De la palabra a la cultura de la imagen / Carlos Varas Príncipe
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ESCRIBE: Carlos Varas Príncipe (*)
Rebuscando entre mis antigüedades, encontré un artículo periodístico que escribí en mayo del 2007, cuando todavía ejercía la docencia en el caluroso y hermoso Pacasmayo, una provincia liberteña que fue escenario de mis primeros pasos como profesor del Nivel Secundaria en el glorioso colegio “Gonzalo Ugas Salcedo”, signado con el numero 80407, en el distrito del mismo nombre. Tambien allí me inicié como dirigente sindical en las filas del magisterio, funcion del cual me siento orgulloso. Y finalmente tambien ahí se consolidaron mis primeros pasos en el camino de la literatura.
Volviendo al tema del mencionado artículo, su contenido lo debo a la lectura y analisis de libros especializados sobre el tema, como uno de los que cito en este texto y sobretodo, al analisis del trabajo diario con los adolescentes en las aulas escolares. Sin más preambulos, les presento el texto que transcribí fielmente y en su totalidad.
“El proceso de globalizacion mundial, signo del cambio de época, que vivimos, nos coloca frente a nuevas formas de socialización. Al decir de Marco Raúl Mejía, filósofo y pedagogo colombiano, “Esos procesos de socialización, implican formas de representar y entender diferentes, mucho más ligados al mundo de la imagen. Y por qué no decirlo, con acercamiento al mundo de los sentidos y un alejamiento de la razón”.
Si entendemos que la socializacion es un proceso mediante el cual, las nuevas generaciones forman su vision del mundo y adquieren los valores que orientaran su conducta para ingresar al mundo de los adultos, podemos intuir las características de los adolescentes y jóvenes peruanos de hoy. Hasta 1990, los jóvenes tenían todavía en casa, espacios para la lectura y el diálogo. En estos espacios, la letra y la voz ponían en movimiento los procesos racionales del pensamiento analítico, crítico y deductivo. Fuera del hogar, los encuentros con los amigos, en los ratos de ocio o el encuentro con los compañeros de clase para la elaboracion de trabajos escolares, exigían la posibilidad del consenso, la organización mental y el desarrollo de la imaginación; la posibilidad de recrear los datos de la información obtenida. Todo esto permitía el desarrollo de la capacidad de iniciativa y aporte en los jóvenes peruanos.
Lamentablemente, desde 1990 a la actualidad, la televisión ha invadido hasta los espacios íntimos del dormitorio. A este copamiento de espacios de la televisión, le sigue la invasión de la computadora. Fuera del hogar, las cabinas de internet se presentan como “facilitadores” del trabajo escolar. Los tiempos de ocio tambien han sido copados por las máquinas de juego electrónico, tragamonedas en la calle, mientras que al interior del hogar se han instalado los videojuegos, aparte de DVD y el VCD. Todos estos elementros tecnológicos tienen en común, el uso de las imágenes en movimiento. Este movimiento de imágenes y de colores, presentan hechos y circunstancias acabadas, definidas, completas, que no permiten el uso del pensamiento analítico, creativo e imaginativo. Solo nos suspendemos emocionalmente.
El pensamiento analítico, crítico y deductivo, es la base del pensamiento abstracto, a su vez base del pensamiento creativo. En otras palabras, el elemento racional de los jóvenes es desplazado por la reacción emocional movida por las imágenes que ingresan al cerebro por el sentido de la vista. Por otro lado, citando a nuestro autor, “la imagen crea y trasmite valores, modelos de vida, patrones de gusto y hábitos, transformando nuestras prácticas culturales, de una manera tal que apenas si atinamos a incorporarlas a nuestros analisis ”. Esto, con el agravante de que los contenidos de las imágenes, tienen fuertes dosis de violencia, sexo y sangre, valores y visiones del hombre y de la realidad, totalmente distorsionados. En este contexto, entonces, la juventud actual pertenece a la cultura de la imagen. Es el producto del tránsito de la cultura de la palabra, a la cultura de la imagen, cuyas consecuencias son:
- La cultura de la imagen ha producido crisis en la familia y la escuela como espacios de socialización.
- La juventud actual tiene una visión del mundo artificial, creada por la industria trasnacional de la imagen y una visión de país que no es el suyo.
- Un conflicto generacional entre adultos formados en la cultura de la palabra y una generación juvenil formada en la cultura de la imagen.
- Es urgente repensar y recrear las estrategias y métodos de socialización en la familia y buscar la modernización de la escuela, como segundo espacio de socialización.” (Pacasmayo, 03 de mayo de 2007 / Autor: Carlos Moisés Varas Príncipe)
Luego de una relectura de este viejo texto, y a casi 19 años transcurridos de esa realidad descrita, me doy cuenta que muchas cosas han cambiado, otras se han perfeccionado y otras han desaparecido. Los televisores a colores fueron reemplazados por las pantallas Led a la cuales se les puede añadir YouTube, Facebook e inclusive utilizarlas como pantallas de computadora. Y si estas pantallas pasan de las 60 pulgadas ya tenemos cine en casa. Los DVD y VCD desaparecieron. El internet en casa y el perfeccionamiento y diversificación de los celulares, hicieron desaparecer las cabinas de internet de las calles.
Sin embargo, el problema central de todo este impacto y avasallamiento tecnológico y digital, profundizó y agudizó el problema del conflicto entre la palabra y la imagen, tanto así que, en nuestros tiempos se habla ya de encuentros o reuniones “presenciales” y/o “virtuales”; también se habla de libros o textos físicos o “virtuales”. Es más, ya es más evidente la coexistencia de dos generaciones: Los “Nativos Digitales” y nosotros los “migrantes digitales” con minúsculas porque ya estamos de salida. Con el reciente advenimiento de la Inteligencia Artificial (IA), los cambios que se iniciaban en el 2007, hoy se han generalizado en todos los campos del quehacer humano, produciendo estados de crisis principalmente en la educación y la cultura. ¿Qué problemas han surgido de estos cambios? Son muchos y complejos, a los cuales han ido respondiendo algunos especialistas, quienes, a través de publicaciones difunden sus hallazgos y opiniones al respecto.
Trujillo 07 de octubre de 2025
(*) Lic. Carlos M. Varas Príncipe, escritor y docente, profesor del Colegio Nacional San Juan de Trujillo. Es autor del libro «Calín y el discurso por la patria» (Trujillo, 2021) y el poemario «Bajo el sol» (2024). Sus artículos también se han publicado en los diarios «Últimas Noticias» de Pacasmayo y «La Industria» de Trujillo. Es columnista del diario digital Río Hablador (Lima). E-mail: politikhus50@gmail.com

