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Responsabilidad y derecho a la información en las plataformas digitales / Nivardo Córdova

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ESCRIBE: Nivardo Córdova Salinas (*)

En un artículo publicado en la Revista de Comunicación dela Universidad de Piura (UDEP), Basanta Vázquez y Azurmendi (2025) analizan el papel de las plataformas digitales como actores responsables en el ejercicio del derecho a la información, pero a la vez plantean la urgencia encontrar las claves para una “teoría de las redes sociales”, es decir la necesidad de “una base teórica social para comprender los procesos de comunicación de las redes sociales en el conjunto de la sociedad”.

Citando a Fuchs (2017), ellas consideran urgente “un cambio de paradigma desde el análisis administrativo de big data positivista digital hacia la investigación crítica de las redes sociales” y “desafiar el análisis de big data como corriente principal de los estudios de medios digitales requiere que pensemos en las dimensiones teóricas (ontológicas), metodológicas (epistemológicas) y éticas de un paradigma alternativo”.

Paradigma epistemológico

El artículo se inscribe principalmente en el paradigma transformativo, al proponer un cambio estructural en la forma en que se entiende y regula el papel de las plataformas digitales en el ecosistema de la comunicación pública. Su enfoque tiene una postura crítica frente a la aparente neutralidad de estos actores, sugiriendo que sus promotores deben asumir una responsabilidad activa en la garantía del derecho a la información. Esta posición implica un compromiso con la transformación social y jurídica, alineado con los principios del paradigma transformativo.

Consideran que “es necesario definir qué son las redes sociales en sí mismas para comprender lo que hacen, pero una teoría no puede solo quedarse en la descripción de una invención como un elemento aislado, sino que tiene que ser capaz de explicar ese elemento en relación con su entorno”.

Es decir proponen una revisión normativa y estructural del papel de las plataformas digitales. No se limita a describir, sino que critica la aparente neutralidad de estas plataformas y propone un cambio en su rol: de «meros alojadores» a «actores responsables». Este tipo de análisis, que vincula conocimiento con justicia social y cambio estructural, es típico del paradigma transformativo.

También hay elementos constructivistas, ya que el artículo reconoce que el conocimiento (sobre la información, la comunicación pública y las plataformas sociales de internet) está social y culturalmente mediado. Se alude, por ejemplo, a cómo ha cambiado el modelo de comunicación pública, lo que implica que la realidad no es objetiva ni fija, sino interpretada y modificada socialmente.

Considero que este artículo sigue el paradigma del constructivismo, especialmente en la forma en que se concibe el conocimiento: no como una representación objetiva de la realidad, sino como una construcción social e interpretativa influida por las dinámicas comunicativas y regulatorias. Las autoras analizan “cómo las plataformas han alterado la comunicación pública, desafiando los principios tradicionales de los medios y subrayando la necesidad de exigirles una responsabilidad de funcionamiento”.

El paradigma principal es transformativo, con una base crítica hacia estructuras de poder (plataformas digitales), y con influencias del constructivismo, ya que analiza cómo se construye la realidad informativa. “Para abordar la discusión sobre la responsabilidad de las redes sociales se necesita pasar de po-ner el foco en el objeto, los contenidos, para ponerlo en el sujeto, las plataformas. La discusión se ha centrado en el contenido al ver que la desinformación, las noticias falsas o los mensajes de incitación aparecían en la conversación social alterando tanto la convivencia entre ciudadanos como los procesos políticos de la democracia”, afirman.

Concepción de la realidad

El artículo adopta una concepción sistémica y holística de la realidad. Se interpreta el ecosistema comunicativo como un entramado interdependiente, en el cual las plataformas digitales, los medios tradicionales, los usuarios y los marcos normativos interactúan constantemente. Esta visión reconoce que las transformaciones tecnológicas y sociales han alterado la estructura de la comunicación pública, afectando el derecho a la información en múltiples niveles. En ese sentido, la realidad no es vista como un fenómeno estático o fragmentado, sino como un sistema dinámico que requiere una aproximación integral para ser comprendido y regulado adecuadamente.

Es sistémica, porque observa cómo las plataformas digitales modifican el ecosistema comunicativo, influyendo en actores, flujos de información y responsabilidades. No se queda en el análisis de un solo actor, sino que estudia su interacción dentro de un sistema complejo.

De allí que plantean que “la transformación que las redes sociales han provocado exige una teoría que las contextualice en la comunicación pública como mediadoras de la información (Livingstone, 2009), porque cuando la información es mediada circula creando nuevos conceptos, transformando el significado y valor de las cosas, y esa mediación influye en la interpretación de la realidad”

Es holística porque aborda el fenómeno desde múltiples dimensiones: jurídica, comunicativa, social, tecnológica, etc. Considera la información como un bien social y analiza su impacto en el conjunto de la sociedad. Esto queda de manifiesto en este argumento: “(…) las redes sociales y los medios de comunicación se asemejan en la posición de dominio sobre la distribución de los contenidos para la esfera pública. En segundo lugar, que las redes sociales son medios de comunicación personales que difunden contenido de forma masiva. De manera que, tanto por el poder de control como por el alcance de masas, es posible considerar a las redes sociales al mismo nivel que los medios de comunicación de masas. En cualquier caso, lo que se necesita para estudiar a las redes sociales en el campo de la comunicación no es tratar de encajarlas o compararlas con la estructura de una corporación decimonónica, jerárquica, que posee el control de la opinión pública; sino que es necesario ampliar el paradigma de interpretación de un medio de comunicación por aquello para lo que sirve”.

Supuestos epistemológicos, ontológicos y metodológicos

En cuanto a a los supuestos epistemológicos, las autoras están convencidas de que “se necesita una teoría propia de las redes sociales que las explique en su rol de mediadoras de la información, porque en esa función que hacen reside su responsabilidad”. Las redes sociales han cambiado la forma de mediar la información en la esfera pública, pero permanece la in-formación como bien público. (…) La transformación digital ha cambiado el proceso de conocimiento, pasando de un modelo lineal a otro cíclico. Internet ha creado un flujo continuo que flexibiliza los roles y desdibuja los límites, dando lugar a roles híbridos entre orador, periodista y audiencia. Este cambio genera, por un lado, incertidumbre en la audiencia sobre la confiabilidad de los proveedores, pero también abre oportunidades para mejorar la organización del tiempo gracias a la participación, interacción y transparencia.”

El conocimiento no se presenta como neutro ni objetivo. Se parte del reconocimiento de que las plataformas digitales median y moldean la información, lo cual introduce juicios de valor.Se utiliza una base teórica (Desantes y otros autores) para analizar críticamente la realidad, lo cual indica una epistemología crítica-interpretativa.

Por lo tanto, al hablar de “revolución” desde medios tradicionales a una “revolución de las redes sociales”, asumen que todo conocimiento es interpretativo y crítico, cuestionando estructuras de poder y proponiendo nuevas formas de comprender la responsabilidad comunicativa.

En cuanto a los supuestos ontológicos: La realidad es relacional, dinámica y construida socialmente. No existe una verdad única o objetiva sobre el papel de las plataformas, sino múltiples interpretaciones que dependen del contexto y de los actores involucrados. La realidad (en este caso, el sistema de información digital) no es estática ni objetiva, sino que está en constante transformación por la acción de actores como las plataformas.

Esto indica una ontología dinámica, relacional y constructivista. Sin embargo, las autoras intentan buscar elementos para “elaborar una teoría de las redes sociales”. Aquí hay una visión transformativa para lograr el cambio de paradigma en la teoría comunicativa que incluya el rol de elementos computacionales o algorítmicos, así como adoptar nuevas metodologías para estudiar las interacciones dentro de la infraestructura de las redes sociales y, por último, “una reconsideración de la convergencia de los estudios de comunicación y medios, para explicar mejor el papel del medio como modificador y moderador en la transmisión de un mensaje”

Enfoque metodológico:

El enfoque del artículo es cualitativo y teórico, basado en el análisis documental, la revisión de marcos regulatorios y la discusión con aportes de diversos teóricos del derecho y la comunicación. No se emplean métodos cuantitativos ni se presentan datos empíricos. El artículo utiliza la discusión teórica y análisis normativo, no métodos empíricos cuantitativos. Esto sugiere un enfoque cualitativo, basado en el análisis documental, jurídico y crítico.

Las autoras explican, en cuanto a la metodología: “Para este artículo se ha llevado a cabo una metodología de revisión exploratoria manual de la narrativa sobre las contribuciones teóricas en los ámbitos de la teoría de la comunicación, el derecho a la información y las plataformas digitales en la comunicación, por la naturaleza interdisciplinar del objeto de estudio. Esta elección metodológica responde a la necesidad de abordar la amplitud del fenómeno en estudio, de incluir tanto autores clásicos como contemporáneo, así como una mayor flexibilidad para incorporar diferentes perspectivas y matices teóricos que pudieran no ser evidentes bajo una metodología más estricta. Este proceso ha permitido aglutinar la intersección entre comunicación, derecho e innovación tecnológica en una pregunta: ¿cuál es la responsabilidad de las plataformas digitales como intermediarias de información?”

Conclusión

El artículo de Basanta Vázquez y Azurmendi representa una investigación ubicada dentro del paradigma transformativo, con una clara vocación crítica y propositiva. El artículo tiene una concepción de la realidad principalmente sistémica y holística, al entender las plataformas como parte de un entramado social y comunicativo más amplio. Su análisis sistémico y holístico del papel de las plataformas digitales frente al derecho a la información aporta una reflexión relevante en el contexto actual, al tiempo que promueve una redefinición normativa basada en la responsabilidad estructural de estos actores.

En el artículo, queda claro que “para que la democracia siga funcionando se necesita que cualquier medio que aparezca en el campo de la comunicación pública asuma como condición propia los principios de libertad de expresión, derecho a la información y pluralidad de ideas. Aunque haya cambiado el modelo de comunicación pública, no han cambiado los principios epistémicos de una democracia. “Los criterios de validez del conocimiento, como la verdad y la racionalidad, permanecen constantes en la adquisición de conocimiento en la comunicación pública mediada (Neuberger et al., 2019). Independientemente de las intenciones liberalizadoras de las empresas de redes sociales, independientemente de la intención empoderadora para el ciudadano, de descentralizar la conversación política o de democratizar el acceso al conocimiento, estas operan en el ámbito de la comunicación pública y esto conlleva una responsabilidad. Ellas ejercen una posición de control y dominio sobre la información, y la información es un bien democrático, un derecho del ciudadano que queda amparado en el derecho a la información”.

Fuente: Basanta Vázquez, B., & Azurmendi, A. (2025). Las plataformas digitales y el derecho a la información: de meros alojadores a actores responsables. Revista De Comunicación24(1), 17–50.

(*) Nivardo Vasni Córdova Salinas es Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Piura (UDEP), periodista profesional, integrante de Prensa Franciscana y director del periódico digital Río Hablador. Actualmente realiza estudios de Maestría en Comunicaciones en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).