Mi mamá: una transculturada mestiza / Ricardo Musse
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ESCRIBE: Ricardo Musse Carrasco (*) / ILUSTRACIÓN: «Retrato de mujer», pngtree.com
Publicamos en Río Hablador este cuento del escritor Ricardo Musse galardonado en el Concurso Internacional «Tangarará: Puerta Histórica del Mestizaje y la Transculturación Hispanoamericana», organizado por el Patronato Cultural de Sullana que preside el artista sullanero Rigoberto Ipanaqué Gálvez (Ripagal). Es un homenaje literario a su madre, Sra. Alicia Carrasco Lazo.
Mamá iluminaba los sueños de mi citadina niñez cuando la diosa Shi en el cielo nocturno de mi imaginación resplandecía su corazón. A veces relatar se convierte en la lírica manera de retornar a la tierra natal. Por eso, cuando la nocturnidad se asomaba, mamá dejaba de hacer sus rutinarias ocupaciones y se aseguraba que dormitara albergando las escenas ancestrales de sus relatos.
Mamá había recalado hacia una ciudad que dilataba paulatinamente la extensión infinita de la nostalgia. Lo que las ciudades grandes propician en los foráneos es la expansión palpitante de la melancolía. Por eso, alguna vez escuché pronunciar a mi abuelo paterno que las soledades urbanas se deben a la lejanía de los neblinosos latidos.
Yo, un niño tímido y miedoso de las oscuridades que solo encontraba sosiego en la melodía de las palabras que rítmicamente, con su voz cantarina, musicalizaba mamá, cuando, en una noche refulgente me narró que un Lagarto de Oro seguía habitando los inaccesibles recodos de un cerro cuya fisonomía orográfica asemejaba la nariz del maligno aposentado en el curacazgo de uno de los curacas más portentosos del valle del Chira: Marca-huilca.
Pero también hubo otro curaca -prosiguió mamá- que reverenciaba a la deidad acuosa Watán, quien tutelaba las aguas de las que estamos hechos los descendientes de los tallanes, quien nos prodigó, además, benéficamente su alma marítima. Dicen que la adoración en lengua sec es un canto que tiene la cadencia sonora de lo intangible. Y el gran señor Tangar Arac lo propiciaba ataviado de un atuendo bordado coloridamente, con el rebozo áureo o plateado, las abrillantadas narigueras y dorados aretes, prosternado en el templo de adobe.
Cuenta místicamente la oralidad primigenia que las lluvias torrenciales que se desbordaban de las entrañas nubosas engendraron la simiente genealógica de la que proviene el linaje del curacazgo de Tangar Arac.
Ha fluido el rio torrentoso del tiempo y mamá ha envejecido, pero su impulso por pervivir el legado de su origen tallán sigue inmarcesible. Ahora estamos cobijados en su tierra natal Tangarará. Los domingos asiste a misa a orillas del rio Chira y ora en lengua originaria. Ella se llama Alicia Adanaqué Carrasco: Una transculturada mestiza.

(*) Ricardo Santiago Musse Carrasco es Licenciado en Pedagogía y Derecho, Magíster en Psicología Educativa, escritor, poeta y periodista cultural. Actualmente es subdirector de la I.E. INIF48. Es columnista del diario «Tribuna» (Sullana) y Río_Hablador (Lima). Ha publicado los siguientes poemarios: “Sirodima” (1990), “Cinematografía de una adolescencia” (2006), “El espíritu giratorio del viento” (2006), “Eternidad” (2008), “Apostasías” (2009), “El viento de las heridas” (2011), “Música” (2011), “Lumbres primordiales” (2012), “Homo” (2012), “La voz insular” (2012) y “Lagrimas” (2013) y los ensayos “Poética
piurana de las postrimerías: sus pulsiones seculares y sus rasgos divergentes” (2009) y «El porqué de los hipocorísticos Paco» al alimón con la profesora Diana Consuelo García Aguilar (2021). Además ha publicado «Crónicas anómalas» (2025), selección de sus textos periodísticos. Su biografía ha sido incluida en la enciclopedia virtual Wikipedia (ver aquí).

