ARTELETRAS

Tempestuosos, una poesía ni siquiera digna de una pelea de perros / Salvador Rosado

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TEXTO E ILUSTRACIONES: Salvador Rosado, especial para Río Hablador (*)

Este poemario testimonial, próximo a lanzarse, es una recopilación de diversos poemas de “Red Boy”, presentados en distintos concursos literarios que nunca fueron seleccionados y desechados.

Surge entonces una pregunta inevitable: “¿Qué tan legítimos son los concursos nacionales e internacionales de poesía y otros certámenes, que bajo el manto de sus convocatorias acogen a poetas, iniciados y soñadores con la promesa de difusión y reconocimiento?” “¿Cuántos integrantes del jurado tienen conocimiento de la vanguardista corriente “Surrealismo Abstracto Visionario” en la literatura contemporánea y las artes visuales?”

«Durante un tiempo, esta duda me arrebató el sueño. Sin embargo, la única manera de vencer esa sombra fue trabajar con más fuerza y determinación para publicar mi poesía, aquella que fue rechazada una y otra vez. Hoy la pongo ante los ojos del mundo, y solo de él espero mi verdadera calificación». Dicho de Red Boy.

Salvador Rosado. «Autorretrato», en: www.artmajeur.com/salvador-rosado

Un pasaje testimonial extraído del poemario:

I Premio Internacional César Vallejo: Categoría Poesía «Red Sacha Perú»

Fundamentos y Objetivos del Premio: crisis ecológica: flora y fauna, microplásticos, hiperproductividad. En esta misma línea de sensibilización del ser humano, es reconocer y difundir la poesía que aborda temas fundamentales para la humanidad y la naturaleza, con una visión humanizadora y reflexiva, aborden cuestiones como el futuro del hombre, la protección del ecosistema y la filosofía de los pueblos.

Jurado: Marcos Martos Carrera (Perú), Pedro Favaron Peyón (Perú), Luisa Isabel García Meriño (Colombia), Yaxkin Melchy Ramos (México)

Poemas de la obra «El zaguán»: Surrealismo Abstracto Visionario que no fueron calificados y desechados.

La Puerta que Gime

La puerta, marcada por mil soles exiliados,

se abre y su eco se pierde entre ciudades de alambre y fuego, donde sombras humanas reptan como serpientes de vidrio bajo cielos que llueven cenizas de memoria.

Los ríos, fantasmas de otro tiempo,

se arrastran, disolviéndose en el polvo del silencio. El océano murmura cánticos de cristal roto,

y las olas reflejan un sol que agoniza.

Las montañas, heridas en su carne de piedra,

se elevan como mausoleos en un paisaje sangriento, mientras los pulmones verdes del planeta palidecen, prisioneros del concreto y el desdén.

La puerta gime. Su lamento atraviesa el olvido,

un grito ancestral que recorre la médula de la tierra.

Es la voz del mundo, implorando a los hombres dormidos, clamando despertar antes que el silencio sea la última respuesta.

Raíces de la Memoria

En el susurro eterno de los árboles, resuena el eco de dioses olvidados.

El agua fluye como sangre de la tierra, reflejando la luna ancestral,

farol de los sabios errantes.

Las ceremonias danzan en el silencio del bosque,

y las voces de los ancestros ascienden en humo sagrado.

Bajo la sombra de árboles milenarios, tejiendo existencias en hilos de reciprocidad, la lluvia caía como bendición.

El bosque era memoria viva, vínculo entre lo humano y lo divino,

donde la muerte no era fin, sino transformación.

Hoy, buscamos en el suspiro de la lluvia el rastro de una sabiduría perdida.

Las raíces de la memoria nos invitan a recordar: “somos polvo del mismo barro,

agua de la misma fuente.”

Salvador Rosado: «Totem mochica», en www.artmajeur.com/salvador-rosado.

El Murmullo de los Bosques

En el aliento profundo de los bosques,

las raíces entrelazadas susurran secretos olvidados.

Las hojas, como pergaminos, custodian la memoria de la tierra.

Las ramas, dedos de ancianos, pronuncian sabiduría,

mientras la luz se filtra tímida entre el silencio de su resistencia. El murmullo es el canto del alma terrestre,

habita en las sombras y en los rincones olvidados.

Cada árbol es un guardián,

un refugio de vida danzante: insectos, aves, raíces. Son los pulmones del planeta,

respirando en un suspiro eterno,

recordándonos que en su abrazo florece la vida.

Pero el eco de la devastación llega,

arrastrando el grito de los que ya no pueden cantar. Es tiempo de escuchar el susurro ancestral,

de abrazar al bosque como nuestra propia respiración.

Aguas Errantes

El agua, madre de suspiros,

se desliza entre los dedos del tiempo, errante, perdida en su memoria.

Ríos de cristal, heraldos de vida,

se arrastran entre sombras de veneno, susurrando plegarias a un cielo

que ha olvidado la lluvia.

El océano, vasto en su soledad,

se ahoga bajo un sudario de olvido,

abrazando el dolor de criaturas que caen como estrellas marchitas.

Las aguas traicionan su pureza, volviéndose grises en su descenso, y arrastran consigo la esperanza,

como un náufrago perdido en mares de sombra. Nosotros, espectros del olvido,

bebemos de su agonía,

sin saber que en cada gota que muere, se desangra el porvenir.

Salvador Rosado: «We occupy only one particle in this cosmos», en www.artmajeur.com/salvador-rosado

El Hombre y el Horizonte

En el umbral del tiempo,

el hombre extiende su mirada

al horizonte que se disuelve en polvo de estrellas.

¿Qué queda de su ser

al enfrentar el eco del abismo eterno?

La tierra susurra en lenguas olvidadas, pero sus palabras caen en campos yermos. El hombre se cree dueño de la creación,

pero el cosmos lo observa sin prisa, sin juicio.

Y en ese encuentro sin palabras, comprende que es guardián, no dueño, un testigo del tiempo que debe recordar.

¿Quién es ante el viento que acaricia las montañas, ante el río que fluye sin fronteras?

El horizonte refleja la fragilidad de su alma,

y en el susurro del cosmos, su destino está sellado.

Que aprenda a escuchar la voz ancestral, que se convierta en semilla y sombra para los hijos del futuro.

Solo entonces, al alcanzar armonía, caminará hacia el horizonte con la certeza de ser parte del latido eterno del universo.

Salvador Rosado: «Aware of the unconscious», en www.artmajeur.com/salvador-rosado

El Umbral de la Esperanza

En el umbral luminoso,

la Tierra susurra secretos olvidados,

y el eco de los pasos humanos resuena como huellas que se disuelven en el viento.

La semilla germina en la entraña del olvido, floreciendo en un canto de justicia,

reconciliación entre el hombre y su madre eterna, un abrazo que sana las heridas del alma.

Los vientos renovados tejen sueños de un mundo que despierta al alba, donde las manos acarician la tierra como si cada grano fuera un poema en el que se escribe la vida.

El mar, antes prisión de desesperanza, se convierte en espejo del alma colectiva, abrazando la sabiduría de la naturaleza.

Los ríos reflejan los rostros de una humanidad que escucha el latido de las montañas,

el susurro del aire en los bosques.

Salvador Rosado: «The shamans» (fragmento), en www.artmajeur.com/salvador-rosado

Comentando los poemas no calificados y desechados del “El Zaguán: Surrealismo Abstracto Visionario”

La obra “El Zaguán: Surrealismo Abstracto Visionario” de Red Boy se erige como un portal literario donde la palabra poética cobra una dimensión metafísica, invitando al lector a transitar un umbral entre la realidad tangible y las resonancias de lo inefable. A través de una propuesta audaz enmarcada en el surrealismo abstracto visionario, Red Boy despliega un lenguaje de gran

plasticidad y profundidad filosófica, con el que explora temas universales como la memoria, la relación del hombre con la naturaleza, la crisis de la existencia humana y la búsqueda de la trascendencia.

Desde el primer poema, «La Puerta que Gime», el autor establece una atmósfera de umbral, de límite difuso entre lo conocido y lo desconocido. Las imágenes de «ciudades de alambre y fuego» y «sombras humanas que reptan como serpientes de vidrio» no solo evocan una visión distópica del presente, sino que también plantean la pregunta esencial: ¿estamos condenados a la autodestrucción o hay un despertar posible? Esta interrogante resuena en varios de los poemas, donde la naturaleza aparece como testigo y protagonista de la crisis humana. «Raíces de la Memoria» y «El Murmullo de los Bosques» invocan el espíritu de lo ancestral, recordando la sabiduría de los pueblos primigenios y la interconexión entre los seres vivos y el cosmos.

Uno de los mayores logros del poemario es su capacidad de unir lo onírico con lo profético. La estructura de los poemas, en su cadencia y construcción de imágenes, genera una sensación de trance, donde el lector se sumerge en un flujo de pensamientos que parecen provenir de una dimensión oculta. Esto es especialmente evidente en «Aguas Errantes» y «El Hombre y el Horizonte», donde la simbología del agua y el firmamento adquieren connotaciones de purificación, destino y revelación.

El compromiso ecológico del autor se vislumbra en varios de los textos, pero lejos de ser un discurso panfletario, Red Boy lo transmuta en una reflexión poética sobre la interdependencia del hombre y la Tierra. «El Umbral de la Esperanza» cierra el poemario con una visión de redención posible, un llamado a la armonía y a la escucha del «latido eterno del universo».

Salvador Rosado: «Totem mochica» (fragmento), en: https://www.artmajeur.com/salvador-rosado/

En definitiva, “El Zaguán: Surrealismo Abstracto Visionario” es una obra que desafía los límites del lenguaje y la percepción. El uso del lenguaje en EL ZAGUÁN “no es lineal ni tradicional porque responde a una visión del mundo donde la realidad no está limitada por la lógica ni la causalidad, sino por la interconexión de símbolos, imágenes y sensaciones”.

  • Su “estructura fragmentaria” convierte cada poema en un umbral hacia múltiples interpretaciones.
  • Su “sintaxis dislocada” desafía la progresión narrativa convencional.
  • Su “uso de imágenes visionarias” rompe con la descripción realista y crea una realidad trascendente.
  • Su “ritmo musical y su significación abierta” transforman la lectura en una experiencia inmersiva y reveladora.

En este sentido, EL ZAGUÁN es una obra que “no se inscribe en la poesía contemporánea tradicional, sino que se proyecta como un modelo independiente dentro del Surrealismo Abstracto Visionario”, consolidándose como un referente de una poética que trasciende el tiempo y el espacio.

Red Boy no solo propone un viaje a través de la palabra, sino que también nos enfrenta a la necesidad de cuestionar nuestra existencia en el mundo. Con una estética que fusiona lo telúrico con lo sideral, el poemario se convierte en un artefacto literario que resuena en la mente del lector mucho después de haber cruzado su umbral.

(*) Salvador Rosado, artista plástico y escritor peruano. Nacido en la costa norte del Perú, de ascendencia asiática, mexicana y peruana. Su vocación innata por el dibujo y la pintura se manifestó tempranamente. Se formó en talleres privados de reconocidos pintores, siendo uno de ellos Pedro Azabache Bustamante (Moche, 1918 – Moche, 2021) , considerado el último exponente del movimiento indigenista peruano en la pintura e integrante del Grupo Norte, y León Ricaurte Miranda, (Mera, 1934 – Guayaquil, 2003) fue un pintor ecuatoriano miembro del movimiento informalista y del Grupo VAN (Vanguardia Artística Nacional). Además, Salvador Rosado cursó estudios de Arquitectura e Ingeniería Civil.

Desde los 15 años, ha participado en diversas exposiciones pictóricas, tanto colectivas como individuales, tanto en Perú como en el extranjero. Ha obtenido diversos premios de pintura que reconocen su talento y dedicación.

Abandonó la comodidad de la vida urbana para adentrarse en la selva norte de Perú, donde encontró inspiración en los símbolos y códigos de las antiguas comunidades nativas, tanto selváticas como andinas. Su trabajo busca representar y preservar la riqueza cultural de estas comunidades, capturando su esencia a través de su arte. A lo largo de su carrera ha revelado en su obra un pasado ancestral surrealista abstracto visionario, un secreto que solo él conoce, y que ha permitido que sus lienzos cobren vida con imágenes rupestres míticas y fascinantes. Su creatividad y dedicación continúan inspirando a quienes tienen el privilegio de conocer su obra. Salvador Rosado sigue siendo un artista apasionado, indomable y desafiante, comprometido con su creación artística. En: https://www.artmajeur.com/salvador-rosado