CRÓNICASLETRAS

Autopistas / Ricardo Musse Carrasco

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ESCRIBE: Ricardo Musse Carrasco (*) / ILUSTRACIÓN: Imagen generada con ChatGPT (OpenAI), basada en fotografía de referencia y editada bajo criterios editoriales de Río Hablador.

Papá era copiloto de un tráiler que traqueteaba durante sus trayectos por las carreteras penumbrosas cuando la luna, ante el fulgor nostálgico de la despedida, despuntaba en nuestro nocturno corazón.

Papá siempre partía de noche y era inevitable que nos durmamos, arropados con las frazadas oscuras, con la apremiante ensoñación de asirlo siquiera de los abrazos que olvidó dejarnos.

Papá era lacónico, por eso -quizás- cuando amanecía la casa prodigaba una silente ausencia que se impregnaba visiblemente en nuestras ruidosas melancolías y en nuestras estentóreas evocaciones:

-Emmanuel, no te vayas a chocar con el muro negro que está el frente.

-Pero, la oscuridad lo hace invisible, Abraham, por más que agudizo mis sentidos.

El tráiler se desplaza por la autopista, es de noche, la circulación de automóviles y vehículos es vertiginosa. En los carriles que se atosigan con el tráfico irrefrenable, los choferes se enrumban hacia direcciones transitorias que se revertirán a la vuelta y los que se asemejan a papá solo atinan a vislumbrar los azarosos retornos.

El destino es Sullana; papá envió, por wasap, el siguiente mensaje al llegar a la Perla del Chira: aquí la gente dice que el calor es recontra fatal. Y estoy completamente de acuerdo.

El viaje no tuvo contratiempos. Muchas veces papá ya había recorrido los 475 kilómetros de la Autopista del Sol. A él le maravillaba esa megaobra vial que vinculaba las regiones de La Libertad, Lambayeque y Piura. El mutismo de papá solo cedía cuando conversaba, con una inusitada grandilocuencia, sobre esos tramos de la Panamericana Norte.

Emmanuel donde ahora estás el espacio se desplaza hasta el infinito.

Papá llora, el recuerdo lo conmueve silenciosamente. Yo, Abraham, su hijo, lo consuela con estas últimas palabras de Emmanuel, herido mortalmente por el choque de su motocicleta:

-Dile a papá que también existe una Autopista al otro lado y que yo la recorreré con mi corazón resplandeciente.

(*) Ricardo Santiago Musse Carrasco (El Callao, 1971) es Licenciado en Pedagogía y Derecho, Magíster en Psicología Educativa, escritor, poeta y periodista cultural. Actualmente es subdirector de la I.E. INIF48. Es columnista del diario «Tribuna» (Sullana) y Río_Hablador (Lima). Ha publicado los siguientes poemarios: “Sirodima” (1990), “Cinematografía de una adolescencia” (2006), “El espíritu giratorio del viento” (2006), “Eternidad” (2008), “Apostasías” (2009), “El viento de las heridas” (2011), “Música” (2011), “Lumbres primordiales” (2012), “Homo” (2012), “La voz insular” (2012) y “Lagrimas” (2013) y los ensayos “Poética piurana de las postrimerías: sus pulsiones seculares y sus rasgos divergentes” (2009) y «El porqué de los hipocorísticos Paco» al alimón con la profesora Diana Consuelo García Aguilar (2021). Además ha publicado «Crónicas anómalas» y «Raros peinados nuevos» y (2025), selección de sus textos periodísticos. Su biografía ha sido incluida en la enciclopedia virtual Wikipedia (ver aquí).