años y el Santo Padre se reserva la decisión de conceder un tiempo de prorroga o no. La renuncia no implica ni quiere decir que el Obispo «deje el ministerio episcopal», como dice el Comunicado, sino que pasa a la condición de Obispo emérito sin una jurisdicción, pero plenamente Obispo.

Al final de ese mismo párrafo, el comunicado relaciona la aceptación de mi renuncia con el imponerme algunas limitaciones ministeriales. Olvida, o no toma en cuenta, que el Decreto es de once meses después de mi renuncia en el mes de diciembre de 2019 sin relación alguna con mi renuncia y además con una fundamentación jurídica muy extraña.

Hermanos en el Episcopado, he compartido mas de 30 años con ustedes la tarea de arzobispo, primero en Ayacucho y luego en Lima y puedo afirmar que realmente, no hay absolutamente nada, salvo la carta de origen desconocido, el documento reservado у una evidente campaña mediática por menoscabar mi fama y mi labor de décadas en favor de la Iglesia y nuestro país.

He esperado dos meses desde mi carta anterior para una rectificación que no se ha producido. Por ello he decidido dar a conocer a todos los miembros de la Conferencia Episcopal Obispos en actividad y Obispos eméritos, no sólo a los tres miembros de la Presidencia que firmaron esa comunicación, el gran daño causado no sólo contra la honra de un cardenal, sino a los fieles de los que ustedes son los Pastores, al haber afirmado una mentira diciendo que «se comprobó la veracidad de los hechos» como se dice en el Comunicado y usando esta falsedad como la justificación para el comunicado.

Apelo a su honradez y a la responsabilidad de su conciencia delante de Dios, para que rectifiquen este grave error y el daño que, por ignorancia o por otros motivos, han causado.

Atentamente los saluda,

Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne

NUEVO COMUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA

Esta semana el caso entró en un nuevo capítulo. Ante el pedido de Cardenal Cipriani a la Conferencia Episcopal para que rectifique sus afirmaciones falsas, el presidente de esta entidad Mons. Carlos García Camader emitió una nueva carta donde no rectifica lo dicho sino que parece insistir en la falsedad.

Al respecto, el presidente de la asociación civil «Tradición y acción por un Perú mayor», Luis A. Chávez Hartley, comentó en su cuenta de Facebook lo siguiente y lo transcribimos textualmente:

«La presidencia de la Conferencia Episcopal responde al cardenal Cipriani con este lamentable comunicado. El Purpurado había pedido que se aclare lo afirmado en el comunicado anterior, de que la autoridad romana había «corroborado» las denuncias contra él.

Una lectura rápida de esta nueva declaración lleva a concluir que el cardenal es culpable.

Sin embargo, si leemos detenidamente, vemos que da vueltas sobre varios puntos y no esclarece lo solicitado.

Es más, en el punto 3 declara que el cardenal tiene todo el derecho de afirmar su inocencia, reconociendo indirectamente (en la siguiente frase) que no hay proceso penal contra él. Pero a seguir insinúa que más le conviene no reclamar, pues el Papa puede dejar de ser tan caritativo con él y hacerle un proceso penal en que quede peor. Se parece al nuevo estilo de negociar que aplica Donald Trump, aunque con guantes.

Esta amenaza sólo sería justa si tienen información certera de la culpabilidad. En tal caso, convendría llevar adelante el proceso para exponer la verdad con execración proporcionada a la gravedad de los hechos, que sumaría violación de la promesa de castidad, pecado de homosexualidad, corrupción de un menor (“Pero quien encandalizare a uno solo de estos pequeños que creen en Mí, más le valdría que se le suspendiese al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que fuese sumergido en el abismo del mar» — Mt 18, 6) y vil aprovechamiento de la sagrada investidura sacerdotal para ello.

SI NO ES CULPABLE, EL CARDENAL CIPRIANI ES VÍCTIMA DE DIFAMACIÓN, la cual, según enseña la Teología Moral, para ser perdonada, requiere que quien la cometió repare la reputación injustamente dañada».

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Entrevista a Luis A. Chávez Hartley sobre el derecho de defensa de Cardenal Cipriani.