Cambio de palabras / Domingo Varas Loli
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ESCRIBE: Domingo Varas Loli (*) / ILUSTRACIÓN: «Retrato de Malcolm Lowry» de Enrique Carceller Alcón.
«Un libro que no obedece a las leyes de otros libros, sino a las que ese libro va creando al avanzar.«
Carta de Malcolm Lowry a Jhonatan Cape
Guiado por poderosas intuiciones y por su lúcida conciencia sobre la importancia de la forma narrativa, Malcolm Lowry defendió Bajo el volcán (1970), su opera magna, contra el estrecho criterio de editores que sugerían una poda del cincuenta por ciento del manuscrito. El tiempo- el más solvente crítico literario- le dio la razón al autor que logró que su novela fuera publicada incólume convirtiéndose en un monumento de prosa poética, una divina comedia ebria, un clásico de la literatura universal.
“Pensamos que el libro tiene integridad y relevancia, pero sería una pena que saliese en su forma actual”, le escribió Jonathan Cape a Malcolm Lowry el 29 de noviembre de 1945. La carta de Cape adjuntaba el informe de William Plomer que, entre otras cosas, sugería la eliminación de un tercio o mejor aún la mitad del manuscrito. El lector de la editorial de Cape cuestionó la debilidad estructural en el trazo de los personajes, el exceso de divagaciones, el uso de la técnica del monólogo interior y algunas excentricidades lingüísticas que hacían «lentas y tediosas” las primeras páginas.
EL manuscrito había sobrevivido a un incendio que arrasó la casa de Lowry y fue recuperado tras haberse perdido en un bar mexicano. A estas vicisitudes hay que añadir el tenaz rechazo de doce editores. Pocas novelas contemporáneas han tenido un nacimiento más azaroso que Bajo el volcán (1947), considerada una obra maestra del siglo XX.
El primero en lanzar la voz de alerta fue Harold Mateson, el agente literario de Lowry, que en una carta fechada el 31 de julio de 1945, tras informarle que sus gestiones en busca de un editor habían resultado infructuosas, confesaba que Bajo el volcán le suscitaba “una fascinación peculiar, a veces de forma exasperante. A mi juicio, está llena de maravillosas posibilidades, pero necesita una gran cantidad de trabajo para reducirla a un tamaño y una proporción dentro de los límites de su propio valor. Quizá me haya vuelto impaciente con ella y esa sea la razón por la que esta novela me resulta demasiado larga y demasiado cargada de palabrería”.
Margerie Bonner, su agente literaria y segunda esposa, intervino en esta refriega epistolar con un argumento de sentido común. “una obra de arte realmente extraordinaria siempre despierta o una hostilidad absoluta o una total incomprensión”. Ella creía a pie juntillas en el genio creador de Macolm.
Por aquellos días Lowry se sentía frustrado: “se le pedía que cortara su novela casi por la mitad y que extirpara lo que él sentía era lo mejor», sostuvo Douglas Day, uno de sus más acuciosos biógrafos. El 10 de enero de 1946, ebrio de mezcal, intentó suicidarse cortándose las venas. Fue salvado por la intervención oportuna de su esposa y un médico del vecindario.

En El volcán, el mezcal, los comisarios (Tusquet, Textos marginales, 1971), libro que recoge el epistolario en torno a estos entuertos previos a la publicación de Bajo el volcán, se transcribe la carta que Malcolm Lowry le dirige a su editor Jonathan Cape. Lowry defiende a capa y espada su manuscrito creado tras doce años de una batalla campal con las palabras. En principio no se niega realizar correcciones, pero antes que nada manifiesta sus dudas respecto a la eficacia de estas: “¿cómo estar seguros de que al hacer aquí un corte importante, sobre todo si altera radicalmente la forma, no se minen los fundamentos del libro, la estructura básica?
“Buena parte de lo que puede parecer inorgánico resulta necesario en relación con la estructura churrigueresca que he concebido”, le explica Malcom Lowry al editor Jonathan Cape y herido en su orgullo personal refutó la crítica sobre la debilidad de sus personajes afirmando que «hay mil escritores que pueden crear personajes convincentes hasta la perfección, por cada uno que pueda decir algo nuevo sobre el fuego del infierno. Y lo que digo es algo nuevo sobre el fuego del infierno».
Bajo el volcán formaba parte de un ciclo novelesco titulado El viaje que nunca termina, en el que Bajo el volcán representa el infierno, la extraordinaria Piedra infernal el purgatorio y Rumbo hacia el mar Blanco el paraíso. Esta última novela se perdió y nunca más fue recuperada. De esta manera, de acuerdo con la opinión de Jorge Semprún, Bajo el volcán es el libro «en torno al cual gira, satélite desbocado, toda su vida, y todo el resto de su obra, comprensible y legible principalmente como borrador, fragmento desprendido, comentario o nostalgia de aquel libro perfecto”.
La carta de Malcolm Lowry despliega una lúcida defensa cerrada de su creación, al punto que ha sido considerada como la base hermenéutica de todas las interpretaciones de Bajo el volcán. Así las interpretaciones basadas en la numerología, en la Cábala, en la clave alquímica, la Divina Comedia o el mito de Fausto están esbozadas en los comentarios y observaciones del propio Lowry. Se afirma que sus reflexiones se adelantaron a la teoría de la recepción crítica y a los postulados del Nouveau roman.
Lo que este malentendido pone en evidencia es que, en algunas ocasiones, el escritor debe guiarse por sus más oscuras pulsiones. Lowry había concebido una estructura churrigueresca para Bajo el volcán, estaba convencido visceralmente que esta era la más adecuada para transmitir al lector su mensaje y no se equivocó. El exceso, la proliferación de palabras, la lentitud y el tedio de sus primeras páginas eran necesarios para relatar un día en la vida del cónsul inglés, marcado por el alcohol, la muerte y la culpabilidad.
(*) Domingo Varas Loli es abogado, docente universitario y periodista. Actualmente reside en Madrid (España). En su larga trayectoria como periodista cultural ha publicado sus artículos en el diario La Industria de Trujillo, el suplemento cultural «Lundero», el diario digital El Lider y actualmente en Río Hablador (Lima). Es autor de los libros «César Vallejo, corresponsal de prensa» (2017), «Retrato de una estirpe» (2022) y «La polifonía en la guerra del fin del mundo» (2019), en torno a la novela de Mario Vargas Llosa.
DOMINGO VARAS EN RÍO HABLADOR
Ver aquí: https://elriohablador.wordpress.com/category/domingo-varas-loli/

