Melecio Tineo Morón: “Ser archivero es una vocación de servicio a la comunidad”
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ESCRIBE: Nivardo Córdova Salinas (*)
Melecio Tineo Morón nació en el caserío de Shaín, en Huarmaca, Piura, en 1957 y actualmente es uno de los archiveros más destacados del Perú. Muchos expertos aseguran que es uno de los mejores en todo el mundo: no solo por su esmero, dedicación y conocimiento de la materia, sino por su modestia y amabilidad.

“Yo soy archivero de vocación y cuando trabajo lo hago con todo el corazón. Atiendo a todos por igual, ya sea a un historiador de renombre o un estudiante de colegio. Jamás nadie tiene que pedir una cita para hablar conmigo, siempre tengo las puertas abiertas para atender a quienes quieres revisar las fuentes de la historia del Perú”, afirma.
Trabajó 42 años en el Archivo Arzobispal de Lima. Es director-fundador del Archivo del Obispado de Huacho , director-fundador del Archivo del Obispado de Huaraz y director del Archivo de la Provincia Dominicana de San Juan Bautista del Perú, donde se conservan valiosos documentos que datan del siglo XVI hasta la actualidad.
El 9 de junio del año 2023, en el marco del Día Internacional del Archivo, mediante Resolución Ministerial N.º 000230-2023-MC, el Ministerio de Cultura otorgó la distinción de Personalidad Meritoria de la Cultura a Melecio Tineo Morón, «por su contribución en el campo de la archivística, la defensa y promoción del Patrimonio Documental de la Nación». (ver aquí)
Del 11 al 13 de septiembre de 2023 participó en el evento de «Digitalizacion, Indexacion y Preservación de Registros de partidas organizado» por Familysearch, en Bogotá – Colombia.
Es director del Proyecto de Organización del Archivo de la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Compasión, ubicado en la calle junín Nº 254, distrito de Ate – Lima.
Desde setiembre de 2024 hasta junio de 2025, se desempeñó como asesor de la Organización del Archivo Histórico de la Congregación de los Sagrados Corazones Provincia del Perú. Asimismo, desde diciembre de 2024 hasta julio de 2025 participó en el IV Congreso Internacional de Historia de la Orden de Predicadores en América, también asistió al I Encuentro de Archivistas de la Orden de Predicadores en América, realizado el 28 al 30 de mayo de 2025 en Mendoza- Argentina.
El 20 de octubre de 2025 recibió un Diploma de Reconocimiento a Gestores Culturales por el ParlamentoAndino y el Patronato Afroandino y Amazónico. Desde febrero de 2026, es director del Archivo de la Conferencia Episcopal Peruana.
UNA HISTORIA DE SUPERACIÓN
A Melecio Tineo Morón le brillan los ojos cuando recuerda que nació un 23 de noviembre de 1957 en Shaín, un lindo caserío del distrito de Huarmaca, en la provincia Huancabamba, departamento de Piura, en el seno del hogar conformado por los esposos Isidoro Tineo Tineo y Mauricia Morón Reyes. “Tengo hermosos recuerdos de mi infancia, donde mis padres me inculcaron la disciplina y el amor al trabajo. En esa época ayudábamos en la chacra y en la casa”, recuerda.
Pasó muchas peripecias en su vida: “A la edad de 10 años me matricularon para ir al Colegio Nacional N° 13608, en Shaín. En 1975 viajé a Chiclayo, allí trabajé vendiendo chicles, caramelos y chocolates en los cines. En noviembre de mismo año me embarqué a Lima. En 1977 ingresé a trabajar a la cafetería del Hospital Militar y en 1978 ingresé a estudiar la secundaria en el turno de noche en la Gran Unidad Escolar Ricardo Bentín en el Rímac”, relata.
En el emblemático colegio rimense, al pie del Cerro San Cristóbal (“apu” tutelar de la capital peruana) conoció al sacerdote Valentín Trujillo Mena, profesor de religión y a la vez director del Archivo Arzobispal de Lima (AAL). “Él fue mi mentor archivístico y consejero espiritual. El padre Trujillo me llevó a trabajar al AAL los meses de junio, julio y agosto de 1981, sin pago, y a partir del primero de setiembre de 1981 me pusieron en planilla oficialmente por orden del cardenal Juan Landázuri Ricketts”.

Cabe señalar que, para sacar adelante a su familia, Melecio también tuvo un puesto de venta de menudencia de res entre 1982 y 1992 en el mercado Los Vencedores de San Juan de Lurigancho, donde vive. También fue vendedor de libros y enciclopedias.
El 26 de agosto de 1996 contrajo matrimonio con Estela Huamaní Reyes, La ceremonia religiosa fue celebrada por el cardenal Augusto Vargas Alzamora S.J. (quien fuera arzobispo de Lima y primado del Perú), en su capilla privada. Fruto del matrimonio es su hijo David Tineo Huamaní, que actualmente estudia la carrera de Ingeniería de Sistemas e Informática en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP). Motivado por el ejemplo paterno, está investigando acerca del desarrollo de bases de datos digitales para los archivos del Perú.
En el año 2006, cuando cumplió 25 años de labor, el profesor César Gutiérrez Muñoz (reconocido maestro y guía de varias promociones de archiveros peruanos y ex director del Archivo de la Pontifica Universidad Católica del Perú) le dedicó un sentido testimonio en el boletín El Emilio Archivístico N° 144, de 2006, donde escribió: “Melecio Tineo Morón descubrió en el AAL su verdadera vocación, la paz espiritual y la tranquilidad de servir a los demás. Gracias Melecio por tu ejemplo y por tu entrega, gracias por seguir en nuestro afán cotidiano, gracias a Dios”. Esta semblanza fue reproducida además en el blog “El reportero de la historia”.

ARCHIVERO DE SUEÑOS Y ESPERANZAS
“Ser archivero para mí es un oficio, con una vocación de servicio a la comunidad”. La Archivística es importante porque tenemos que conservar nuestro patrimonio documental, que es memoria de las comunidades y del mundo. Sirve para hacer nuevos enfoques y análisis científicos de la historia social, cultural, económica, política. Mi preocupación principal formar gente joven para que continúe el cuidado del patrimonio cultural del Perú. Por ello he introducido la archivística en Huacho a través de cinco seminarios archivísticos, y dos talleres de encuadernación artesanal. Enseño y comparto todo el conocimiento sin mezquindad, porque quiero que ellos aprendan y me superen. Asimismo, hemos impulsado el proyecto Sembrando, donde inculcamos a los escolares el conocimiento de los archivos”.
Durante 35 años de archivero, ha trabajado con cinco directores del Archivo Arzobispal de Lima: Valentín Trujillo Mena (su guía y mentor), Mario Ormeño Ruiz, Guillermo Durand Flores, Martha Licetti Valdez y actualmente bajo la batuta de la archivera y paleógrafa Laura Gutiérrez Arbulú.
En dicho Archivo, uno de los más importantes de América, aprendió los rudimentos de esta profesión manera autodidacta, estudiando y practicando. “¡Cómo no enamorase de la ciencia archivística! En los archivos se puede palpar la historia viva de los pueblos”, expresa.

VOCACIÓN SE SERVICIO
Melecio Tineo no solo conoce sobre los archivos, sino que también ha tenido la oportunidad de atender personalmente a notables investigadores peruanos y extranjeros. La lista es extensa y corremos el riesgo de omitir involuntariamente algunos nombres: Guillermo Lohmann Villena (+), Ella Dunbar Temple (+), María Rostworowski (+),Henrique Urbano (+),Franklin Pease (+), Luis Lazarte Ferreyros (+), Alberto Flores Galindo (+), Teodoro Hampe Martínez (+), Pablo Macera Dall’Orso, Manuel Marzal S.J., Pierre Duviols, Miguel Maticorena Estrada, Jaime Cáceres Enríquez, Mario Cárdenas Ayaipoma, Manuel Burga, Antonio Acosta Rodríguez, Bernard Lavallé, Lorenzo Huertas Vallejo, Rafael Varón Gabai (ex vice ministro de Cultura), Susana Aldana, Juan Carlos Estenssoro Fuchs, Miguel Arturo Seminario Ojeda, Rafael Sánchez-Concha, José Antonio Benito.
Asimismo, atendió a Ramón Mujica Pinilla (director de la Biblioteca Nacional del Perú), Haydeé Grandez Alejos, padre Ernesto Rojas Ingunza, padre Armando Nieto Velez SJ., Francisco Quiroz Chuecas, Teresa Vergara, Ormeño, Margarita Suarez, Gerardo Lara Cisneros (historiador y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México), Fernando Ayllón Dulanto (historiador y jefe del Museo de la Inquisición), Sara Gonzales, las historiadoras estadounidenses Karen Spalding y Susan Ramírez, entre otros.
Cabe señalar que el cardenal Juan Landázuri lo felicitó personalmente por su trabajo en el AAL, manifestándole que su labor es “un trabajo calificado para la Iglesia Católica”.
En 2005, el obispo de Huacho, Mons. Antonio Santarsiero Rosa OSJ, le encargó organizar el Archivo del Obispado de Huacho, del cual Melecio es director fundador. En dicho archivo ha logrado realizar la base de datos (con apoyo de la Universidad de Harvard), así como la digitalización de documentos (con apoyo de la Biblioteca Británica) y publicado los catálogos de las series de Visitas Pastorales, Cofradías y Curatos. En este archivo cuenta con la colaboración como archivero auxiliar Carlos Giovanni La Rosa.
En el Archivo del Obispado de Huacho (AOH), su labor ha sido titánica, pero se ha coronado con logros que lo ponen a la vanguardia de la archivística peruana, pues es uno de los pocos que ha realizado la digitalización electrónica de su patrimonio documental.
Dicho trabajo fue posible gracias al apoyo técnico y financiero de la British Library (Biblioteca Británica), entidad académica que administra el programa “Archivos en peligro” (denominado EAP por su nombre en inglés Endangered Archives Programme) el mismo que es patrocinado por la organización Arcadia con el respaldo de la Universidad de Cambridge (Inglaterra).
Uno de los proyecto del AOH, cuyo código fue EAP333, se tituló: “Recolección y preservación de un archivo parroquial en una Diócesis andina” (“Collecting and preserving parish archives in an Andean diocese”). El objetivo de este proyecto fue la protección preventiva mediante la digitalización y la elaboración de catálogos de sus documentos. El proyecto duró dos años, desde julio de 2010 hasta junio de 2012”, precisa Tineo, quien contó con l asesoría de la Dra. Gabriela Ramos. Asimismo, es importante mencionar el apoyo de Jody Butterworth, curadora del programa EAP de la Biblioteca Británica, y la participación de la Ms Cathy Collins, desde el Reino Unido, en la parte administrativa.
Tineo además contó con la participación de la historiadora de la Universidad Nacional Federico Villarreal, Kelly Montoya Estrada, quien elaboró los índices documentales en base a la Norma Internacional General de Descripción Archivística ISAD(G); así como también el profesor Luis Alberto Rosado Loarte, quien se encargó de la digitalización de los documentos, procesamiento y almacenamiento.
Este proyecto logró la digitalización de 458 libros parroquiales más antiguos (de los 829 custodiados) que van desde el año 1569 y 44 legajos correspondientes a las series documentales de Curatos, Cofradías y Visitas Pastorales (del siglo XVII al XX) que posee el Archivo del Obispado de Huacho, correspondientes a las provincias de Huaura, Barranca, Cajatambo, Huaral y Canta.

ORGANIZANDO NUEVOS ARCHIVOS
El 2008 fue convocado por el obispo de Huaraz, Mons. José Eduardo Velásquez Tarazona, para organizar el Archivo del Obispado de Huaraz, del cual Melecio es director-fundador. Este archivo ya atiende al público en materia de búsqueda de partidas de bautizo, matrimonio y defunciones, pero próximamente (cuando esté listo el nuevo local) se abrirá a los investigadores del Perú y el mundo. Lo acompaña en esta labor, como archivero auxiliar, el profesor Florencio Quito Molina,
Melecio ha dirigido la organización del Archivo de la Provincia Dominicana de San Juan Bautista del Perú (con sede en el Convento de Santo Domingo, Lima). Para esa labor, el año 2014 fue convocado por el P. Juan José Salaverry Villarreal OP (provincial de la Provincia Dominicana de San Juan Bautista del Perú) y por el director de dicho Archivo, P. Manuel Álvarez Perca OP. La organización de dicho archivo comenzó oficialmente en febrero de 2015.

En mayo de 2016, fue convocado por el P. Víctor Huapaya Quispe (presidente del Tribunal Eclesiástico) para organizar el Archivo del Tribunal Eclesiástico del Arzobispado de Lima, contando con el apoyo de la Sra. Yesenia Ávila Candiotti.
Melecio se ha dedicado a la labor descriptiva. Ha elaborado y publicado “El Archivo Histórico Arzobispal de Lima y sus fondos documentales” (Lima: UNMSM, 1992), “La fe y las costumbres: catálogo de la sección documental de capítulos” (1600-1898) “Archivo Arzobispal de Lima” (Cuzco: 1992) y “Vida eclesiástica: Perú colonial y republicano: catálogos de documentación sobre parroquias y doctrinas de indios. Arzobispado de Lima: siglos XVI-XX (Cuzco: 1997-1998).
El año 2009 publicó “Catalogo de la serie documental de causas de Visitas Pastorales del Archivo del Obispado de Huacho. 1613-2003” (Lima, Fondo Editorial de la Universidad Católica Sedes Sapientiae, 2011). “Esta publicación detalla todas las asociaciones cristianas o piadosas que existieron en Huacho durante el Virreinato y la República, conformadas por laicos comprometidos con la Iglesia y que tomaron la advocación de algún santo. Sin duda, como dice el refrán, “nadie es profeta en su propia tierra”. Asimismo ha pubicado el “Catálogo de la serie Cofradías” (2011) y el “Catálogo de la serie Curatos” (2016)
Cabe señalar que en mayo de 2004 Melecio Tineo viajó al Museo de Arte de Cataluña, en Barcelona, comisionado por el cardenal Juan Luis Cipriani Thorne para asistir a la muestra “Perú indígena y virreinal”. En 1988 recibió la Medalla del Congreso Mariano.


TESTIMONIOS DE HISTORIADORES
Estos testimonios se recopilaron años atrás, cuando cumplió 25 años de labor como archivero.
Fr. Abel Pacheco Sánchez OFM (Fundador de Prensa Franciscana y exdirector del Archivo San Francisco de Lima):
“El trabajo silencioso de Melecio Tineo Morón es un testimonio vivo de amor a su profesión, así como también de constancia y disciplina. Nos demuestra que en la vida lo más importante es el amor a la familia, al prójimo y la labor que nos sustenta, y que todo es posible con dedicación. A través de estas líneas, lo felicito por sus treinta y cinco años de intensa dedicación a los archivos del Perú”.
Sara Gonzales (historiadora):
Sara Gonzales (historiadora):
“El Sr. Melecio Tineo Morón es uno de los archiveros más capaces que jamás he conocido en cualquier país del mundo. Trabaja por pasión. Es autodidacta, y sin embargo lleva 35 años organizando y difundiendo contra viento y marea los fondos de archivos peruanos desconocidos y en peligro. Ha fundado el Archivo del Obispado de Huacho y salvado tantos documentos como ha podido del olvido, la dispersión y la destrucción; ahora está haciendo lo mismo con el Archivo de la Catedral de Huaraz en su tiempo libre, sin ayuda financiera, aportando muchas veces sus propios recursos y sólo por su anhelo de verlo un día abierto a los investigadores. También ha asumido la hercúlea tarea de organizar el Archivo de la Provincia Dominicana de San Juan Bautista y el Archivo del Tribunal Eclesiástico del Arzobispado de Lima.
Don Melecio es sencillo, humilde, desinteresado, honesto, simpático, perseverante, optimista, infatigable, inteligente, apasionado. Posee las mejores cualidades humanas que se pueden esperar en alguien que trabaja con la cultura y con el público. Gracias a él se está salvando y difundiendo una parte ingente del patrimonio documental de la nación peruana. Me atrevo a decir que Don Melecio es una de las personas más valiosas que jamás ha tenido la nación peruana y espero que un día alguna universidad lo nombre Doctor Honoris Causa.
También quería remarcar el hecho de que la institución que dirige, el Archivo del Obispado de Huacho, se ha beneficiado de dos becas del prestigiosísimo programa Archivos en Peligro de la Biblioteca Británica gracias a su acertada gestión. Este archivo es un verdadero hogar para mí y para todos los investigadores que lo pisan, donde no sólo los fascinantes fondos, sino la humanidad y simpatía de Don Melecio convierten la visita en una experiencia maravillosa. Su pasión y optimismo son contagiosos e inspiran para hacer un buen trabajo”.

Dr. José Antonio Benito Rodríguez (Historiador, exdocente y exdirector del CEPAC, Centro del Patrimonio Cultural de la Universidad Católica Sedes Sapientiae)
“Los 35 años de trabajo en el Archivo Arzobispal de Lima de Melecio Tineo.-
Se dice bien, se escribe en dos segundos, pero hay que multiplicar por 365 y luego por 8 y por 60 y así obtendremos los miles de minutos que nuestro archivero y, por encima de todo, gran amigo, ha dedicado servicialmente al Archivo Arzobispal de Lima y a cuantos nos hemos beneficiado de su profesional y agradable misión. Gracias de corazón por tanto tiempo y, sobre todo, por la calidad tu dedicación.
Siempre que pienso en ti me viene a la memoria el bello texto del literato francés Charles Péguy titulado “Honor al trabajo”:
«Conocimos un honor del trabajo. Hemos conocido ese esmero llevado hasta la perfección, igual en el conjunto que en el más ínfimo detalle. Hemos conocido esa piedad de la obra bien hecha llevada hasta sus exigencias más extremas. Aquellos obreros tenían honor. Era necesario que una pata de silla estuviera bien hecha. Era algo sobreentendido. Era mostrar superioridad. No había que hacerla forzosamente por el salario. No había que hacerla bien para el patrón, ni para los entendidos, ni para los clientes del patrón. Era necesario que estuviera bien hecha por sí misma, en sí misma, para sí misma, en su mismo ser. Una tradición que procede de lo más profundo de la raza, una historia, un absoluto, un honor, querían que esa pata de silla estuviera bien hecha. Cada pata de silla, aunque no estuviera a la vista, era tan perfecta como la que se veía. Este es el principio mismo de las catedrales». «Durante toda mi infancia vi restaurar sillas exactamente con el mismo amor, y con la misma mano, con que este pueblo había tallado sus catedrales» (Charles Péguy)
No encuentro mejores palabras para describir su indesmayable obra, en compañía de su directora Laura Gutiérrez. Podríamos glosar: “vi restaurar documentos exactamente con el mismo amor, y con la misma mano, con que este pueblo había tallado sus catedrales.
Y siempre con la sonrisa en los labios y el corazón diligente para servir. Treinta años, día a día. En primer lugar en su hogar, el Archivo Arzobispal de Lima; luego en su auténtico “hijo” el de Huacho; luego, el de Huaraz, el de Chachapoyas, el de la Orden de Santo Domingo con motivo del octavo centenario de la Orden… y muchos más. Y, vengan catálogos, y talleres… todo por el patrimonio archivístico religioso del Perú.
Gracias, amigo. Como escribió Pemán en el “Divino impaciente”: “No hay verdad más eminente que el hacer sencillamente lo que tenemos que hacer”. Y tú, Melecio, lo has hecho día a día, convirtiendo la prosa ordinaria –la rutina de cada jornada- en un poema heroico. Sabemos que sigues haciéndolo por el bien de la Iglesia del Perú, como muy te reconoció el inolvidable Cardenal Landázuri al “ficharte” para su equipo. Y para la sociedad civil no sólo peruana sino mundial. Que el Señor de la Vida te conceda largos años con crecido entusiasmo. especialmente ahora que estamos ad portas del Cuarto Centenario del tránsito al Cielo de nuestra peruana más universal, Santa Rosa de Lima.
Amigo, Melecio, nuevamente gracias y ¡ad multos annos!”
Ricardo Briceño Mercado (historiador):
“Conocí a Melecio Tineo hace más de tres décadas, cuando recién empezó a laborar en el antiguo local del Archivo Arzobispal de Lima, de la tercera cuadra del jirón Lampa, antigua calle de Santa Apolonia. En esa época, trabajaba en este repositorio Mario Ormeño Ruiz. Desde que lo conocí, hallé en él a una persona con vocación de servicio, dispuesto a aprender y ayudar a todo investigador o persona que solicitase su concurso. Tiene una sencillez y humildad, que lo enaltecen. Siempre responde a todos, con la sonrisa peculiar en su rostro. Labora en el Archivo Arzobispal de Lima, desde los tiempos de uno de sus maestros del Ricardo Bentín, padre Valentín Trujillo Mena, que lo llevó a este centro del saber. A lo largo de su vasto recorrido archivístico, ha sido el gestor del Archivo del Obispado de Huacho. El Archivo del Obispado de Huaraz, y en su más reciente labor, el Archivo de la Provincia de San Juan Bautista de la Orden de los Predicadores. Además ha dictado varios cursos talleres de paleografía, participado en varios proyectos exitosos a nivel nacional e internacional. Como si fuera poco, es autor de varios libros sobre los repositorios donde trabaja. Yo podría decir que mi amigo Melecio es una persona íntegra, honesta, sencilla, con un amor y entrega especial a los archivos, con cariño a su familia. Es, orgullosamente, un autodidacta. Pero con la sabiduría que el tiempo le ha dado. ¡Felices 35 años, amigo y hermano, Señor de los Archivos!”
Víctor Luis Huapaya (historiador):
“Sobre Melecio mis primeras palabras son de agradecimiento por el servicio que realiza. Custodia con cariño gran parte de la memoria de la Iglesia en el Perú. Es una persona con altos valores y virtudes que son un verdadero ejemplo. Melecio sirve cariño, uno se siente que de verdad le han ayudado. La sencillez y alegría son virtudes que se destacan en él. Melecio muchas gracias por tu ministerio alegre a quienes acudimos al Archivo del Arzobispado de Lima”.
Pilar Latasa (Profesora de Historia de América, Universidad de Navarra, España)
“Gracias al tesón, trabajo y generosidad de Melecio Tineo se ha rescatado, clasificado y puesto a disposición de la comunidad científica un rico patrimonio archivístico eclesiástico, de destacado valor para la historia del Perú colonial”.
Dr. Rafael Ramos Sosa (Profesor Titular de Historia del Arte Hispanoamericano,
Universidad de Sevilla)
Recuerdos del Archivo Arzobispal de Lima y el Sr. Melecio Tineo Morón:
«Conocí al Sr. Tineo cuando llegué por primera vez al Perú en 1989. Fue un invierno que no había visto nunca, tan gris, tan húmedo y sin lluvia, años muy difíciles para los peruanos. Mis investigaciones para la tesis doctoral me llevaron a distintos repositorios de la ciudad, y al visitar el Archivo Arzobispal de Lima, por entonces en unas empinadas dependencias de la catedral con acceso externo dese la cabecera junto a la portada de santa Apolonia, encontré a don Melecio Tineo ayudando a la directora doña Laura. Recuerdo bien que me sorprendió su nombre, nunca lo había escuchado y además comprobé que pronunciado en lengua peruana era Melesio y su grafía Melecio, aprendiendo que se trataba de un obispo de Antioquia en el siglo IV. Desde entonces, y ya han pasado algunos años, siempre que vuelvo encuentro a Melesio, el siempre servicial y amable archivero que atendía mis peticiones de manuscritos. Este sentido profesional de servicio constante y una sonrisa continuó hasta hoy. Raudo y eficaz en la dispensa notaba al mismo tiempo su discreta y eficaz atención para preservar los documentos y el trato que los investigadores realizaban.» (Sevilla, España, 5 de Octubre de 2016)

(*) Nivardo Vasni Córdova Salinas es Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Piura (UDEP), periodista profesional, colaborador de Prensa Franciscana y director del periódico digital Río Hablador. Actualmente realiza estudios de Maestría en Comunicaciones en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).

