Phi (φ) / Ernesto Zumarán Alvítez
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ESCRIBE: Ernesto Zumarán Alvítez (*)
A ti, mar de los sueños angulares,
Flor de las cinco flores regulares,
Dodecaedro azul, arco sonoro.
Rafael Alberti [A la divina proporción]
Rafael Alberti escribió un poema a la divina proporción.
Lo tituló justamente A la divina proporción, igual que el libro
De Luca Pacioli: De divina proporcione.
En su hermoso poema Alberti le canta a ese don
Maravilloso de la naturaleza de encarnar la disciplina,
La belleza, la mesura. El uso de ese don en la escritura
Del poema.
En cualquier sitio, en cualquier lugar la vemos danzar
Junto a las flores, entre los espacios vacíos, en la suave piel
De un cuerpo desnudo, en la tersa superficie de las caracolas,
En las semillas que vuelan en la noche perdida, en los besos
De los amantes que se penetran y se aman.
Ahora mismo en este poema que escribo, número de oro,
Se está desnudando como el mar frente a la arena,
Como el viento entre las hojas.
Allá arriba, donde las galaxias asumen su propio rol perpetuo;
Y aquí abajo, donde caminamos dócilmente sobre
La hierba, húmedos y solitarios, reflejados eternamente
Por el sol, clamamos ser el centro del universo, morimos
Para vivir en un círculo perfecto, uniendo sus partes en perfecta simetría.
Desde Pitágoras y Euclides la vemos descender hasta
Nosotros con la compasión de un cuerpo que fluye y ama.
Da Vinci la toca con sus manos y hace de ella un dibujo y
Un fulgor hasta nuestros días.
A veces se esconde entre los dedos de la noche como si buscara
En ese recinto el blanco rumor del día ensimismado.
A veces se revela en el sueño como un segmento que mide
Una y otra vez el misterio celeste de lo que vive y muere.
Mientras escribo esto, mientras veo girar el viento
Como una sucesión de orgiásticos enigmas – dodecaedro
Azul, arco sonoro-, yo te busco para que me enseñes a mirar
Lo ya mirado, a medir lo ya medido, a escribir lo ya escrito.
Y en mis sueños te busco como sueño desprendido de
Otros sueños. Te busco, adherido a tus triángulos y lienzos
Donde el río fluye, donde la luna riela.
El poema te busca en medio de la soledad de los dones.
Busca en el caos tu inmenso resplandor que la página en blanco
Imagina como una expresión de tu amor imperecedero.
A ti, que a veces te escondes y nos miras, te pedimos:
Habita el corazón humano /
Termina de escribir este poema.
Del poemario inédito «Templum».
(*) ERNESTO B. ZUMARÁN ALVÍTEZ (Chiclayo – Perú, 1969). Abogado de profesión. Perteneció al Círculo Literario “Argos”, conjuntamente con los poetas Joaquín Huamán Rinza, Luis Antonio Noblecilla Rivas y Carlos Becerra Pupuche. Ha escrito los poemarios Todavía el paraíso, Los Templos Ausentes, De prófugos y vigilias, La danza y el fuego, El libro del umbral, In Perpetuum, La noche y su sombra y La noche que se desvanece y otros poemas. En narrativa, ha escrito el libro de cuentos Ninguna historia que contar y la novela corta Las últimas tinieblas. Fue co-fundador de la Revista de Literatura, Ideas y Sociedad Entera Voz. Ha obtenido los siguientes premios: Primer puesto en la III Bienal de Poesía “ Poeta Joven de la Renom” (1995); mención Honrosa en el VIII concurso “El poeta joven del Perú” (1995); Primer Puesto en los II Juegos Florales Universitarios, otorgado por la Universidad Nacional “Pedro Ruiz Gallo” en (1995); Finalista de la XII Bienal de Poesía “Premio Copé de Poesía 2005”; Finalista del Premio Internacional de Poesía “Desiderio Macías Silva”, organizado por Azafrán y Cinabrio Ediciones por el Gobierno del Estado de Aguascalientes, México, (2007); Segundo Puesto en el II Concurso Internacional de Poesía “Javier Heraud”, organizado por la Fundación Yacana (2009). Ha sido finalista del XVI Bienal Copé de Poesía en el año 2013 (Perú) y Premio Copé de Plata en poesía en el año 2017 (Perú).

