De este lado del norte / Ernesto Zumarán Alvítez
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ESCRIBE: Ernesto Zumarán Alvítez (*) / FOTOS: Nivardo Córdova Salinas
Compartimos en Río Hablador este poema titulado «De este lado del norte» de Ernesto Zumarán Alvítez dedicado a su ciudad natal: Chiclayo.
DE ESTE LADO DEL NORTE (1)
Chiclayo, no volveré a caminar tus calles solitarias llenas de gente,
Colmadas de asfaltos y sueños diminutos como estrellas,
Y aunque te veo venir a través de las aceras ahítas de sol
Ya no hemos de morir pensando en el abismo y en tus sombras
Por venir.
No puedo pedirte perdón aunque quisiera, ciudad que todavía
Veo en mis sueños como cualquier otra historia dolorosa.
No puedo irme de tus calles porque he grabado
Tantos tristes consejos, tantas formas y diseños, tantos formas y
Colores, a sabiendas que ninguna vida ha de alcanzarme para
Recorrer nuevamente tus atardecidos malecones, tus muertos
Alzados desde el polvo y el silencio, desde el helado beso
Y el ausente trino.
En este mismo instante, entre la avenida Balta y Manuel María Izaga,
Entre tu cielo caído y mi pensamiento,
Siento que vuelvo una vez más y recuerdo haber vivido
Un sueño desde la sombra más tenaz;
Vuelvo a venir para hablarte de esos templos
Que parecen albergar en sus muros al repetido sol y la doliente luna,
Entre resplandores alegres como los que brotan en estas esquinas
Donde alguien todavía está soñando lo que casi nunca está a tu lado o
Tu indomable corazón que siempre olvido.
Algunos algarrobos quisieran venir hasta aquí donde una sombra
Sueña todavía versos que nos hablan de ciertas tragedias
Cuyas cenizas aún saben dónde está el destello, dónde
El corazón buscando sin cesar a los dioses en el templo.
Pero, ¿qué fue de aquellos que alzaban adobes bajo el sol de mediodía
Con sus propias manos, con sus sueños eternos, con sus indelebles
Profecías, con sus serpientes y dragones?
Y, quién escribe ahora sobre tus calles estrechas y tus lluvias diminutas,
Quién más escribe sobre el polvo regado en tus cortinas, sobre tus tristes
Malecones cerca del mar, tus calles que una noche caminé solitario
Envuelto en una niebla maternal que acaso he olvidado;
Quién escribe sobre tu cielo combatido por la mortalidad más astuta,
Pequeña ciudad donde vi crecer lentamente una nostalgia común,
Perversa y animada por el millón de muertos al otro lado de la tierra.
Déjame, por eso, unirme a tu más cara ausencia; déjame no estar
En tus largas avenidas polvorientas, tus mercados modelos, tus tacoritas,
Tus postas médicas como escondidas por un fabuloso vacío,
Tus parques enredados a una solitaria humanidad,
Tus bosques inexistentes, tus amiantos perfumados y secos, tu risa
Batiente y otra vez solitaria.
Ahora que voy caminando sin buscar tus altos promontorios y
Las viejas casonas que sobrevivieron tantas escaladas –
Aquí, entre el mediodía y la certidumbre de no ir a ningún lado,
Donde suceden tantos sacrificios que nunca vemos pero
Que están ahí como sogas atándonos a tantas cosas invisibles y sin amor.
Ahora que todo cuelga despacio desde el cielo y de este abrupto
Corazón que aún mendigo cuando veo las soledades que dejo
Entre tu viejo cansancio y el mío.
Como cualquier otro día, salgo de mi casa y camino
Por tus calles, tantas calles estrechas cubiertas de polvo y sueños,
¿A cuánto las tortitas de choclo? Y ese sol que nunca se extingue
A la vuelta de la esquina,
[«Di que todavía sueñas en tus propias calles; di que en el polvo
Que te acecha todavía jode el borracho que siempre fui»]
Y como si una visión de poeta me embistiera
[«Poste de luz, compañero, cuántas cosas por ti sé;
Y tú me sabes sincero esquina Siete de Enero y San José»],
También camino sin parar este pálido sendero,
Y quién no es pasajero, esquinita Siete de Enero y
San José…
Nota del autor.- (1) Con versos de los poetas lambayecanos José Eufemio Lora y Lora y Juan José Lora Olivares.

(*) ERNESTO B. ZUMARÁN ALVÍTEZ: Nacido en la ciudad de Chiclayo – Perú, en el año 1969. Abogado de profesión. Perteneció al Círculo Literario “Argos”, conjuntamente con los poetas Joaquín Huamán Rinza, Luis Antonio Noblecilla Rivas y Carlos Becerra Pupuche. Ha escrito los poemarios Todavía el paraíso, Los Templos Ausentes, De prófugos y vigilias, La danza y el fuego, el Libro del Umbral, In Perpetuum, La noche y su sombra y La noche que se desvanece y otros poemas. En narrativa, ha escrito el libro de cuentos Ninguna historia que contar y la novela corta Las últimas tinieblas. Fue co-fundador de la Revista de Literatura, Ideas y Sociedad Entera Voz junto a Stanley Vega Requejo. Ha obtenido los siguientes premios: Primer puesto en la III Bienal de Poesía “ Poeta Joven de la Renom” (1995); mención Honrosa en el VIII concurso “El poeta joven del Perú” (1995); Primer Puesto en los II Juegos Florales Universitarios, otorgado por la Universidad Nacional “Pedro Ruiz Gallo” en (1995); Finalista de la XII Bienal de Poesía “Premio Copé de Poesía 2005”; Finalista del Premio Internacional de Poesía “Desiderio Macías Silva”, organizado por Azafrán y Cinabrio Ediciones por el Gobierno del Estado de Aguascalientes, México, (2007); Segundo Puesto en el II Concurso Internacional de Poesía “Javier Heraud”, organizado por la Fundación Yacana (2009). Ha sido finalista del XVI Bienal Copé de Poesía en el año 2013 (Perú) y Premio Copé de Plata en poesía en el año 2017 (Perú).

