El diablo en el umbral / Ernesto Zumarán Alvítez
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ESCRIBE: Ernesto Zumarán Alvítez (*)
Ernesto Zumarán Alvítez —poeta y narrador chiclayano— nos comparte en Río Hablador, en calidad de primicia, algunos cuentos extraídos de su próximo libro de microrrelatos titulado»El diablo en el umbral» y que será editado por el sello editorial Prometeo desencadenado que dirige el poeta Stanley Vega.
EL FIN DEL MUNDO
Ese día se levantó muy temprano y supo en su fuero interno que era el fin del mundo. La noche anterior había visto televisión hasta muy tarde. En sus ojos se reflejaban miles de imágenes perdidas y la sensación de pertenecer a un solo laberinto. Se limitó a tomar su desayuno en completo silencio y ver las noticias de la mañana que eran las mismas que había visto la noche anterior.
JACK, EL DESTRIPADOR, VUELVE AL ATAQUE
Había leído hasta el hartazgo sendas historias acerca de los asesinatos de Jack el destripador, que, un buen día, sintió la imperiosa necesidad de hacer lo mismo que el famoso descuartizador cada vez que anochecía. Así que empezó por buscar su primera víctima, y eligió a su propia mujer. De modo que ejecutó todo lo necesario para llevar a cabo con éxito su primer descuartizamiento. Solo le apuntalaba una duda: Cómo se le reconocería en adelante, una vez culminada su primera hazaña homicida: como Jack, el nuevo destripador, o simplemente como Jack, el destripador, vuelve al ataque. Nunca supo que finalmente sería reconocido en la posteridad como Jack, el esposo que murió de amor.
JUAN 2: 1-12
—Ya no hay vino —le dijo el maestresala a Jesús.
Entonces el hijo del hombre se levantó airado y ordenó a sus discípulos que de una vez por todas sacarán de debajo de los barracones las seis tinajas que contenían el buen vino y no este remedo de agua que le había provocado un mal sueño.
Era el tercer día y el novio había desaparecido.
UNA TRAGEDIA ILUMINADA
Esa mañana Ernesto creyó ver en el cielo límpido y luminoso la señal irrefutable del fin del mundo. Días atrás había dudado si los árboles que estaban frente al parque de su casa eran de verdad o solo eran un producto más de su imaginación. De lo que nunca dudó en adelante fue que esa mañana su vida al fin se había iluminado.
EL EQUILIBRISTA
Casi a mitad de la escena, el equilibrista cayó aparatosamente sobre las frías y húmedas baldosas, falleciendo al instante, en medio de un charco de sangre. Al rato, los espectadores se retiraron del circo bostezando. No faltó alguien del público que empezó a quejarse por el inesperado final del espectáculo.
EL CÁDAVER QUE QUISO VOLVER DE LA MUERTE
Durante toda su vida había leído apasionadamente todo lo referente al arte de resucitar. Antes de morir adoptó la pose que los prestidigitadores le habían recomendado para cuando llegase tan trascendental momento. Pero nunca despertó.
EL HIJO PRÓDIGO
Al despedirse, el hijo pródigo supo que iba a regresar algún día.
—Padre, he vuelto —dijo cuando finalmente regresó.
El padre, sorprendido, no se inmutó. Se limitó a bendecirlo y decirle que la próxima vez tuviera más cuidado porque su hermano menor podría imitarlo.
(*) ERNESTO B. ZUMARÁN ALVÍTEZ: Nacido en la ciudad de Chiclayo – Perú, en el año 1969. Abogado de profesión. Perteneció al Círculo Literario “Argos”, conjuntamente con los poetas Joaquín Huamán Rinza, Luis Antonio Noblecilla Rivas y Carlos Becerra Pupuche. Ha escrito los poemarios Todavía el paraíso, Los Templos Ausentes, De prófugos y vigilias, La danza y el fuego, el Libro del Umbral, In Perpetuum, La noche y su sombra y La noche que se desvanece y otros poemas. En narrativa, ha escrito el libro de cuentos Ninguna historia que contar y la novela corta Las últimas tinieblas. Fue co-fundador de la Revista de Literatura, Ideas y Sociedad Entera Voz junto a Stanley Vega Requejo. Ha obtenido los siguientes premios: Primer puesto en la III Bienal de Poesía “ Poeta Joven de la Renom” (1995); mención Honrosa en el VIII concurso “El poeta joven del Perú” (1995); Primer Puesto en los II Juegos Florales Universitarios, otorgado por la Universidad Nacional “Pedro Ruiz Gallo” en (1995); Finalista de la XII Bienal de Poesía “Premio Copé de Poesía 2005”; Finalista del Premio Internacional de Poesía “Desiderio Macías Silva”, organizado por Azafrán y Cinabrio Ediciones por el Gobierno del Estado de Aguascalientes, México, (2007); Segundo Puesto en el II Concurso Internacional de Poesía “Javier Heraud”, organizado por la Fundación Yacana (2009). Ha sido finalista del XVI Bienal Copé de Poesía en el año 2013 (Perú) y Premio Copé de Plata en poesía en el año 2017 (Perú).

