CULTURALETRASPUNTO DE VISTA

Dios / Ricardo Musse Carrasco

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ESCRIBE: Ricardo Musse Carrasco (*) IMAGEN: Via Crucis en I.E. INIF Nº 48

Supongo que ya puedo morirme tranquilo. He cumplido religiosamente con todos los rituales católicos: Bautismo, Primera Comunión, Confirmación y Matrimonio. Tengo entendido que todo es Gracia, pero considero que de algo valdrá el esfuerzo volcado para que se concreticen dichos sacramentos en mi condenada alma.

Aunque, de manera falible, interesada y también (por qué escatimarlo) con una suplicante autenticidad, me acerqué a Dios en distintas etapas de mi vida (claro que la magnitud de esas búsquedas discontinuas fueron directamente proporcionales a los infortunios que depara, cada cierto tiempo, la existencia); hoy por hoy, mi relación con él se reduce a orarle a veces, bendecirlo con prontitud (y mentalmente) cuando una torrentera de maldiciones copan mi lengua, con el previsor propósito de que ataje los pesares que se asomarán raudos, de modo funesto, sobre mí y sobre mis hijos; o, muy desanimado, con tribulaciones estremeciendo mis osamentas, diezmado por sufrientes cefaleas, tratando de entender infructuosamente sus portentosas escrituras; relación ya exhausta de tanto esperar esa utópica plenitud prometida por sus abstractas palabras.

Ricardo Musse durante su participación en el Via Crucis en la I.E. INIF Nº 48 de Sullana.

Pero creo que la mayor responsabilidad no recae en él, sino en los cristianos y cristianas que decidí conocer y entablar con ellos y con ellas, hace siete años, un vínculo en concordancia con el espíritu de los evangelios: consolarse ante las afrentas del mundo, visitarse como auténticos prójimos, no haciendo –desde ningún punto de vista- diferencias entre los hermanos y hermanas, ayudarse moral y hasta económicamente (no hay que ser ingenuos e hipócritas); sin embargo, ya hace mucho tiempo que nadie frecuenta mi vejado corazón.

Uno de los pecados de estas personas (porque les conviene para su ominosa comodidad) es asegurar que todo se lo dejemos a Dios; por eso no mueven ningún dedo cuando alguno padece injusticia; pero véanlos para recibir, con una sonrisa de oreja a oreja, los reglamentarios diezmos.

Estuve congregando, por un tiempo prudencial, en un grupo católico de evangelización matrimonial, luego, en una exigua iglesia evangélica y, finalmente, en una secta religiosa. Pero todos, absolutamente todos, se comportaron como si hubieran sido cortados por la misma tijera: Yo tenía que ir a verlos para compartirles mis derruidas vivencias, poquísimas veces me retribuyeron de modo semejante, hasta que me despreciaron con sus definitivas ausencias; pues, sólo auxiliaban a los que integraban sus más íntimos círculos amicales; empero, tercamente yo los seguía buscando a cada momento, les ofrecía mis desgarradas y cultas palabras: Lamentablemente, nunca sospecharon, en ese tiempo decisivo, lo mucho que necesitaba de sus presencias mi existencia. Pareciera que acicateaban a que los hermanos llorasen para satisfacer solo sus expectantes deseos de constatar que no éramos de piedra, nada más que eso, como que nos decían tácitamente: ya vez, tú también tenías que llorar; y chismosear, luego, esto a los cuatro vientos. Hasta que me cansé de todo esto y los mandé a todos, como tenía que ser, al diablo.

Por eso sigo siendo creyente, a pesar de todo, aunque digan que Dios ha permitido todo esto, sé que él le tomará cuentas, y con severísima justicia, a aquéllos y aquéllas que han propiciado que muchos apostaten de él, aunque esto último sea, y lo digo por experiencia personal, humanamente comprensible.

Sullana, 18 de diciembre de 2010.

(*) Ricardo Santiago Musse Carrasco es Licenciado en Pedagogía y Derecho, Magíster en Psicología Educativa, escritor, poeta y periodista cultural. Es columnista del diario «Tribuna» (Sullana) y Río_Hablador (Lima). Ha publicado los siguientes poemarios: “Sirodima” (1990), “Cinematografía de una adolescencia” (2006), “El espíritu giratorio del viento” (2006), “Eternidad” (2008), “Apostasías” (2009), “El viento de las heridas” (2011), “Música” (2011), “Lumbres primordiales” (2012), “Homo” (2012), “La voz insular” (2012) y “Lagrimas” (2013) y los ensayos “Poética piurana de las postrimerías: sus pulsiones seculares y sus rasgos divergentes” (2009) y «El porqué de los hipocorísticos Paco» al alimón con la profesora Diana Consuelo García Aguilar (2021). Recientemente publicó «Crónicas anómalas» (2025). Su biografía ha sido incluida en la enciclopedia virtual Wikipedia en: https://en.wikipedia.org/wiki/Ricardo_Musse_Carrasco