CRÓNICASPUNTO DE VISTA

El pueblo que Dios inventó / Carlos Garrido Chalén

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ESCRIBE: Carlos Garrido Chalén (*)

Zorritos, uno de los tres distritos que conforman la provincia de Contralmirante Villar, en el departamento de Tumbes, al Norte del Perú, es el único pueblo del mundo pintado al filo del océano Pacífico por pintores venidos del Cielo, en el que las almas ancestrales de sus fundadores nuestros padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, se niegan obstinados, a morir.

Amenazan con no morirse jamás y caminan su extensión de 644.52 km². que ostentaron en el pasado ingentes riquezas petrolíferas, sin importarles acaso, como cuentan los que suelen entenderse con las sombras, que todas las noches, salen desde su viejo cementerio, ciertas voces que no son de ultra tumba, sino del alma de los zorros mitológicos, que hace mucho tiempo se afincaron en sus cerros, para ver desde allí jugar a las ballenas y también a los delfines.

Los que heredamos la magia de su amor incondicional, también nos negamos, por contagio, a morir, y hasta ahora vivimos, junto a los extraños, que de tanto recrearse en sus oleajes, piden ser reconocidos como propios, cargando sobre nuestros hombros el honor que nos pinta en nuestra historia, el lujo de haber levantado allí el primer pozo petrolero de América. Pintadas sobre los cerros que se disputan el privilegio de haber ido forjando centros poblados como Onichan, Nueva Esperanza, Grau, Los Pinos, Bocapán, Hoyola, Bonanza, Peña Negra, Acapulco, Huacura, Nuevo Paraíso, Pedregal, Peña Redonda, Suárez, Pan Viejo, El Abejal, El Rubio, Punta Pico, Pampa de los Chivatos, Las Ánimas, Los Pozos y Playa Florida, todos con sus maneras de ser características, que entrelazados virtualmente con el viento cuentan historias que no ha sido posible dejar de reconocer como pintadas por la vida.

Cuando uno entra a Zorritos, que limita por el norte y el oeste con el golfo de Guayaquil (océano Pacífico); por el este con la provincia de Tumbes; por el sur con el distrito de Casitas; y por el suroeste con el distrito de Canoas de Punta Sal), no puede dejar de sentir esa afirmación, que no es ni una casualidad ni ese tipo de antojo sentimentalista creado por el amor al suelo natal, sino un arraigo que lo pregonan las aves que lo recorren de punta a punta y suben a sus cerros, que la lluvia ha tatuado con las maneras del mejor pintor. Pero sobre todo, esa playa y ese amor de intensidad de su mar glorioso, que aplaude su demarcación geográfica y que ha respetado con la ternura de una caricia en sus historias predilectas.

El distrito fue creado el 25 de noviembre de 1942 mediante Ley N° 9667, en el primer gobierno del presidente Manuel Prado Ugarteche, pero ya desde antes los años fueron diseñando su perfil de tierra de pescadores, de gente trabajadora, de obreros y empleados, que en su gloriosa demografía se enseñaron mutuamente, que había que saludar y respetar y también querer a los vecinos e inculcar a sus hijos el amor a los caminos y a esa Patria que los políticos del pasado nunca respetaron como la Madre de todos, porque en cierto tiempo enviaba a sus hijos a morir en luchas fraticidas en campos de batalla que una madre verdadera jamás construiría. Nuestras Madres, (no la Madre Patria que enviaba a sus hijos a morir), construyeron la verdadera historia, sobre la base de un pueblo que Dios inventó para venir por siempre a recrearse en sus playas sagradas diseñadas desde el Cielo.

(*) (*) Carlos Garrido Chalén es poeta, narrador y abogado. Presidente fundador de la Unión Hispanomundial de Escritores (UHE). Académico de la Real Academia de Córdoba, España.