ARTELETRAS

Alguien se esconde tras los pinos / Ernesto Zumarán

Loading

ESCRIBE: Ernesto Zumarán Alvítez (*) / ILUSTRACIÓN: Stepan Kolesnikov

38/ alguien se esconde tras los pinos

¡Oh, paraíso!, tú ya no tienes nombre. He vaciado todas las palabras que te nombran y al fin he hallado en mí ese sórdido viento que te conjura, esa razón de caos que nos hace amar desde el delirio. Es cierto: intenté escribir el paraíso y no escribí sino Otro paraíso. Solo te remedé detrás de los paisajes simulados en los blancos muros recogiendo amores muertos entre las llamas apagadas. Y no pude apagar el fuego ni la niebla en este mudo resplandor que agota sin piedad mi carne blasonada por el miedo. Y tuve miedo y te convoqué poderosamente, y solo pude ver tu pobre rostro allanado por el fuego, el sol confundiendo otros templos, la verdad hecha añicos como una frágil eternidad. ¿Dónde tus rojos reyes que combaten desde el alba? El viaje es interior hacia el deseo. Y en el umbral están los cuerpos que desde lejos te miran, viéndote también remedar aquel precepto de sangre que el sol dibuja en el cielo cada mañana. No te escribí nunca, solo te vi renunciar a tus más bellos dones, y no se sentó la belleza en tus rodillas, ni abrió el abismo sus colores que alguna vez asediaron tu aire ignorado por el llanto.

Así, paraíso, pude haber oído tus clamores lejos de mi legítimo desierto, y aun con todo, no te reconocería, porque solo eres un viejo pergamino que resplandece sin luz en la ardiente arena, algo invisible que se mece en la noche, presintiendo el vano sonido del sol entre la niebla. No me embriagué jamás por ti, y aquí estoy, otra vez desnudo y solitario, viendo cómo fluyen los vientos en su parca memoria, ya no apagando el fuego que las noches redimen en tu blanco carmesí, ni extendiendo las voces de los muertos en los templos que siempre abandonaste.

Acaso me sostiene tu recuerdo donde un hombre solo se embriaga y se embriaga como si la más leve luz naciera de una no sentida oscuridad, y ya no te escribo, ya no te celebro ni junto palabras para que camines conmigo entre la hosca selva o desde la misma soledad del corazón. Solo estoy aquí contemplándote cómo desapareces junto a mí, mientras alguien, también desnudo y solitario, se esconde tras los pinos, sin nombrarnos.

Nota del editor.- Este poema pertence al libro La danza y el fuego (2013).

(*) ERNESTO B. ZUMARÁN ALVÍTEZ (Chiclayo – Perú, 1969). Abogado de profesión. Perteneció al Círculo Literario “Argos”, conjuntamente con los poetas Joaquín Huamán Rinza, Luis Antonio Noblecilla Rivas y Carlos Becerra Pupuche. Ha escrito los poemarios Todavía el paraíso, Los Templos Ausentes, De prófugos y vigilias, La danza y el fuego, El libro del umbral, In Perpetuum, La noche y su sombra y La noche que se desvanece y otros poemas. En narrativa, ha escrito el libro de cuentos Ninguna historia que contar y la novela corta Las últimas tinieblas. Fue co-fundador de la Revista de Literatura, Ideas y Sociedad Entera Voz. Ha obtenido los siguientes premios: Primer puesto en la III Bienal de Poesía “ Poeta Joven de la Renom” (1995); mención Honrosa en el VIII concurso “El poeta joven del Perú” (1995); Primer Puesto en los II Juegos Florales Universitarios, otorgado por la Universidad Nacional “Pedro Ruiz Gallo” en (1995); Finalista de la XII Bienal de Poesía “Premio Copé de Poesía 2005”; Finalista del Premio Internacional de Poesía “Desiderio Macías Silva”, organizado por Azafrán y Cinabrio Ediciones por el Gobierno del Estado de Aguascalientes, México, (2007); Segundo Puesto en el II Concurso Internacional de Poesía “Javier Heraud”, organizado por la Fundación Yacana (2009). Ha sido finalista del XVI Bienal Copé de Poesía en el año 2013 (Perú) y Premio Copé de Plata en poesía en el año 2017 (Perú).