CULTURAPUNTO DE VISTA

La palabra literaria propiciadora de perennidad discursiva

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ESCRIBE: Ricardo Musse Carrasco (*), Propiciador verbal

Subdirectora de la Institución Eucativa INIF N° 48 Azucena Álamo Mena de Gonzaga publica su primer cuentario titulado Cuentos Prístinos (Ed. Aves de Papel, 2025)

A la palabra literaria le asiste la virtud discursiva de suscitar la sobrevivencia de sus mortales propiciadores. El propiciador que les adhiere estética a los vocablos exhaustos de enunciaciones previsibles, en ese ritual lírico, embellece lo indescifrable de la existencia, sonoriza la alegoría de lo indecible, musicaliza lo inefable de los latidos y hereda -y eso es lo fundamental- la índole imperecedera de la hacedora palabra literaria.

Los propiciadores de universos líricos pueden optar por restringir las palabras, esto es, ceñirles sus despliegues sintácticos en los espacios discursivos -la poesía-, prolongarles sus desplazamientos hasta una perimétrica frontera -el cuento- o expandiendo las superficies textuales para suscitar sus rojizas resonancias en el firmamento espiritual del lector -la novela-.

La propiciadora verbal Azucena Álamo Mena de Gonzaga al alimón con el propiciador discursivo German Elizandro Gonzaga Ramírez, fraguan vocablos para perennizarse en la palabra literaria indemne al efecto deteriorador del tiempo. Y la escritura ficcional, aparejada a su hacedora repercusión, atribuye a sus propiciadores el rol intransferible de metaforizar los hechos, rutinariamente objetivos, para transfigurarlos en la memoria subjetiva de la comunidad lectora.

Azucena Álamo Mena de Gonzaga, autora de «Cuentos prístinos».

El cuentario nominado Cuentos prístinos, acoge tres relatos cuyo eje que los unimisma es la melodía de las vivencias. Los autores hacen emerger el contenido cuentístico de lo que acontece en la semántica literal de la cotidianidad; empero, a medida que se elonga la trama se imbuye la connotación subyacente que propende peculiarizar el sentido de la existencia.

En la primera pieza rotulada El hombre y el perro, se aborda una prosopopeya de enaltecimiento amical que, rabiosamente, patentiza, en clave metafórica y de modo paradójico, la reinante deshumanización. En el segundo relato nominado La esperanza de Carmela, se erige una discursiva inmunológica que alegoriza el milagro de los latidos y en el último titulado El secuestro de Camila se delinea, en un cuarteto de suspenso, lo desguarnecido de nuestra vulnerable existencia ciudadana.

Saludo a Azucena Álamo Mena de Gonzaga y German Elizandro Gonzaga Ramírez, quienes han adquirido irrevocable perennidad cuando decidieron obrar literariamente y ofrendarnos este cuentario propiciador de su intemporal legado a la humanidad lectora.

Aposento tallán, 26 de septiembre de 2025.

Azucena Álamo Mena de Gonzaga y Ricardo Musse, autor de este comentario.

(*) Ricardo Santiago Musse Carrasco es Licenciado en Pedagogía y Derecho, Magíster en Psicología Educativa, escritor, poeta y periodista cultural. Actualmente es subdirector de la I.E. INIF48. Es columnista del diario «Tribuna» (Sullana) y Río_Hablador (Lima). Ha publicado los siguientes poemarios: “Sirodima” (1990), “Cinematografía de una adolescencia” (2006), “El espíritu giratorio del viento” (2006), “Eternidad” (2008), “Apostasías” (2009), “El viento de las heridas” (2011), “Música” (2011), “Lumbres primordiales” (2012), “Homo” (2012), “La voz insular” (2012) y “Lagrimas” (2013) y los ensayos “Poética
piurana de las postrimerías: sus pulsiones seculares y sus rasgos divergentes” (2009) y «El porqué de los hipocorísticos Paco» al alimón con la profesora Diana Consuelo García Aguilar (2021). Además ha publicado «Crónicas anómalas» (2025), selección de sus textos periodísticos. Su biografía ha sido incluida en la enciclopedia virtual Wikipedia (ver aquí).