Entrevista a la demiurga feérica Jenny Girón Vallejos / Ricardo Musse
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ESCRIBE: Ricardo Musse Carrasco (*)
Conocí a la lirófora narrativa Jenny Girón Vallejos, hace más de treinta años, cuando nuestras existencias desembocaron, insospechadamente, hacia el Instituto Superior Pedagógico Público “Hermano Victorino Elorz Goicoechea”, donde fraguamos las escrituras del alma didáctica. De prosapia artística, el destino le ha atribuido perseverar en el legado que su invisibilizado abuelo paterno forjó, de manera indeleble, en su espíritu feérico.
—¿De qué manera influyo tu papá en tu vocación literaria?
—Bueno, no me había puesto a pensar en ello realmente; pero, ahora, que lo preguntas, creo que el hecho de que él era muy poco afectivo, hizo que yo buscara un refugio, una forma de crear mis mundos de fantasía, en donde exista amor y comprensión. Recuerdo que, en mis primeros escritos, yo siempre incidía en el hecho que los personajes buscaban la paz, el amor y la felicidad; aspectos que, muy pocas veces, podía apreciar en la relación de mis padres.
—¿De qué modo repercutió tu mamá en tu destino literario?
—Mi madre sí está más directamente involucrada en este hecho; puesto que ella fue la transmisora de los cuentos misteriosos que le había contado mi abuelo cuando era pequeña. Nos contaba de duendes, de brujas que se convertían en lechuzas, cerdos u otros animales del campo; este hecho era muy contradictorio para mí y mis hermanas; ya que, supuestamente, los relatos eran para poder dormirnos más rápido; pero, la verdad que nosotros pensábamos que más era más para no dejarnos dormir: Terminábamos asustadas y sin poder conciliar el sueño por el susto; pues, justo los contaba a la luz de la vela cuando ocurrían apagones. Ya te imaginarás que, cuando se terminaban los cuentos y era hora de dormir, como somos seis chicas, terminábamos pidiéndole a una de nuestras hermanas para dormir juntas; ja, ja, ja, qué risa. ¡Cómo añoro esos tiempos!
—¿Qué influjo produjo en tu vocación literaria el lugar donde desplegaste tu niñez?
—Uy, la casa de la José de Lama, era nuestro castillo. Como somos nueve hermanos: Tres hombres y seis mujeres; para mí, nuestra casa, era lo máximo; en ese tiempo, la veía muy grande, quizás por lo que era niña; pero, ahora que solo vivimos dos hermanos con nuestros padres, se me hace muy pequeña y triste; antes era súper alegre, había mucho ruido, en su gran mayoría producido por nosotros; eso era divertido. Como mi casa estaba construida de adobe, era muy fresca y un poco tenue. Yo creo que la textura de las paredes, su lozanía y esa poca luz, me inspiraban a crear, desde los diez años, mis primeras historias.
—¿De qué manera impactó el colegio de primaria en tu llamamiento literario?
—Mmm, bueno, la primaria no tanto, eh; no tengo mucho recuerdo de ello, solo sé que me gustaba dibujar y pintar y eso me hacía dar vida a algunos personajes.
—De qué manera influyó el colegio de secundaria en tu oficio literario?
(JGV): Creo que fueron las frases que siempre nos mencionaba la difunta Directora de la Institución Educativa María Auxiliadora, la señora Norma Riera de Real. Ella, con su voz característica, siempre nos decía: “Dejen de imitar a otras personas, dejen de ser una más del montón”. Eso siempre retumba en mi cabeza. Por eso, trato de marcar la diferencia; pero, a eso, se sumó una orden que nos daba: “Pónganse a leer libros y hagan algo productivo por la vida”. Allí mi pensamiento se activó o no sé qué pasó; pero, yo recuerdo, muy bien, ese día, en primero de secundaria: Entonces para mis adentros, me dije: Yo quiero crear mis propios libros; porque, claro, yo ya escribía algo por cuenta propia y tenía la ilusión de que me leyeran algún día.
—¿Cómo repercutió tu entorno amical en tu horizonte literario?
—Bueno, de pequeña, a través de los juegos con mis amigos y los dibujos animados; y ya de adulta, fue gracias a mis hijos que, en ese tiempo, eran pequeños y me pedían que les relate un cuento, ellos me mencionaban los personajes y yo creaba las historias de esa noche; el problema era cuando, al día siguiente, me pedían que volviera a repetir la historia. Ya no me acordaba qué había contado, ja, ja, ja; es, por eso, que opté por tomar un libro, de esos de contabilidad, y me puse a escribirlos. Luego de ello, pasaron muchas cosas en mi vida que me llevaron hasta España y, luego, nuevamente a Perú. En ese tiempo, me tocó vivir en Piura y fue donde te contacté, pues; te pedí orientación en el tema para la publicación y me diste tu aprobación y recuerdo que me dijiste: “Anímate a publicar, sólo hay algunas pequeñas correcciones y ya está.”
—¿Cómo emergió tu lontananza literaria?
—Bueno, como te dije anteriormente, mi madre influyó en ello, gracias a las historias que el abuelo, Pedro Vallejo, le contaba cuando niña; mi abuelo era escritor, compositor, cuentista, medio científico, en fin, hacía de todo un poco. Mi madre nos contaba que tenía muchos escritos, algunos de los cuales les compartió a amigos, como el señor Marco Parra, quien le decía Vallejito, y otros le fueron entregados a su última esposa cuando él falleció, lamentablemente todo se perdió y mi madre no volvió a saber de aquello.

—¿Qué escritores influenciaron en el nacimiento de tu vocación literaria?
—Bueno, yo empecé a escribir a los diez años, sin querer queriendo decía el chavo; yo ya traía ese talento incorporado, mis hermanas mayores me pedían que les escribiera algo para el colegio y yo me inspiraba en lo que me pedían y lo hacía; tal es el caso que un día mi hermana me pidió un poema para Carlos Augusto Salaverry, me puse a investigar en las enciclopedias que teníamos en casa sobre él, he hice un bonito poema; pero mi hermana me lo devolvió y me dijo que ya estaba escrito. A esto se sumó la influencia de las películas de Walt Disney y las de Steven Spielberg, de las cuales me declaro su fans. Desde niña he soñado y, sigo soñando, hacer películas de mis novelas. Además, leía las obras que les dejaban a mis hermanas, como “La Odisea”, “Los Miserables”, entre otras obras de la literatura clásica; me fascinaba meterme en esos mundos. Ya en secundaria, leí el cuento “El Alfiler” de Ventura García Calderón, “Gallinazos sin Plumas” de Julio Ramón Rivero, “El Caballero Carmelo” de Abraham Valdelomar Pinto, “Paco Yunque” de Cesar Abraham Vallejo Mendoza, entre otros muchos más que nos dejaban leer en el cole. Pero, ya después en mi edad adulta, me ha gustado leer muchos best seller; sin embargo, un libro que marcó mi estilo narrativo fue “El Retorno del Paladín” del escritor Brasileño Antonio Sarabia; ese sí marcó el estilo de escritura que ahora manejo.
—¿Cuál es el perfil de tu estilo narrativo?
—Mi estilo es más de corte fantástico, pero con carácter intercultural,; trato de mezclar leyendas nacionales con internacionales, dándole un toque más fresco y juvenil para que los lectores se sientan atrapados en la trama y disfruten de las aventuras de sus personajes.
—¿Cómo concibes a la poesía?
—«Poesía eres tú«, exclamaba Becquer y no sé equivocó; la poesía es la belleza profunda descrita en versos, para mí es la forma de dibujar los sentimientos a través de la palabra, es abrirte la piel para dejar fluir tu Ser interior.
—Finalmente ¿Tus próximos proyectos?
—Uf, son un montón, tengo varios escritos, entre cuentos infantiles y la tercera parte de mi trilogía “Mundos Olvidados”, en donde se encuentran: “El Duende del Orrochy”, “La Ninfa del Gran Algarrobo” y “Bruj@s”, que ya está a las puertas del horno y, estoy segura, les va a encantar. Tengo también algunos relatos breves y poemas. En cuentos, además, de “Phyo” y “Las Diosas de la Naturaleza”, están: “No Corras Pablo”, “El Lagarto de Oro” y “El Gran Llamado”, “Timoteo Renegón”, “Q`inti y el Espíritu del Bosque”, “Niko, la Jirafa que quería Dormir” y, bueno, la lista es muy larga y no quiero cansarlos. Lo que sí me encantaría encontrar, es a alguien que, como yo, le apasione la escritura y quiera invertir en mi producción; pues, estoy convencida que mis proyectos tienen mucho futuro y solo están esperando esa oportunidad.
—Muy agradecido, contigo Jenny, por desnudarte, subjetivamente, en esta entrevista.
—Al contrario, mi reconocimiento público a tu persona y, fundamentalmente, al itinerario lirico que has transitado, mi estimado Poeta.
La Perla del Chira, 18 de julio de 2021.
(*) Ricardo Santiago Musse Carrasco es Licenciado en Pedagogía y Derecho, Magíster en Psicología Educativa, escritor, poeta y periodista cultural. Es columnista del diario «Tribuna» (Sullana) y Río_Hablador (Lima). Ha publicado los siguientes poemarios: “Sirodima” (1990), “Cinematografía de una adolescencia” (2006), “El espíritu giratorio del viento” (2006), “Eternidad” (2008), “Apostasías” (2009), “El viento de las heridas” (2011), “Música” (2011), “Lumbres primordiales” (2012), “Homo” (2012), “La voz insular” (2012) y “Lagrimas” (2013) y los ensayos “Poética piurana de las postrimerías: sus pulsiones seculares y sus rasgos divergentes” (2009) y «El porqué de los hipocorísticos Paco» al alimón con la profesora Diana Consuelo García Aguilar (2021). Su biografía ha sido incluida en la enciclopedia virtual Wikipedia en: https://en.wikipedia.org/wiki/Ricardo_Musse_Carrasco

