Ruth Enciso Rezza: protagonista del Perú contemporáneo
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ESCRIBE: Nivardo Córdova Salinas (*)
Ruth Enciso Rezza —destacada periodista, comunicadora social y promotora cultural— recibió la Medalla y Diploma de Honor por parte del Parlamento Andino, a través del Instituto Internacional de Gobierno, presidido por el Dr. Gustavo Pacheco Villar, en mérito a sus más de cuatro décadas de trayectoria profesional. La ceremonia se realizó el lunes 31 de agosto de 2026 en la sede del Centro Español del Perú en Lima. Compartimos este perfil sobre su trayectoria.

Hay periodistas que cuentan la historia con palabras. Otros lo hacen con imágenes. Ruth Enciso Rezza ha sabido hacerlo de ambas maneras y por ello es un referente del periodismo peruano. Durante más de cuatro décadas ha recorrido los escenarios más diversos del Perú con una cámara al hombro, una libreta en la mano y una convicción que permanece intacta desde sus primeros días de fotorreportera: antes de registrar un hecho, hay que comprender a las personas que lo viven.
Su trayectoria profesional constituye, en muchos sentidos, un recorrido por la historia reciente del país. Desde los años más duros de la violencia terrorista hasta las transformaciones de la comunicación institucional y el periodismo contemporáneo, Ruth ha sido testigo privilegiada de acontecimientos que marcaron a varias generaciones de peruanos. Pero reducir su carrera a la fotografía sería desconocer la amplitud de un trabajo que también abarca la edición periodística, la comunicación estratégica, la gestión cultural y el compromiso social.

Ella misma lo resume en una frase que define su manera de entender el oficio: «Más que fotoperiodista, soy solamente un ser humano». Y esto, mas que una declaración retórica, es una forma de ejercer el periodismo.
Sus primeros pasos comenzaron en Última Hora, para luego incorporarse a la revista Shock y posteriormente al diario Perú Shimpo, donde consolidó una mirada periodística que pronto la distinguiría entre los fotoperiodistas de su generación. Aquellos años exigían rapidez, intuición y una enorme capacidad para interpretar la realidad a través de una imagen. Cada imagen debía contar una historia completa.
Muy pronto esa experiencia la conduciría a trabajar en el departamento de prensa de Aerolíneas Faucett, ampliando sus conocimientos en comunicación institucional, sin abandonar nunca la esencia periodística que marcaría toda su carrera.
Sin embargo, sería su prolongada etapa en la revista Caretas la que terminaría consolidándola como una de las profesionales más versátiles del periodismo peruano. Durante treinta y cinco años integró una de las publicaciones más influyentes del país, desempeñándose como foto reportera, editora de páginas sociales, editora gráfica de Ellos y Ellas y responsable de la sección diplomática.








Aquella diversidad de funciones revela una característica fundamental de su carrera: Ruth Enciso nunca se limitó a capturar escenas e imágenes. Aprendió también a construir narrativas visuales, seleccionar imágenes, editar contenidos y comprender el delicado equilibrio entre información, estética y contexto.
Su lente registró acontecimientos políticos, culturales, sociales y diplomáticos; retrató artistas, empresarios, autoridades, personajes internacionales y protagonistas anónimos de la vida cotidiana. Pero también documentó algunos de los momentos más dramáticos de la historia reciente del Perú.
Durante la época del terrorismo acudió a la cobertura de atentados, explosiones y escenas marcadas por el dolor. Como muchos reporteros de aquellos años, aprendió que detrás de cada noticia existían personas cuya tragedia no podía convertirse únicamente en una fotografía.
En una entrevista concedida a Río Hablador, recordó uno de aquellos episodios: al llegar al lugar de un atentado, antes de pensar en tomar una imagen, sintió la necesidad de ayudar a los heridos. Esa reacción espontánea resume su manera de entender el periodismo: la noticia nunca puede estar por encima de la condición humana.
Precisamente por ese enfoque, parte de las imágenes que captó durante aquellos años fueron incorporadas al volumen La verdad sobre el espanto. El Perú en los tiempos del terror, publicado conjuntamente por la revista Caretas y la Pontificia Universidad Católica del Perú. Más que simples registros periodísticos, aquellas fotografías forman hoy parte de la memoria visual del país y constituyen un valioso testimonio documental de una de las etapas más complejas de la historia nacional.
Trabajar durante más de tres décadas en Caretas significó también formarse al lado de dos figuras fundamentales del periodismo peruano: Doris Gibson Parra del Riego, fundadora de la revista y pionera del periodismo moderno en el país, y Enrique Zileri Gibson, quien consolidó la publicación como uno de los principales referentes del periodismo de investigación en América Latina. En ese ambiente de permanente exigencia profesional, donde el rigor informativo convivía con la independencia editorial y el respeto por la calidad narrativa, Ruth Enciso desarrolló una visión del periodismo que trascendía la simple cobertura de los acontecimientos. Aprendió que una imagen podía convertirse en un documento histórico y que detrás de cada fotografía existía una responsabilidad ética con los lectores y con la memoria colectiva.
Ese mismo nivel de excelencia la llevó a compartir coberturas y establecer vínculos de amistad con destacados profesionales de la fotografía artística y socia, entre ellos el reconocido fotógrafo peruano Mario Testino, cuya proyección internacional ha contribuido a posicionar el talento peruano en los principales escenarios de la moda y el retrato contemporáneo. Sin embargo, mientras Testino proyectaba su obra hacia las grandes editoriales del mundo, Ruth Enciso eligió permanecer fiel al periodismo, convencida de que la cámara también podía ser un instrumento para registrar la historia cotidiana del país. Esa cercanía con figuras de reconocimiento mundial, sumada a su experiencia junto a Gibson y Zileri, enriqueció una trayectoria caracterizada por el profesionalismo, la sensibilidad humana y una permanente búsqueda de excelencia.

Pero la carrera de Ruth Enciso nunca permaneció inmóvil. Con el paso de los años fue ampliando sus responsabilidades hacia la edición, la comunicación corporativa y la asesoría institucional. Su experiencia en el departamento de prensa de Continental Airlines, posteriormente como jefa de prensa de la Cámara Nacional de Turismo (CANATUR) y más recientemente como Directora de Protocolo en la Municipalidad Distrital de La Molina, demuestra una capacidad poco frecuente para adaptarse a los nuevos escenarios de la comunicación sin perder el rigor aprendido en las salas de redacción.
Paralelamente, su labor periodística continúa vigente y actualmente pertenece al staff periodístico de la revista Cosas, donde participa en la construcción de contenidos y mantiene una presencia activa como editora a través de su columna “La Caza”. Ese trabajo confirma una evolución natural: de registrar la noticia pasó también a organizarla, interpretarla y darle sentido para los lectores. Su incorporación al Colegio de Periodistas del Perú y a la Federación de Periodistas del Perú, los dos gremios de prensa más importantes, confirma que Ruth Enciso es un referente.
Sin embargo, quizá uno de los episodios que mejor retrata su dimensión humana ocurrió durante la pandemia de la COVID-19. Mientras el país enfrentaba una de las crisis más profundas de su historia reciente, Ruth impulsó y colaboró con iniciativas de responsabilidad social destinadas a apoyar a familias vulnerables mediante la fundación de una “Cocina solidaria” en el distrito de Lince, cocinando y atendiendo personalmente a 100 personas diarias durante cinco meses y llevando el menú a los ancianos jubilados que no podían salir de sus casas. En ese momento, la periodista volvió a demostrar que comunicar también significa actuar y comprometerse con la comunidad.
Ese compromiso explica por qué resulta insuficiente definirla únicamente como fotógrafa o editora. Ruth Enciso representa una generación de periodistas que entendió la comunicación como una herramienta para servir a la sociedad. Su trabajo ha unido el reportaje gráfico con la gestión cultural, la comunicación institucional con la acción social y la memoria histórica con la construcción de ciudadanía.
A lo largo de su trayectoria ha sabido moverse con la misma solvencia entre la urgencia de una cobertura policial, la solemnidad de un acto diplomático, la planificación de una estrategia comunicacional o la organización de proyectos culturales. Esa versatilidad no responde al azar, sino a una permanente disposición para aprender, reinventarse y asumir nuevos desafíos.
En una época marcada por la inmediatez de las redes sociales y la sobreabundancia de información, Ruth Enciso recuerda una verdad esencial del oficio: el periodista debe escuchar antes de comunicar. Esa reflexión, repetida en distintas entrevistas y conferencias, resume una filosofía profesional construida durante décadas de trabajo de campo, contacto con las personas y observación permanente de la realidad.
Su historia también es la historia de la evolución del periodismo peruano. Ha conocido el laboratorio fotográfico y la edición digital; las cámaras analógicas y las plataformas multimedia; el reportaje clásico y la comunicación estratégica. Pocas profesionales han logrado recorrer todas esas etapas manteniendo intacta la credibilidad, la sensibilidad y el respeto por la verdad.
Más que una destacada fotoperiodista, Ruth Enciso Rezza se ha consolidado como una periodista integral, editora, comunicadora, gestora cultural y referente de varias generaciones de profesionales. Su legado no se limita a las miles de imágenes que ha producido, sino a una manera de ejercer el periodismo donde la ética, la empatía y el compromiso con las personas siguen ocupando el primer lugar.
Porque, antes de fotografiar la historia, Ruth Enciso aprendió a mirar al ser humano que había detrás de ella. Y es precisamente esa mirada la que convierte su trayectoria en una de las más valiosas del periodismo peruano contemporáneo.
«En un país que necesitaba ser contado desde múltiples miradas, Ruth Enciso comprendió que el verdadero valor de una fotografía no reside únicamente en la imagen que captura, sino en la historia humana que decide preservar. Ese ha sido, durante más de cuatro décadas, el sello de una periodista que hizo de la sensibilidad, el rigor y la ética una forma de mirar el Perú.»
(*) Nivardo Vasni Córdova Salinas es Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Piura (UDEP), periodista profesional y director de los periódicos digital Río Hablador y Crónica Digital. En 2025 realizó estudios de Maestría en Comunicaciones en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Una reseña sobre su trabajo periodístico se encuentra en la enciclopedia virtual Wikipedia (ver aquí)

