Nivardo Vasni Córdova Tapia, mi padre, in memoriam
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ESCRIBE: Nivardo Córdova Salinas (*) / FOTOS: Archivo de la familia Córdova Salinas.
Nivardo Vasni Córdova Tapia (Cayaltí, 3 de septiembre de 1944 — Trujillo, 18 de julio de 2020), mi amado padre. Ingeniero químico industrial con grado sobresaliente en su promoción de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT), su alma mater.

Sus estudios primarios los realizó en la Escuela de Varones N° 3029 de Cayaltí y los secundarios en el centenario Colegio Nacional San José de Chiclayo, en la época en que fue director el sabio alemán Karl Weiss, quien desarrollo nuevos enfoques pedagógicos y modernizó la educación.
En 1967 contrajo matrimonio con la dama cayaltileña Aurora Grimaneza Salinas Balarezo, mi madre, con quien formó una familia con tres hijos Imer, Olenka y Nivardo.
«Papá Vasni», gran profesional y ser humano, sobre todo excelente padre que nos legó su ejemplo de humildad, honestidad, laboriosidad y respeto a Dios y a la familia. Y también nos inculcó el amor a nuestra tierra, Cayaltí.
Tuvo mucha dedicación al estudio y la investigación y el trabajo de campo en metalurgia, siempre con una preocupación académica y científica, humanista cien por ciento, lo cual heredó de su papá, mi abuelo Cudelio Córdova Sánchez. Fue un eterno estudiante, ávido por aprender.
Amigo leal y generoso. Siempre estuvo pendiente de tener gratas conversaciones con sus compañeros de trabajo y de apoyar moral y materialmente a quien lo necesitara. En el campo laboral siempre trato «de igual a igual» a los obreros mineros, incluso respaldando sus justos reclamos.
Era tal su minuciosidad en su profesión, que en sus libretas de campo, trajinando en la geología y caminando con nosotros en campamentos mineros en el Perú a más de 4 mil m.s.n.m., llevaba minuciosos apuntes de la metalurgia, fórmulas, variables, estadísticas, recorriendo Batangrande, Juliaca, Marcona, Morococha, Consuzo-Áncash, Mala, mina Condestable, Salpo, Oyón, Iscaycruz, Sayapullo, Quiruvilca, Pushaquilca, entre otros parajes, dejando también la impronta de su sapiencia en el Ecuador, donde trabajó en sus últimos años.

Son inolvidables los paseos familiares, los juegos en casa y esas tardes de aprendizaje en el cuarto oscuro fotográfico, ya que mi papá era un apasionado de la fotografía en blanco y negro (afición que heredó de mi abuelo Cudelio Córdova) y nos enseñaba el proceso de revelado de imágenes cuando éramos niños y esa magia de la luz y la sombra quedó impregnada en mi retina.
Esto sucedió allá entre 1976 a 1979, en el campamento minero de Consuzo, también conocido como Mina Pasto Bueno, propiedad de la Negociación Minera Fermín Málaga Santolalla e Hijos, yacimiento de tungsteno, cobre y zinc.
Junto con mis hermanos, allí estudiamos primaria en el Colegio Fiscal N° 89591, con vista al imponente nevado de Pelagatos, en cuya laguna íbamos los domingos a pescar truchas… Es la mina donde más tiempo viví, mientras que en el campamento minero de Condestable (Mala, Lima) solo estuvimos un año en 1984.
Con mi padre aprendí a ver los afloramientos naturales de cuarzo, o piedras raras como el cuarzo rosado (rodorcrocita), tungsteno, plata, zinc, cobre… Son tantos recuerdos maravillosos. Al volante de su Volkswagen viajábamos rumbo a Consuzo desde Trujillo, sorteando abismos y cordilleras, atravesando pueblos como Laredo, Shirán, Shorey, Motil, Jongos, Cabana, La Galgada, Paragón… Al fondo, el río Santa.
En 1980, debido a que en Consuzo no había colegio de secundaria, mis padres optaron por establecernos en Trujillo, ya que él siempre tuvo cariño por esa ciudad donde hizo sus estudios universitarios. Desde entonces mi familia radica en dicha ciudad norteña, es decir más de cuatro décadas. Pero jamás nos olvidamos de Cayaltí, donde siempre mi padre nos llevaba a visitar a nuestros abuelos durante las vacaciones de verano.

Estoy convencido de que él fue uno de los mejores en su especialidad de ingeniería química industrial aplicada a la metalurgia, y nos inculcó esa dedicación y estudio. Muy consciente de que la minería responsable y con respeto a la persona humana y el medio ambiente, es un aporte al desarrollo del Perú.
Mi padre, una eminencia en la ingeniería, pero sobre todo el ser humano más amoroso que he conocido en todo el mundo, dotado de un carácter fuerte y generoso… nacido en #Cayaltí.
Fue la persona que más me motivó a leer y acceder a libros y bibliotecas, y también me motivó a estudiar música. Sobre todo, apoyó plenamente mis estudios de Ciencias de la Información y periodismo en la Universidad de Piura (UDEP), de donde egresé con los grados académicos de Bachiller y de Licenciado.
En momentos dramáticos y problemas que nunca faltan en la vida, siempre me aconsejó y orientó.
Si pudiera tenerlo a mi lado, le diría: «Papá Vasni, perdón por todo lo malo que hice, y por todo lo bueno que no pude hacer…».
Dios lo tenga en su santa gloria. Que brille para él la luz perpetua.










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(*) Nivardo Córdova Salinas es Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Piura (UDEP), periodista profesional y director del diario digital «Río Hablador». Estudia Maestría en Comunicaciones en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).

