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INIF N° 48: subcampeón distrital en los Juegos Escolares Deportivos y Paradeportivos en Futsal, Categoría “C”

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ESCRIBE: Ricardo Musse Carrasco (*) / Director técnico

Mi única experiencia como entrenador aconteció en los noventa del siglo pasado, cuando recién había recalado hacia estas tierras solares. En lo que antes era el camal, se organizó -como años anteriores- un campeonato de fulbito. Y, era, obviamente, de varones. En aquella época las féminas no se habían asomado a estas esferas que circundaban solo los machistas corazones. Entonces las euforias procedían de enardecidas voces paternales que desbordaban -casi siempre- los linderos de la cancha de cemento.

El equipo estuvo formado por chiquillos que vivían en la cuadra tres de la calle Leoncio Prado, donde habité mis primeros años sullaneros. Otros eran estudiantes maristas y lo completaba mi sobrino, hijo de la hermana de mi progenitora, quien nos había cobijado en su aposento familiar.

El campeonato tenía fama de ser escenario de partidos que, por lo general, albergaban la tensión de latentes trifulcas como corolario de inverosímiles jugadas que adornaban, siquiera por unos instantes, los parajes abandonados. Era la primera vez que los del equipo iban a jugar en ese épico campo que se encontraba avecindado a la plazuela Checa. Cuando me congregué, por primera vez, con el equipo, les confesé que mi vocación era la de arquero y que, desde mi posición panorámica, siempre avistaba el embellecimiento del juego.

Por eso, en los subsiguientes entrenamientos, aparte de acomodar, con robustez estratégica, a la defensa, enfatizaba el juego atildado del mediocampista, a quien le había otorgado la libérrima condición de propiciar malabares con el balón para que, incontrolablemente inspirado, derrote la ficticia impenetrabilidad de los espacios tácticos del rival. Entonces, con los dos delanteros, refinadamente furibundos, definíamos, con esférica soltura, todos los partidos, campeonando en el último certamen organizado por Guido, su afanoso gestor y ya extinto; pero no de la memoria de estos deportivos vocablos.

En 2024 arribé a la Institución Educativa INIF N° 48. Pero fue este año que renació la vocación de dirigir; quizás para rememorar el campeonato primigenio. Era, además, una singularidad inédita entrenar a las alumnas, puesto que se habían transmutado los tiempos y las mujeres también eran capaces de encabritar el balón, para hilar en el viento siluetas esféricas que rodarían, por siempre, en la feminidad de las canchas del mundo.

Al igual que antaño, en mis primeras palabras signé a las jugadoras que el equipo debía encaminar el balón hacia la estética de lo impredecible, que podían malcriarlo para que desobedezca a la rutina de lo esquematizado, que en sus corazones también podía cobijarse la belleza de lo inaudito. En los treinta entrenamientos, se enfatizaba lo mismo incansablemente.

Naomi se convirtió entonces en una atajadora de disparos inminentes. Treicy batallando evitó que se desguarnezca el arco luminiscente. Yulixa tuvo el maravilloso talento de transferir sus cualidades de mediocampista en el inexpugnable espacio defensivo. Roa, con sus amurallados despejes, preveía el horizonte de la victoria. Kassumy, con una inconfundible sutileza armonizaba el juego. Belén embellecía los lienzos esféricos con los que tapizaba, con la cromática de sus jugadas, la pictórica rectangular de la cancha. Valeria contribuía, con su candidez deportiva, a lo épico de lo ineludible. Briana, con su silente presencia, vislumbraba el trofeo del éxito. Nery, con sus diagonales ataques, coronaba el triunfo con sus inatajables anotaciones. Y Kiara -estoy convencido de eso- acompañaba al equipo con su omnipresente espíritu de triunfadora.

Obtuvimos el subcampeonato distrital, en la etapa Ugel de Sullana, en los Juegos Escolares Deportivos y Paradeportivos, en la disciplina de futsal, categoría “C”. Las lagrimas que brotaron de las jugadoras me conmovieron. Pero, como siempre, finjo ser un hombre fuerte, no lloré con ellas. Cuando llegué después a la soledad de mi casa, me despojé de eso y lloré entonces, desconsoladamente, evocando, cuando era solo un niño y mamá me contemplaba tratando de evitar los goles de la derrota en el inmenso arco de la existencia.

INTEGRANTES DEL EQUIPO DE FUTSAL INIF N° 48

  1. Kiara Michelle Rivera Villar: arquera.
  2. Treicy María Chunga Galecio: defensa.
  3. Elena Isabel Roa Palacios: defensa.
  4. Fanmirs kassumy Jamile Benavides Figueroa: defensa.
  5. Brendy Valeria Mogollón Abad: mediocampista
  6. Briana Danae Aponte Sanchez: mediocampista.
  7. Yamilee Naomy Farfán Barba: mediocampista.
  8. Rosa Yulixa Núñez Ávila: mediocampista.
  9. Mariajosé de Belén Castillo León: extremo izquierdo (capitana).
  10. Nery Carolina Atoche Espinoza: Delantera.

Sullana, martes 23 de septiembre de 2025.

(*) Ricardo Santiago Musse Carrasco es Licenciado en Pedagogía y Derecho, Magíster en Psicología Educativa, escritor, poeta y periodista cultural. Actualmente es subdirector de la I.E. INIF48. Es columnista del diario «Tribuna» (Sullana) y Río_Hablador (Lima). Ha publicado los siguientes poemarios: “Sirodima” (1990), “Cinematografía de una adolescencia” (2006), “El espíritu giratorio del viento” (2006), “Eternidad” (2008), “Apostasías” (2009), “El viento de las heridas” (2011), “Música” (2011), “Lumbres primordiales” (2012), “Homo” (2012), “La voz insular” (2012) y “Lagrimas” (2013) y los ensayos “Poética piurana de las postrimerías: sus pulsiones seculares y sus rasgos divergentes” (2009) y «El porqué de los hipocorísticos Paco» al alimón con la profesora Diana Consuelo García Aguilar (2021). Además ha publicado «Crónicas anómalas» (2025), selección de sus textos periodísticos. Su biografía ha sido incluida en la enciclopedia virtual Wikipedia (ver aquí).