Una arquitectura que da luz a las palabras (II) / Carlos Pérez Urrutia
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ESCRIBE: Carlos Pérez Urrutia (*)
Respecto al libro Arquitectura y luz en la poesía peruana del siglo XXI. Acceso y exploración del lenguaje poético de Bethoven Medina, del Dr. Saniel Lozano Alvarado, en mi anterior comentario hice referencia a la singularidad del lenguaje.
La singularidad verbal en la poesía de Bethoven Medina se entrelaza con la historia de la costa norte, las culturas prehispánicas, el mito, el paisaje y la experiencia comunitaria. El artículo con el que el propio Dr. Saniel Lozano anticipó públicamente el libro presenta la poesía de Medina como una escritura que recorre registros líricos, épicos y mitológicos, profundamente vinculados con la memoria histórica. El territorio, bajo esta perspectiva, constituye una reserva de símbolos desde la cual el poeta confronta el presente.

El tiempo
Otro aspecto muy importante en el estudio del maestro Saniel Lozano es la concepción del tiempo. Para él, esta es uno de los núcleos interpretativos más sugerentes de una producción poética de cerca de cuatro décadas. Reconoce en la poesía de Bethoven Medina una temporalidad que rebasa la sucesión cronológica y adopta formas circulares, cíclicas y psicológicas. El pasado no permanece inmóvil ni aparece como una etapa cancelada; retorna, se actualiza y actúa sobre el presente, a la vez que contiene una potencia de futuro. Esta lectura permite articular mito, testimonio e historia sin reducirlos a referentes temáticos.
En esa persistencia temporal se encuentra probablemente una de las razones de la presencia recurrente del amanecer, el alba, la travesía, el éxodo y la reconstrucción. La “luz” (concepto esencial del título del libro) puede entenderse también como irradiación de lo pretérito: una energía que vuelve sobre la comunidad y le permite reconocer continuidades bajo las fracturas de la modernidad. La poesía no reproduce el pasado; lo somete a una nueva arquitectura verbal para que revele aquello que todavía permanece activo en la experiencia contemporánea.
La amplitud del corpus examinado fortalece esta interpretación. Los apuntes mencionan estudios sobre libros iniciales, Volumen de vida, Expediente para un nuevo juicio, Y antes niegue sus luces el sol, El arriero y la montaña bajo el alba, Ulises y Takaynamo en altamar, Éxodo a las siete estaciones, Éter/Etersí y Cerrito del amanecer, además de diversas antologías. No se trata, por tanto, de fijar la identidad del poeta a partir de una sola obra, sino de rastrear continuidades, transformaciones y recurrencias dentro de una trayectoria extensa.

Mis hallazgos
No quiero pasar por alto un hallazgo de mucha relevancia para mí. El Dr. Saniel Lozano cumple en el libro varias funciones simultáneas: historiador literario, analista del lenguaje, lector sensible, comentarista cultural y exégeta. Esta pluralidad explica la riqueza y los “conflictos” del libro. Su condición de testigo cercano del desarrollo de la obra le permite identificar procesos, establecer conexiones y reconstruir circunstancias de publicación difíciles de advertir para un lector que no está familiarizado con la vida del poeta. Además, su perseverante trabajo sobre la literatura de La Libertad lo sitúa dentro de una tradición crítica empeñada en documentar procesos que no siempre reciben atención (local, regional o nacional).
La cercanía, sin embargo, supone un riesgo: que la interpretación se desplace del reconocimiento argumentado hacia la consagración. Algunas conclusiones sintetizadas en los apuntes califican a Bethoven Medina como el poeta más original y de mayor intensidad creadora de las primeras décadas del siglo XXI, e incluso como fundador de un lenguaje nuevo dentro del sistema literario en español. Son juicios de gran alcance que exigirían una comparación más sistemática con otras poéticas peruanas e hispanoamericanas contemporáneas. El libro parece más sólido cuando demuestra la originalidad mediante operaciones concretas del lenguaje que cuando la formula en términos superlativos.
Claridad
Arquitectura y luz en la poesía peruana del siglo XXI cumple, finalmente, la promesa contenida en su subtítulo: abre una puerta y acompaña la exploración que propicia la apertura. Su principal mérito no radica en ofrecer una interpretación definitiva de la poesía de Bethoven Medina, sino en mostrar que esta obra exige una lectura pausada y atenta. Solo así se podrá atender y entender simultáneamente la forma, el territorio, la temporalidad y la dimensión espiritual de la experiencia humana.
Esta publicación del Dr. Saniel Lozano ilumina una arquitectura poética, pero no pretende volverla transparente ni concluyente. Cuando sus afirmaciones alcanzan un tono demasiado categórico, es cuando se abre la discusión. Allí donde escudriña las estructuras verbales, las imágenes y las modulaciones del tiempo, es donde nos ofrece sus páginas más convincentes. En ambos casos, nos deja este invaluable mensaje: después de recorrer este estudio, Bethoven Medina ya no puede ser considerado solamente una presencia regional ni una voz periférica, sino un poeta cuya obra reclama ser incorporada, leída y debatida dentro del mapa plural de la poesía peruana contemporánea.
(*) Carlos Pérez Urrutia es magíster en Psicopedagogía Educativa y especialista de Humanidades, en la Universidad Privada del Norte (UPN).

