La intuición pedagógica como instrumento del buen desempeño docente / Carlos Varas
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ESCRIBE: Carlos Varas Príncipe (*)
En esta oportunidad presento a nuestros lectores de “Rio Hablador” un articulo que escribí en el 2015, en el contexto del “Programa de Actualización Docente en Didáctica”, desarrollado por la Universidad Nacional de Trujillo en diversos colegios estatales previamente seleccionados. Estas reflexiones fueron presentadas como un aporte al trabajo de planificación curricular. El texto entre comillas, es el original presentando en ese momento. Los párrafos finales son producto de la revisión y actualización del mismo para su publicación en Rio Hablador.
“Empezare este artículo, comentando dos casos. El primero está referido a una experiencia de trabajo de grupo en el que como siempre ocurre, el alumno “que sabe más” carga el peso de la tarea, incluida la tarea de expositor. Los otros integrantes del grupo no se dan cuentan que, en estas condiciones de trabajo, ellos mismos están limitando el desarrollo de sus capacidades. Al percibir esto, la profesora opta por reunir a todos “los que saben” en un solo grupo de trabajo para dejar en libertad que otros asuman roles y tareas que desafíen sus capacidades. La estrategia resultó, en tanto varios alumnos se dieron cuenta que podían desempeñarse como orientadores de sus grupos, demostrar que tenían ideas importantes que aportar y otros tenían la capacidad de sustentar su trabajo ante un público y un docente que observa y califica lo que hace.
El segundo caso se dio durante el desarrollo de una clase de Cívica en un colegio secundario. En las actividades iniciales, las preguntas de la docente eran contestadas por algunos alumnos con cierta mofa. La profesora, que en realidad era una practicante de último ciclo de estudios de pedagogía, hizo uso de sus habilidades emocionales y de su dominio del lenguaje para reorientar el significado de aquellas respuestas hacia las ideas centrales de su tema de clase. Además, con esas mismas respuestas confrontaba a los aludidos alumnos con sus actitudes erróneas, logrando que estos se incorporen al ambiente de la clase. El resto de la clase fue de dominio total de la profesora
Podríamos seguir presentando muchos ejemplos más en los cuales se vean cómo los docentes “improvisan” salidas a ciertas situaciones no previstas que se presentan durante la clase, tal como ocurrió con estas dos docentes.
Es conocido por todos los docentes experimentados en las jornadas diarias del trabajo de aula y reconocido por especialistas y capacitadores, que todo lo planificado para nuestras actividades educativas es desbordado por elementos no previstos, que se presentan en el momento de desarrollar en la práctica nuestras clases. Esto se origina a causa de la complejidad misma del hecho educativo. A diferencia de otros objetos de trabajo, en otras profesiones, nosotros lidiamos con emociones, valores, pensamientos, hábitos, procesos cambiantes de desarrollo, todos los cuales varían constante y sorprendentemente sacándonos del cuadro configurado en nuestra planificación. Es en ese momento cuando inmediatamente el docente inteligente (que somos todos, sino no hubiéramos elegido esta profesión) pone en movimiento un elemento importante al que yo llamo «Intuición Pedagógica». Me refiero a aquel recurso que nos ayuda a sustituir, modificar o incorporar actividades, materiales, estrategias, etc. no tomadas en cuenta en el proceso de planificación. Este recurso es más complejo y útil que aquello que en pedagogía comúnmente se denomina el «currículo oculto». El docente como ser pensante que es, acude casi a diario al uso de este recurso. Creo que, dada su presencia permanente en nuestra labor educativa, este elemento debería ser estudiado, enriquecido y tomado muy en cuenta para impulsar un desempeño eficiente y productivo de la tarea docente y no ser discriminado y perseguido por los indoctos supervisores o monitores”.
Según el Diccionario de la lengua española, intuición es la Facultad de comprender las cosas instantáneamente, sin necesidad de razonamiento. (*)
Nuestro estimado intelectual Marco Aurelio Denegri, afirmaba que …” la intuición es un don y como don y como todos los dones es muy escaza” “es un fenómeno del cerebro derecho…el cerebro derecho es el cerebro sensible, sentimental, sensitivo, sensacionalista y espacial” (**)
Estas dos definiciones sobre la intuición, coinciden en que la intuición es “comprender las cosas…sin razonamiento”, “sensitivo y espacial”. Creo que estas dos características explican las respuestas de los docentes ante situaciones inesperadas que se presentan durante el desarrollo de sus clases.
Si bien es cierto que las reacciones intuitivas de los docentes no son razonadas, como dice el Diccionario de la lengua española, esto no quiere decir que la intuición es un reflejo mágico, un acto del genio habitante de la lámpara mágica. En su trayectoria profesional, el docente acumula en su memoria una riqueza de pensamiento y acción, producto de sus experiencias diarias de enseñanza y aprendizaje con sus alumnos en las aulas. Todo este bagaje pedagógico se activa y cobra significado cuando el docente ingresa al aula y está en estado de alerta cuando ese “espacio”, al cual se refiere Marco Aurelio Denegri, le demanda generar un equilibrio entre sus intenciones didácticas, sus objetivos planificados y la alteración del ambiente de estudio en el aula, generado por las acciones de los alumnos. En este sentido no hay intuición pedagógica sin saberes previos, es decir, sin el uso de la experiencia acumulada.
Si la intuición pedagógica tiene como fundamento el conocimiento pedagógico y didáctico, construido por las experiencias de enseñanza aprendizaje en las cuales el docente desarrolla su trayectoria profesional, este elemento debe ser tenido en cuenta como componente dentro de la planificación curricular e inclusive tener mayor valor que otros criterios durante el proceso de supervisión o como dice ahora, en el “monitoreo” del desempeño del docente, en tanto la intuición pedagógica está fundada en la experiencia docente.
Estas reflexiones son una llamada de atención a los especialistas del Ministerio de Educación, de las Gerencias Regionales de Educación y de las Unidades de Gestión Educativa Local (UGEL), quienes son los que elaboran las fichas de evaluación del desempeño docente, las cuales evidencian una estructura fría, teórica y rígida, que no responde a la realidad educativa y menos responde a la naturaleza compleja del desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje que se desarrolla en el aula. Digo compleja porque cada sesión de clase está influida por las condiciones emocionales de los alumnos, sus experiencias previas ocurridas en su hogar, el contexto escolar, contexto del aula, experiencias con sus pares, etc., todas ellas ocurridas en cada sesión de clase y aun en el mismo día del “monitoreo del desempeño docente”.
(*) Fuente: https://dle.rae.es/intuici%C3%B3n
(**) Fuente: https://www.facebook.com/watch/?v=1808155559220586
Trujillo 26 de octubre del 2025
(*) Lic. Carlos M. Varas Príncipe, escritor y docente, profesor del Colegio Nacional San Juan de Trujillo. Es autor del libro «Calín y el discurso por la patria» (Trujillo, 2021) y el poemario «Bajo el sol» (2024). Sus artículos también se han publicado en los diarios «Últimas Noticias» de Pacasmayo y «La Industria» de Trujillo. Es columnista del diario digital Río Hablador (Lima). E-mail: politikhus50@gmail.com
CARLOS VARAS EN RÍO HABLADOR Ver aquí: https://elriohablador.wordpress.com/category/carlos-varas/

