CULTURAPUNTO DE VISTA

Comunidad y familia: agentes educativos en crisis / Carlos Varas Príncipe

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ESCRIBE: Carlos Varas Príncipe (*)

La formación de la personalidad del ser humano, es el producto de todo proceso educativo, en el cual confluyen la Familia, la Comunidad y el Estado. Son estos “agentes educativos”, los que intervienen decisivamente, dejando en un plano secundario, los procesos de maduración biológica de la persona, en la formación de su personalidad.

1.- Función educativa de la Familia y la Comunidad

  • En la familia, la función educativa se desarrolla cuando, de manera intencional y, a veces no intencionada, dependiendo de las circunstancias, recibimos las primeras normas de conducta, los primeros modos de actuar, hablar y creer.

Nos enseñan qué es lo bueno (según los criterios de valor muy particulares que tiene cada familia) y qué es lo malo; qué debemos hacer y qué no debemos hacer. Todo este proceso empieza desde nuestros primeros años y su influencia se extiende aún en los años escolares. Esto ocurre de manera intencional cuando los miembros “mayores” de nuestra familia se dirigen hacia nosotros para enseñarnos. Esto lógicamente exige que “los profesores de nuestra familia”, usen algunos “premios” y “castigos” y los apliquen según sus criterios de evaluación. A esto tiene que agregarse el tiempo necesario que deben tomarse los padres de familia y los hermanos mayores, para desarrollar este esfuerzo educativo.

En cuanto a las funciones educativas no intencionada, esta se da cuando los niños aprenden por imitación, los modos de pensar y de actuar de sus padres y hermanos mayores, cuando ellos conversan y realizan toda clase de conductas dentro del hogar. Esto no requiere de un tiempo exclusivo, se da de manera natural.

  • Por su parte, la función educativa de la comunidad, empieza desde el momento que somos capaces de traspasar el umbral de nuestra puerta principal y nos reunimos con nuestros amigos (los que empezamos a tener desde nuestras primeras salidas), imitando la forma de pensar y actuar de ellos. En las afueras de la casa, en la comunidad, aprendemos algo del espectáculo que nos ofrecen nuestros vecinos mayores, así como también aprendemos de lo que nos ofrecen las revistas, los periódicos, la radio y la televisión, y aun aprendemos de lo que piensan y hacen los grupos de vagos y delincuentes que se reúnen en la esquina del barrio.

A través de aquellas interactuaciones, la comunidad nos ofrece y nos transmite su sistema de valores, sus modos de vida, toda su atmosfera espiritual, todo lo cual influye en la formación de la personalidad.

2.- Agentes Educativos en Crisis

  • Según lo descrito anteriormente, la familia y la comunidad influyen decisivamente en la formación de nuestra personalidad, precisamente durante los primeros años de nuestra vida, que son los fundamentales para definir nuestra formación posterior. En este sentido, los agentes educativos antes mencionados, pueden actuar como reforzadores de la educación formal o devenir en neutralizadores y aun en destructores de aquellos esfuerzos que hace la escuela, si es que su influencia es negativa. La realidad actual parece indicarnos que lo último es lo que caracteriza el actuar educativo de la Familia y la Comunidad.
  • La terrible crisis de valores que atraviesa la comunidad, la convierte hoy, en un agente destructor de los valores que se imparten en la escuela.

Cuando el alumno sale de la escuela, encuentra en la calle a las “pandillas juveniles” y las considera no pocas veces, en modelos para imitar. En cada reunión de la “esquina del billar” o en la simple vereda bailando o escuchando “Rap”, “Salsa”, “Rock”, etc. Aprende los primeros elementos que lo conducirán al libertinaje sexual (no olvidemos que hoy, la música es altamente erótica y lasciva) y al relajamiento moral. El alumno encuentra que cada fin de semana es “normal” envolverse en la atmosfera de un baile callejero, en donde el licor, las drogas y las peleas a mano armada, son los ingredientes infaltables. Aprende que la mentira, el insulto y el vejamen al menos indefenso, es una manera de demostrar “viveza” e “inteligencia”, y que vociferar a los adultos y faltarles el respeto, es señal de independencia y valentía. Por último, encuentra, que las lisuras que aprendió con los “patas” y todas las jergas, se exhiben y se ofrecen en las primeras páginas de muchos diarios y periódicos, adornados con gráficos pornográficos.

En estas condiciones, la Comunidad ha devenido en agente destructor de los esfuerzos educativos de la escuela, pues transmite modos de pensar y actuar, que la escuela trata de evitar en la personalidad del educando. La comunidad se ha convertido así, en una contracultura, que denigra y violenta la condición humana, que la escuela se esfuerza por perfeccionar.

  • Por su parte la Familia ha entrado en un grave proceso de crisis por las siguientes razones:

En primer lugar, la crisis económica ha convertido a los hogares en “dormitorios” o en “casa de inquilinos”, en donde la ausencia de los padres de familia, durante casi todo el día, es lo característico. Esto debido a que ellos se pasan todo el día, buscando como generar más recursos económicos para sostener el hogar y a veces, no solo ellos, sino también los hijos mayores. En estas condiciones, los escolares quedan libres en casa y harán sus tareas escolares en el momento que ellos quieran, si es que se acuerdan. Aquí se produce una especie de vacío de control interno del hogar. Surge la primera condición que llevara al hogar, de no arreglarse la situación, a un estado de anarquía y probablemente su desorganización interna.

En segundo lugar, si acaso quedare la madre o algún hermano mayor, la televisión o el video, se encargarán de ausentarlos de su propia casa, transportándolos ficticiamente a los lugares donde se desarrollan los acontecimientos de la película.

En consecuencia, la función educativa que debería realizar la familia, es neutralizada, debido a que el tiempo dedicado para ello, es absorbido por la televisión y lo que es peor aún, la TV desplaza a la familia en su función educativa y la sustituye, transmitiendo al escolar toda su carga de contenidos eróticos, destructivos y sangrientos, destruyendo a su vez, todos los valores positivos que la escuela trata de formar en el educando.

3.- Conclusiones

  • Nuestra primera conclusión, es que la familia y la comunidad, en las condiciones actuales, traban y desorganizan la acción educativa de la escuela (Inicial, Primaria y Secundaria), haciéndola inútil en sus esfuerzos por formar integralmente a la persona y equiparla para ser un agente constructivo y útil para si mismo, para su familia y su sociedad.
  • Una segunda conclusión, es que la crisis de valores en la comunidad y la crisis económica, junto con la presencia de la televisión en la familia, se constituyen hoy en los factores que han puesto en tela de juicio la función educativa de los dos agentes educativos mas fundamentales como son la Familia y la Comunidad.
  • Una última conclusión que tenemos, es que, dadas estas circunstancias, el profesor, en la actualidad, se encuentra en una situación muy desfavorable en cuanto a su función docente, pues los medios y métodos de enseñanza que utiliza, no tienen el mismo impacto en la conducta de los educandos, pues lo que se aprende en la “calle” y lo que difunden la televisión, la radio y los periódicos, son mas eficaces en la imposición de esquemas de pensamiento y tipos de conducta en los niños y jóvenes de hoy.

En la actualidad el profesor ya no cuenta con el apoyo de la Familia y la Comunidad en sus esfuerzos por la educación de las nuevas generaciones. Es más. Esto pone en desafío al profesor. Le exige una renovación y adquisición de métodos de enseñanza que superen la influencia negativa de los valores que se transmiten desde la Comunidad y la Familia.

Algo que debemos dejar en claro, es que este desafío que se le plantea al profesor, exige no solo la respuesta de él, sino que también la Familia y la Comunidad tienen que tomar conciencia de este hecho, a fin de recuperar su rol, su función educativa.

Trujillo 1994

(*) Lic. Carlos M. Varas Príncipe es Licenciado en Educación, Especialidad en Historia, Geografía, Filosofía y Ciencias Sociales, exdocente del C.N. San Juan de Trujillo. Poeta y periodista cultural colaborador de Río Hablador y Crónica Digital. Es autor del libro de cuentos «Calín y el discurso por la patria» y el poemario «Bajo el sol»