CULTURAPUNTO DE VISTA

«Día de la Educación» en el Perú / Giovanna Carrillo De Gregori

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Giovanna Carrillo De Gregori (*) / ILUSTRACIÓN: Teodoro Núñez Ureta

Los primeros cimientos de nuestra educación se asientan en casa. Son los padres quienes se convierten en los primeros maestros, en los primeros modelos de comportamiento que los niños observan e imitan. En el hogar se aprenden los valores esenciales: El respeto y amor al prójimo, la fe en Dios, la verdad, la responsabilidad, la puntualidad, la empatía, la solidaridad, la honestidad y el amor por el estudio y el trabajo. Cada palabra, cada acción y cada ejemplo que brindan los padres dejan una huella profunda en la formación de sus hijos. Por ello, educar no es solo enseñar, sino también es motivar e inspirar con el ejemplo diario.

Este proceso formativo continúa en el colegio, donde los niños y adolescentes no solo adquieren conocimientos académicos en diversas áreas, sino que también desarrollan habilidades sociales fundamentales. En la escuela aprenden a convivir con sus compañeros, a respetar diferencias, a trabajar en equipo, a enfrentar retos y a solucionar problemas. La socialización que se da en este espacio es clave para formar ciudadanos capaces de integrarse positivamente en la sociedad.

Sin embargo, la educación no se detiene allí. Los cursos, talleres, conferencias y actividades extracurriculares cumplen un papel esencial en el desarrollo integral de cada persona. Estas experiencias permiten descubrir talentos, reforzar habilidades y estimular el pensamiento crítico y creativo. Apostar por una educación complementaria es abrir puertas a nuevas oportunidades y preparar a los hijos para los desafíos del futuro, sobre todo en el ámbito de la ciencia y la tecnología.

Asimismo, es fundamental reconocer la importancia del entorno familiar y social en todas las etapas de la vida. Un ambiente que motive, apoye y valore el aprendizaje, impulsa el desarrollo personal y profesional. Incluso en la adultez, cuando ya ejercemos una profesión, la educación sigue siendo clave para adaptarnos, crecer y aportar a la sociedad de manera significativa. Nunca dejamos de aprender, y cada conocimiento adquirido en nuestra vida nos permite avanzar, día a día, con mayor seguridad y confianza en el camino de la perfección material y espiritual.

En la vejez, la educación también cumple un rol esencial. Un adulto mayor con conocimientos tiene más herramientas para cuidar su salud, tomar mejores decisiones y disfrutar de una vida plena. Aprender en esta etapa nos permite envejecer con entusiasmo, mantener nuestra mente activa y seguir participando en la sociedad con dignidad y sabiduría.

Hoy más que nunca, padres de familia del Perú y del mundo, recordemos que la educación es el mejor legado que podemos dejar a nuestros hijos. Invertir en su formación es apostar por un futuro con más oportunidades, valores sólidos y ciudadanos comprometidos.

¡Viva la educación constante en conocimientos, valores y sociabilidad!

(*) Giovanna Carrillo De gregori es Licenciada en Bibliotecología y Bachiller en Comunicación Social por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ejerce la docencia en el nivel primario. Se desempeña como instructora y asesora en temas de Comunicación, Lenguaje y Razonamiento Verbal. También se ha capacitado en diversos diplomados relacionados con las áreas de Psicología y Administración.