Los inocentes / Por Bruno Buendía Sialer
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ESCRIBE: Bruno Buendía Sialer (*)
Los inocentes basada en la novela de Oswaldo Reynoso (Arequipa 1931 – 2016) con la que se centraba junto a otros títulos en la década del 60 la novelística peruana contemporánea, mediante libros como No una sino muchas muertes de Enrique Congrains Martin, llevada al cine bajo el título de Maruja en los infiernos o Los gallinazos sin plumas de Julio Ramón Ribeyro y La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa, hacen que Los inocentes dirigida por German Tejada (que ha tenido diversas interpretaciones escénicas) nos demuestre como nuestras narrativas de identidad social están cada vez más juntas de tal forma que al conjunto de nuestras conductas sociales, las podemos atestiguar mediante este film que anuncia otro éxito para la cinematografía peruana.
La trama del film presenta a Cara de ángel, el Príncipe, Colorete superviviendo no en la vagancia rocanrolera en las décadas del 60, sino que el film ha sido presentado en medio de la ferocidad que intersecta la década del 90 y la pre pandemia, mostrando locaciones dentro de la zona más nucleada de Lima, el Cercado, aunada a breves apariciones del perfil del mar de la ciudad, de tal forma se nos hace sentir el peso apabullante del cemento y del asfalto, como el ansia de una identidad que hace que el personaje principal derive dentro de parcelas del subte limeño y dentro de una marginalidad social que van formando la historia del film. Es importante destacar que, si bien el protagonismo de la homosexualidad y sus vicisitudes como el erotismo están presentes en el film, esta trata de la observación del gigantesco grupo social marginal limeño, y no del mundo gay de los de arriba como Duque de Diez Canseco o No se lo digas a nadie de Bayly.
Tampoco el film, como el libro, no trabajan a personajes provincianos, algo que se le criticó en su momento a su autor, pero es de esta forma como el tratamiento de la película presenta todos los demonios personales, ansias, placeres, confusiones, esperanzas y sobre todo el proceso de experimentación e identidad personal en un grupo tan agresivamente físico, como verbalmente feroz, mostrando escenarios nocturnos que esconden los sueños como enfrentamientos familiares y grupales.
El film abarca muchas realidades en torno a la trama que se desliza latente en una primera parte, hasta que el giro o el plot que inaugura la segunda, como es un robo, dota al film de una buena factura escénica de solucionarse dentro y fuera de sus personajes. Es a partir de este punto de quiebre cuando explota toda la fuerza de la acción y vemos el desmoronamiento de varios de los personajes, tanto como de las relaciones de hijo – madre de Cara de ángel, un anti héroe con un toque emo y noir muy limeño, que se mueve dentro del underground en busca de una vida que trata de entender o abandonar mediante sus afectos y confusiones, de tal forma, que la magnífica escena del sueño ante el palacio de justicia, con fuertes reminiscencias a Joseph K., debió ser más extendida. El desenlace de lo que es el robo, como el mismo, está muy bien escrito y actuado mediante un suspense intrigante, porque Cara de ángel ¿consigue escapar? el final del film es letal.
Cuando se editó la novela de Reynoso, Populibros subtituló al libro Lima en rock, lo que generó fastidio y crítica a la editorial, presentándose breves debates en torno a esta decisión, solo que esta vez, en la película de Tejada, el subtituló del libro resulta una respuesta dentro de una compleja y lograda estética, porque en la escena donde Cara de ángel, pega en los postes de la ciudad los anuncios fotocopiados que presentan el concierto que promueve, este se titula justamente Lima en rock, indicando que la escena de una ciudad poblada de oscuridad, dentro de sus días o de sus noches, y sus músicas, muestran lo que la urbe es, no solo para un grupo de jóvenes, y sus destinos.
(*) Bruno Buendía Sialer (Lima, 1960) es periodista y novelista. Ha publicado las novelas «La inexistencia», «La guerra muerta» y «La zona del miedo». Dirige la revista Tatuajes y BBS Producciones.

