Van Gogh en Arlés / Juan Ojeda
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ESCRIBE: Juan Ojeda (*) / ILUSTRACIÓN: Van Gogh, ‘La noche estrellada sobre el Ródano’.
Und er schliesst das Weltall ein:
Diese ganze Welt voll Hobeit
Und Verzweiflung, voll von Gräbern
HUGO VON HOFMANNSTHAL
¿Qué oculta la cansada estación, entre ramas resecas,
o el polvoriento brillo del aire? No el trabajo ceñido
por la premura, ni los oscuros cuidados nos consolarían.
La fuente es agostada, la seca hierba gime
Y el lamento escuchado con obstinación ahora nos aterra.
Fuego yermo es la sedienta rigidez del mundo.
¿Quién anudaría ese sueño o ardor que roe el espíritu?
El que ha perdido la razón en los desiertos de la Realidad
Persigue el vuelo de las aves como único camino.
Un rumor más triste que la vana sagacidad del hombre
Podría desmembrar esa sombra lancinante del muro,
Lenguas de niebla bajo inútiles palabras
Rendidas o muertas, vivas en su propia descomposición.
Aquí en las ribas estancadas
Hasta la belleza es hastio.
Pardas sombras reptantes
Ahuecan la memoria
Y el júbilo secreto de la muerte
Se enrosca sobre la vida estéril.
Este caminar a nada por orillas deshechas, guijarros
Limpios como la quieta ola que los cubre, ni viva ni muerta.
El mar de oro, sin embargo, resuena con su música vacía
Y es difícil percibir si estamos despiertos o dormidos,
Otras olas inmóviles rasgan el impalpable rostro
Que nos redime, venciéndonos, en inertes ojos
Sobrevivientes de nosotros mismos.
Al descender a las ribas,
oyes La pudrición de la Realidad.
Sorda superficie criba el vivir ya confuso,
Y sin nadie que aquí frecuentara, o contemplar
Como pueda llamarse, no poder nombrar nada
Es dentro del mundo como estallido muerto
Gobernar el silencio que relumbra y reposa, música seca
Después irse como se van todos.
¿Qué escucharías
En tu alma, ese universo atascado? No poder nombrar
Fuego de piedra, tiempo o palabra yerma.
Sólida bruma habitar, niebla horada y arde
Desflecada por el ruido de nutrir en pétreo exilio
Ebrio polvo del objeto y sabio hedor de muerto.
Este ir a nada y quién soporta así el mirar o ruina
Ojos quiébranse ahítos en vacío de cepo.
Nuestro indagar ha concluido
Y esta es la sabiduría: nada hay
Que explorar fuera de la fábula. Estos son los dominios
Del mundo que permanece incognoscible,
Y seguiremos penetrando io impenetrable como una corona
De sueño. No existe nada
Que explorar en este mundo
Donde el tordo emigró dejando
Un herido reflejo sobre la fuente árida.
Tal vez el silencio nos permitiría
Recogernos en lo oscuro, en lo carente de vida
Y a cada manotazo del espíritu
Atrevernos a sepultar las sabias palabras.
Sólo el que nada ha contemplado Puede acceder a lo real
Develar este incesante asombro
Que celebra, conmovido el íntimo espacio
Que madura en los ojos.
En el no saber está el saber
En la no vida está la verdad
En el no mundo está el mundo
Y este es el sentido de nuestro explorar:
Existir en un ardor confuso.

(*) NOTA BIO-BIBLIOGRÁFICA DE JUAN OJEDA
1944: Marzo 27: Nace en el puerto de Chimbote, departamento de Ancash, al norte de Lima. Hijo de Víctor Ojeda Chávez y Josefina Ojeda Diaz, ambos naturales de Arequipa. Fue el noveno de once hermanos.
1952-1956: Estudia primaria en una escuela fiscal de Chimbote.
1957-1961: Estudios secundarios en la G.U.E. San Pedro de Chimbote.
1962: Ingresa a la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de San Marcos de Lima. Estudia paralelamente filosofía y, como alumno libre, asiste a cursos de pintura y escultura en la Escuela Nacional de Bellas Artes.
1965: Obtiene la Primera Mención en el Concurso «El Poeta Joven del Perú», organizado por la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía de Trujillo, con el seudónimo de: «Dedaluz»; presenta Elogio de los navegantes.
1967: Viaja a Colombia, Brasil, Argentina y Bolivia.
1971-72: En Ciudad de Panamá da conferencias y participa en la vida cultural.
1973: Regresa a Lima e ingresa a la Escuela Nacional de Bibliotecarios. Participa en una serie de recitales y conversatorios literarios. Se reúne con otros estudiantes en la cafetería de la Biblioteca Nacional.
1974: Es atropellado por un auto en la madrugada del 11 de noviembre, en Lima, en la cuadra 23 de la avenida Arequipa.
LIBROS PUBLICADOS
Elogio de los navegantes. Trujillo. Librería e Imprenta Moreno, 1966. (Cuadernos trimestrales de poesía, N° 37).
Ardiente sombra, homenaje al poeta Javier Heraud. Lima, Ed. Jurídica S.A., 1967. Con poesías de César Calvo, Antonio Cisneros, Arturo Corcuera, Carlos Henderson y Juan Ojeda. Incluye su poema «Ardiente sombra», que da origen al título de este homenaje.
Eleusis. Lima, 1972. (Colección poesía Gárgola 2), publica los poemas: La noche, Soliloquio, Historia rústica, Elogio de la infancia y Poética.Juan Ojeda: el signo y las palabras, Juan Mejía Baca, Lima, 1978
Arte de navegar, poemas escritos entre 1962 y 1974, Cronopia Editores, Lima, 2000
INÉDITOS
Escritura y modo de producción del texto. 7 p. Ensayo. Epístola dialéctica. Lima, 1974. Este poema fue escrito entre noviembre de 1973 y abril de 1974. Libro inédito elaborado y diagramado por el mismo autor.
La isla y otras exploraciones. Lima, 1974. Cuento inédito mecanografiado.
Fuente: Resonancias.org – En: https://www.resonancias.org/content/48/nota-biografica-y-libros-publicados-por-juan-ojeda
TOMADO DE: «Arte de navegar», Juan Ojeda. En: Revista de poesía «Fastos» N° 66, Lima (Perú), Agosto de 2024, director: Julio Aponte.

