Cyndi Lauper: la musa sempiterna de mi solitario corazón / Ricardo Musse
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ESCRIBE: Ricardo Musse Carrasco, Poeta pop (*)
En Lince viví mi adolescencia habitando un departamento de un edificio cuya azotea solo remonté en mis sueños de ermitaño lírico. Una larga avenida atravesaba mis urbanos latidos. El estrépito de las calles acompasaba la indemne rebeldía del corazón. Mis melancólicas resonancias desde entonces musicalizaron la neblinosa poesía que subyacía en lo innombrable.
Al frente del edificio, transponiendo el tráfago citadino, antes que la vespertina coloración del cielo nos impregnará de una efímera luminosidad, jugueteábamos con la pelota resplandecida por las victorias que le propinábamos a las incertidumbres, mientras el viento del atardecer, que circundaba las siluetas de nuestras orfandades, volatizaba, por un instante, las inminentes elegías del desenlace.
Cuando la noche asomaba intensamente y los cláxones eran especialmente estridentes en alertarnos de la transitoriedad del jolgorio, entonces precisamente por eso, reunidos en la esquina de la cuadra de la remembranza, con las chicas afanosas que nos incitaban a bailar con el cándido frenesí de los ochenta, nos dirigíamos hacia la psicodélica discoteca aposentada cerca al parque donde, antaño, vestidos de una pureza vespertina, montábamos el triciclo de la infancia.
Mi musa no era ninguna de las chicas afanosas. Yo era un quimérico como a los que se les ha profetizado que serán poetas. Además, las palabras lacónicas me habían signado para después vislumbrarme abreviando, con versos, la infinitud de las esencias.
Especialmente, las chicas afanosas se enardecían cuando de los parlantes se escuchaba Girls Just Want to Have Fun. Y bailaban, insubordinadamente, con el cabello alborotado, coloreado por el arcoíris del regocijo y con el libérrimo rostro pintarrajeado y cantando, a voz en cuello, la imperecedera canción de la nostalgia. Pero lo que se me profundizaba de Cindy era su voz que hacía sobrevivir su primigenia ternura, porque aun en sus más altisonantes estribillos, acariciaba la melancolía de mi niñez: Cyndi Lauper, la musa sempiterna de mi solitario corazón.
Sullana, sábado 29 de marzo de 2025.
(*) Ricardo Santiago Musse Carrasco es Licenciado en Pedagogía y Derecho, Magíster en Psicología Educativa, escritor, poeta y periodista cultural. Es columnista del diario «Tribuna» (Sullana) y Río_Hablador (Lima). Ha publicado los siguientes poemarios: “Sirodima” (1990), “Cinematografía de una adolescencia” (2006), “El espíritu giratorio del viento” (2006), “Eternidad” (2008), “Apostasías” (2009), “El viento de las heridas” (2011), “Música” (2011), “Lumbres primordiales” (2012), “Homo” (2012), “La voz insular” (2012) y “Lagrimas” (2013) y los ensayos “Poética piurana de las postrimerías: sus pulsiones seculares y sus rasgos divergentes” (2009) y «El porqué de los hipocorísticos Paco» al alimón con la profesora Diana Consuelo García Aguilar (2021). Su biografía ha sido incluida en la enciclopedia virtual Wikipedia en: https://en.wikipedia.org/wiki/Ricardo_Musse_Carrasco

