La noche áurea / Por Ernesto Zumarán Alvítez
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ESCRIBE: Ernesto Zumarán Alvitez (*) / LUSTRACIÓN: Imagen generada con ChatGPT (OpenAI), editada bajo criterios editoriales de Río Hablador.
Compartimos en Río Hablador el poema «La noche áurea» perteneciente al poemario inédito «La noche que se desvanece y otros poemas» del escritor peruano Ernesto Zumarán Alvítez.
LA NOCHE ÁUREA
No puedes nombrar el desierto porque vive ya dentro de ti.
Te sorprende mirar las calles y no ver algunos árboles que
resplandecen alegres y llenos de amor bajo la lluvia.
Te sorprende tocar los insectos que caminan sobre el viento
y saber que aquello siempre fue el paraíso.
Te atreviste a tocar tu propio cuerpo, pero nunca contemplaste
el espacio que anida en los jardines ocultos en su vasta desesperación.
Te inclinaste sobre la tierra creyendo así detener el paso de los días
alejando la muerte con el suave olor de los almendros.
Ni la voz ni el murmullo del agua son para ti otra vez el desierto.
Nada de lo que queda sobre los muros tiene el color de un perdurable
alumbramiento.
El pálido cielo es solo el fragmento de otra noche perdida, el rumor
de un cuerpo que reposa deslumbrado en su perverso arte del olvido.
Cómo creer en la llameante historia que pasa y nunca es sombra.
Cómo avistar desde aquí el desasido orgullo del sol sobre la arena.
Cómo huir de este campo de estacas donde la vieja bondad de los actos
nunca se repite.
Contemplas desde tu ventana la lluvia que golpea satisfecha
las últimas sombras. Sabes que te espera el solitario beso de las almas
que esconden en la bruma una antigua desolación.
Quisiste nombrar la dicha y como Hölderlin ansiaste escribir
el poema entre las feroces tinieblas de la noche y del día.
Pero una vez más no te has permitido vivir en tus poemas.
No te atreves ahora a tocar la suave piel de los muros, el eterno
instante que se agobia como la piel del cordero entre las frágiles sombras.
No obstante, bajo la noche todo ha vuelto a repetirse,
y es inútil ya que cantes a tu alma el retorno de algunos reinos perdidos:
Detrás de las estatuas el desierto es blanco y profundo.
Detrás de ti la ciudad que habitas es el olvido.
(*) ERNESTO B. ZUMARÁN ALVÍTEZ: Nacido en la ciudad de Chiclayo – Perú, en el año 1969. Abogado de profesión. Perteneció al Círculo Literario “Argos”, conjuntamente con los poetas Joaquín Huamán Rinza, Luis Antonio Noblecilla Rivas y Carlos Becerra Pupuche. Ha escrito los poemarios Todavía el paraíso, Los Templos Ausentes, De prófugos y vigilias, La danza y el fuego, el Libro del Umbral, In Perpetuum, La noche y su sombra y La noche que se desvanece y otros poemas. En narrativa, ha escrito el libro de cuentos Ninguna historia que contar y la novela corta Las últimas tinieblas. Fue co-fundador de la Revista de Literatura, Ideas y Sociedad Entera Voz junto a Stanley Vega Requejo. Ha obtenido los siguientes premios: Primer puesto en la III Bienal de Poesía “ Poeta Joven de la Renom” (1995); mención Honrosa en el VIII concurso “El poeta joven del Perú” (1995); Primer Puesto en los II Juegos Florales Universitarios, otorgado por la Universidad Nacional “Pedro Ruiz Gallo” en (1995); Finalista de la XII Bienal de Poesía “Premio Copé de Poesía 2005”; Finalista del Premio Internacional de Poesía “Desiderio Macías Silva”, organizado por Azafrán y Cinabrio Ediciones por el Gobierno del Estado de Aguascalientes, México, (2007); Segundo Puesto en el II Concurso Internacional de Poesía “Javier Heraud”, organizado por la Fundación Yacana (2009). Ha sido finalista del XVI Bienal Copé de Poesía en el año 2013 (Perú) y Premio Copé de Plata en poesía en el año 2017 (Perú).

