Al rescate de «Marilucha», periodista emblemática / Nivardo Córdova
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María Luisa García-Montero Koechlin, «Marilucha» (1923-1968).
ESCRIBE: Nivardo Córdova Salinas (*)
En un librero ambulante en el centro de Lima, encuentro una joya del periodismo peruano: el libro «Detrás de la máscara» (1963), antología de crónicas periodísticas de la periodista María Luisa García-Montero Koechlin (Lima, 1923-1968).
La edición, de hojas amarillentas, conserva intacto el estilo ágil, punzante, casi radiográfico, elegante y metafórico de una mujer que puso todo su ser al escribir cada uno de estos perfiles dedicados a personajes de la política, la cultura y la socialité peruana: Víctor Raúl Haya de la Torre, Clorinda Málaga -esposa del presidente Manuel Prado-, Manuel Ulloa, Manuel Seoane, entre otros.
En la Lima de la década del 50 y 60, ella firmaba sus crónicas sociales con el seudónimo de «Marilucha» en las revistas «Limeña», «Vanguardia» y la emblemática «Caretas», donde tenía una columna llamada «Cocktail party».

Encasillada como «periodista de notas sociales», la lectura del libro «Detrás de la máscara» revela que no es el tema sino el tratamiento, el estilo y el enfoque del mismo lo que hace que sus páginas trasciendan más allá del tiempo, porque el buen periodismo, como el buen vino, adquiere nuevos brillos y aromas.
De suerte que lo escrito por «Marilucha» no es periodismo cursi o banal, sino un periodismo con notas de gran literatura, textos exquisitos que son auténticos retratos psicológicos, crónicas humanas de gran sensibilidad y hondura.
Ella explora toda la condición humana, la psicología y la personalidad de sus entrevistados; no solo aprecia los estilos de vestir o los modales en la mesa o las conversaciones las fiestas elegantes en salones de medallón. Ella se juega el todo por el todo por comprender el alma.
De su dramática biografía -que está en realidad por escribirse- hay muchos lugares comunes. Nació en hogar limeñísimo. Sus padres fueron Eduardo García Montero y María Luisa Koechlin Pérez Rodulfo. Creció en una Lima de viejos rezagos de su grandeza virreinal y su elegancia republicana.
Amaba los libros. Era romántica. Se ha hablado mucho sobre su romance con Haya de la Torre y muchos insisten en que sufrió una gran decepción al no poder casarse con el fundador del Partido Aprista. Sus depresiones, sus visitas al psiquiatra Sigisfredo Luza, y su suicidio, sola, en su casa, con un trago de ácido muriático, también ha sido mencionado por el periodista Luis Jochamowitz en la crónica «El asesino y la suicida» (2017):
«Marilucha García Montero subió las escaleras de su desértica mansión familiar en la Avenida Arequipa. Había estado bebiendo con un tal Pool, personaje de la época, pero cuando se quedó sola, subió a la azotea, se encerró con llave en un pequeño cuartito de la servidumbre, y se sirvió un vaso de ácido muriático. Es inútil preguntarse si pensó en esos momentos que ella era la autora de la columna “Coctel Party”. Tampoco se sabe si dejó una carta, documento exigible a todo suicida. Si esa carta existió, lo más probable es que ya no exista. Sin dejar de considerar el patetismo de la situación, sería interesante saber cómo explicaba ella eso que Luza le dijo en cuatro palabras: ´No hay hombre normal´», escribió Jochamowitz.

María Luisa García Montero Koechlin tenía 45 años de edad, cuando decidió irse de este mundo el 6 de junio de 1968. Su historia también ha sido mencionada por el periodista Toño Angulo Daneri (2004) en su libro «Llámalo amor si quieres» y la periodista María Luz Díaz Paredes (2007) en «Las mujeres de Haya».
Ella escribe lo siguiente sobre «Marilucha»: «Había viajado por medio mundo y tenía por amistades a escritores de la talla de André Malraux el célebre autor de la condición humana. Había reporteado a estrellas de cine, a millonarios, a toreros y a todo dignatario que hubiera pisado la Casa de Pizarro. Entre sus víctimas estaban Brigitte Bardot, Onassis, María Callas, Chaplin, Picasso y Manuel Prado, a quienes entrevistaba con audacia. Pero más allá de la inmediatez periodìstica, ella era capaz de desenvolverse sin miedo a la crítica en cualquier debate sobre Marx, Engels, el materialismo histórico, Dionisio o Sócrates. (…) Era mordaz, elegante, alturada, bohemia, patriótica, revolucionaria, jodida, franca, difìcil, extraña, tierna, déspota, sensible, comprensiva, enhiesta, amorosa, cordial, todo, todo era ella a un mismo tiempo. Esa era María Luisa. Ella era una mujer que avasallaba…» («Las Mujeres de Haya», pp. 174), se lee en la enciclopedia virtual Wikipedia en una entrada titulada simplemente «Marilucha».
En vida, fue distinguida con los siguientes premios: Premio Jaime Bausate y Mesa (1960, otorgado por la Embajada de España en Lima); Premio Internacional Periodístico «Medalla de Oro» (1961, Roma); Premio de la Municipalidad de Lima (1961, en reconocimiento a su trayectoria) y Premio Nacional de Periodismo (1964).
Su libro «Detrás de la máscara» (Lima, 1963) -cuyos ejemplares están agotados y solo es posible encontrarlos con mucha suerte- es una selección de textos que están entre lo mejor que se ha escrito en toda la historia del periodismo peruano. La tarea de rescatar todos sus archivos está pendiente.
(*) Nivardo Córdova Salinas es Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Piura (UDEP) y periodista. Es editor del diario digital Río Hablador e integrante de Prensa Franciscana del Perú.
NIVARDO CÓRDOVA EN RÍO HABLADOR
Ver aquí: https://elriohablador.wordpress.com/category/nivardo-cordova/

